SC 4 (I): Lagoa - Portimão - Praia da Rocha / Praia da Rocha - Torralta
TRAVESÍA SUPERCONJUNTADA DEL ALGARVE, CUARTA PARTE (I).
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Una vez más me ido, he vuelto, y estoy aquí.
¡Qué bonita etapa de la Travesía Superconjuntada! Creo que ha sido la más bonita hasta la fecha. Y no he tenido demasiados problemas con la pata crujiente, me estaba preparando para lo peor, pero al final sólo me ha molestado a veces… y otras no… con lo cual ¡venga a caminar!, he caminado.
He hecho distancias más cortas que las otras veces, y he descubierto que cubrir 10 kilómetros al día en realidad es mucho mejor que cubrir 20, porque cuando haces 20 puede que te sientas más deportista, y más heroica, pero luego estás tan cansada que no tienes energía ni para darte una vuelta por el pueblo después. Eso es contraproducente. Y la idea de esto era disfrutarlo, si no me equivoco…
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Qué bonito barco, o eso parece. Pues no exactamente. Estoy en un bonito barco porque el autobús que iba a coger para ir a Lagoa, mi punto de partida, resulta que no existía, y he tenido que ir por Ayamonte, que significa que tardas el día entero en llegar, vaya rollo. Pero por lo menos estoy en el camino, no pasa naaa…
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Desayuno con vistas. Pasé la primera noche en Silves. Silves es un pueblo mágico, tiene una larga historia sangrienta de baños de multitudes y carnicerías y masacres y también tiene muchos bares, bares antiguos con desconchones estilo años cincuenta, y pequeñas tiendecitas oscuras, y si consigues apartar de tu vista las maxipantallas con el fútbol sigue siendo un pueblo mágico, realmente tiene algo de especial… Lo descubrí hace dos décadas cuando trabajaba en el Algarve y me encantó, desde entonces no había vuelto. Ya sí, aunque esta vez no pude ver casi nada porque llegué agotada y bastante coja y sólo pude ver una única calle y tomarme dos batidos de fresa… pero quiero ver el pueblo. Volveré.
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La mañana siguiente con mejor cara y mejor cuerpo cogí un autobús en el que íbamos exactamente (porque conté) 22 mujeres y 1 hombre, y me bajé en la estación de autobuses de Lagoa, para seguir mi travesía desde donde la había dejado. Y hala, a caminar, y qué bonito era todo, y además qué fácil, un camino maravilloso, larguísimas carreteras tranquilas con el solito de la mañana, todo verde, todo de árboles, y en cada poste o torre hay una cigüeña, y así hasta entrar en Portimão,
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¿Habéis visto lo bonita que es la entrada a Portimão por el puente sobre el río? Y con su torre con cigüeñas, claro. Además entré con tanta energía que decidí seguir hasta Praia da Rocha, y sin problemas, llegué a Praia a Rocha y allí ya andas entre rascacielos y souvenirs y los English breakfasts y el fútbol… aunque la playa es una pasada de bonita… .
…y así hasta llegar a mi hotel… .
…donde pasé un rato estupendo tomando cervezas en el bar y sentada en los enormísimos sofás del lobby y comiendo al lado de la piscina hasta que me tenían preparada la habitación… .
…hmmm, las vistas mar laterales no están nada mal, me gusta Praia da Rocha. Eso es porque yo estaba en la parte más tranquila, donde la playa es todavía más maravillosa… Se llama 3 Castelos por 3 grandes rocas que hay, y una de ellas está en el mar y .
es el submarino amarillo. ¿O no lo es?
Día 2, una salida muy bonita a primera hora de la mañana,
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una de las más bonitas de toda la travesía quizás, cruzando por la piscina, bordeando el mar, las gaviotas y yo, saliendo dirección Torralta y dirección Alvor y sin saber exactamente hasta dónde llegaría ese día…
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Puro senderismo (bueno, en realidad no, yo nunca haría senderismo, puedes pisar piedras y nunca sabes dónde está el próximo bar) (era sólo el trozo que veis en la foto, el senderismo acababa justo detrás del árbol del fondo, jeje…)
Y en seguida ya empiezo a ver las torres diabólicas de Torralta. Se ven desde casi mitad del Algarve. Cuando era una jovencita mi primer trabajo fue en Torralta. Odiaba Torralta. Y Torralta es digna de que la odies, diez torres de 12 plantas y un hotel en medio de la nada, los errores de los años sesenta todos juntos y reunidos, yo allí sola con un montón de turistas cabreados, qué mal lo pasé en Torralta. Pero ahora le tengo un cariño muy especial. Algún día contaré la historia entera. .
Pero es un poco feote el sitio ¿no os parece?
Yo trabajé en este hotel. Mi trabajo consistía principalmente en investigar nuevas formas de defenderse de los ataques de clientes furiosos que tenían vistas al parking en vez de vistas al mar, y tomar copas de sangría con ellos a las 8.30 de la mañana, sonriendo y no vomitando. Y aquí estoy de nuevo, mira, y puedo volver a entrar, ¿cómo será este hotel después de más de 20 años?...