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¿Cuándo podré pintarme los ojos sin pintarme la nariz?


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2ª etapa (Abril 2010)Tavira - Moncarapacho - Olhao - Praia de Faro

3ª etapa (Mayo 2010)Praia de Faro - Quarteira - Albufeira - Lagoa
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4ª etapa (Junio 2010)Portimão – Praia da Rocha – Torralta - Alvor - Lagos
(3 posts)


5ª etapa (Ago 2010)Lagos - Luz - Salema - Cabo de São Vicente
(2 posts)


6ª etapa (Abril 2011)Budens - Carrapateira - Aljezur – Odeceixe
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7ª etapa (Mayo 2011)Odeceixe - Zambujeira - Almograve - V.N.Milfontes
(3 posts)


8ª etapa (Junio 2011)V.N.Milfontes - Porto Côvo
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sábado, 30 de enero de 2010

 
Ha sido momentáneo, casi inexistente, pero ha sido de mis ligues más bonitos.

Mis amigos y yo vamos por la calle, viendo bares llenos y rechazándolos.

Uno de los bares llenos tiene cortinas hasta la altura de la coronilla, más o menos, o sea que no vemos, es dificil ver dentro del bar. Son cortinas medio transparentes, pero no vemos.

Quiero saber qué hay y qué pasa en ese bar.

Ayudándome de mis tacones circunstancialmente altísimos y con lazos, me subo a un (una cosa donde te puedes subir) y salto repetidas veces para ver por encima de la cortina. Veo el bar a medias, pongo una mano sobre el cristal para ayudarme. Me quedo tambaleante con la mano sobre la cristal.

Viene una mano masculina y se encuentra con la mía. Primero nos saludamos, tipo hola, tipo agitar la mano. Luego ponemos la mano sobre el cristal. Él, y yo. La mano, los dedos, los cinco dedos él y los cinco dedos yo. A través del cristal. Hola. Como, hola, mano. O como adiós, mano. Como los amantes cuando se despiden. Las manos, a través del cristal.

Él, visto por la cortina semi-transparente, es canoso quizás, con barbas quizás, con perilla, o con barbas pero no muchas, o algo así.

Yo, vista (boing boing) a través de la cortina, no sé.

El bar está muy lleno. Él se queda, yo me voy.

:)

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jueves, 4 de junio de 2009

 
Pues pasó lo siguiente, y me hizo mucha gracia. El CCL (nuestra asociación de gente que habla portugués, y/o le gusta Portugal, y cosas así) organiza unas jornadas de cine. Bueno, así suena más sofisticado que lo que es, quiero decir que de vez en cuando proyectamos alguna película en portugués. Yo no soy muy peliculera pero como echo una mano en la organización, me presento allí. Después de los problemas informáticos de costumbre (¿alguna vez ha funcionado un cañón a la primera?) se proyecta la película. Después de unos 15 minutos, como había pensado hacer, salgo fuera a dar un paseo y a tomarme una cerveza. Vuelvo a la película justo a tiempo para ver los créditos.



Los créditos. Veo un nombre en los créditos y me quedo de piedra (no literalmente, faltaría más). Uno de los actores es H., una persona que fue alguien importante en mi vida, estuve con él cuando vivía en Lisboa (sólo que no sé cómo describirle, si como amigo, amante, noviete o qué, creo que todas esas cosas, ya sabes), hace 20 años, era actor y director en el teatro A Comuna, teatro experimental, una vez (bueno, tres) experimentaron conmigo y salí en su obra de teatro, y ahora H., H. en la película del CCL, es su nombre, tiene que ser él, no puede haber dos. Me llevé la película a casa y allí la ví y efectivamente era él... H. ya tenía diez años más que yo cuando estuvimos juntos (muchas tablas, un talento como una casa, muy artista sobre todo, multifaceta), ahora hacía el papel de un viejo, jajaja, y qué bien lo hacía, irreconocible, pero no para mí, "pero es él, es él!", "¡pero son sus ojos!", "¡pero son sus orejas!", "¡pero son sus brazos!", y me parece increíble estar viéndole de nuevo después de 20 años de silencio. La verdad es que siempre me había apetecido ir a saludarle, volver a verle, en algún viaje a Lisboa. Lo pensé muchas veces. La cosa no se terció, no se ha terciado nunca, pero es alguien que siempre he recordado, es alguien que fue importante para mí, en los tres meses que estuvimos viéndonos me enseñó muchas cosas. Tuvo mucha influencia en mi vida. H. Me ha hecho muchísima ilusión saber que sigue ahí, que sigue siendo tan buen actor, además al final del DVD viene ese trozo donde entrevistan a los actores y allí está, sentado en el escenario en A Comuna, y es él, está igual, está idéntico, sólo con 20 años más, claro. Mucha, mucha ilusión me ha hecho. Y he pensado que tengo que ponerme en contacto con él, aunque sólo sea para decirle eso, que me alegro muchísimo de que siga siendo tan buen actor y que me alegro mucho de haberle visto. O algo así. Por e-mail (si tuviera uno, que no lo sé) o presentándome en la Comuna para saber dónde puedo dar con él, o como sea. Como una misión en la vida. Como algo que hay que hacer.


.
Lo he pensado mucho. No me voy a poner en contacto con él para decirle nada, me parece. Es simplemente que no sé si debemos remover el pasado de esa manera. No sé si nos hace felices remover estas cosas. Me creo con derecho a hacerlo, aunque no sé por qué creo que tengo ese derecho. Desde luego (y esto ha sido lo que me ha decidido), si algún ex mío de hace 20 años, o de cuando fuera, se diera la libertad de presentarse en mi vida así de repente para decirme esas cosas creo que no me haría ni pizca de gracia. Y tengo que reconocer que es una gran estupidez que me he metido en la cabeza. Que la época que pasé en Lisboa fue memorable para mí, por muchas cosas, muy importante en mi vida, que le tengo mucha nostalgia y me encanta ir a Lisboa a reencontrarme con mis recuerdos y la ciudad, pero eso ya es demasiado, me lo tengo que quitar de la cabeza. He devuelto la película para no verla más (ya la he visto tres veces) y es algo que llevo dentro, una alegría o una tristeza, no sé cuál, ambas cosas a ratos quizás, algo que me hizo sentir en su día y algo que me hace sentir ahora, algo que me recuerda que es bueno pensar con el corazón a veces y no con el cerebro, que es lo que yo hago siempre y como consecuencia estoy como estoy, en una isla de sensatez y perdiéndome muchas cosas buenas, seguramente, aunque con menos riesgo de quedar como una gilipollas ni meterme en cosas de las que me costaría salir.

Pues en eso estoy.



A veces es dificil asignar las personas al baúl de los recuerdos.

Sobre todo cuando vives con todos los recuerdos a flor de piel, como yo.

(He ilustrado esto con algunas imagenes de mi época lisboeta, algunos de los montajes y cosas que me gustaba hacer).

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jueves, 13 de abril de 2006

 
El Limpiacristales (ver mi último post), en versión sueño:

(Lo he soñado a las 6 de la mañana de hoy, mientras vosotros estabais de marcha o soñando otras cosas).

Cuando apareció el limpiacristales en la ventana, yo estaba en la biblioteca trabajando. Me partí de la risa de verlo allí y le dije que entrara, cosa que hizo, directamente por la ventana. Este limpiacristales tenía la misma edad que el verdadero, pero claro, eso ahora quiere decir que tiene unos 15 años menos que yo. Y este era rubio y guapísimo.

Y la versión 2006 de los hechos es que en vez de liarme a morreos con él detrás de la casa de herramientas, esta vez.... le he ayudado a reparar la cámara.

Ayy. Cómo cambiamos con la edad.

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jueves, 6 de abril de 2006

 
Lo que voy a contar, o lo que va a contar una persona que yo fui, es la verdad. Me pasó de verdad. Hasta hace un año o dos era un secreto bien guardado y totalmente vergonzoso, nunca se lo había contado a nadie (quizás a una amiga, a una sola, en aquel entonces), y pensé que nunca se lo contaría a nadie. La cosa es que estoy escribiendo un libro (la cosa va para largo, llevo años y no hago nada) sobre mis ligues peor avenidos y un día se lo estaba contando a Pepe y esta historia salió a la luz, úf, pero no veas lo que me costó llegar a contarlo. Mi futuro libro actualmente en construcción va por orden cronológico, o sea que empieza cuando era muy joven. Los textos están tomados directamente de mis diarios, porque no quiero hablar de cómo veo estas cosas ahora, sino de como las veía entonces, que es de una forma muy diferente, claro. Sin sabiduría. Sin experiencia. Bueno, la experiencia va creciendo con el tiempo, aunque yo sigo siendo la misma idiota, la verdad que sí. He podido pillar la mayoría de los textos directamente de los diarios reales, y claro, los escritos van cambiando de estilo según crezco. En realidad es una persona diferente la que escribe cada texto. Unos cuantos, los primeros sobre todo, son reconstrucciones porque no tenía diario y no hay más remedio. Pero siempre quiero verlo por los ojos de la persona que fui, no la que soy ahora.

Así que esto lo escribe una chica que acaba de cumplir los 15 años. (Aparentaba menos, era muy niña). Claro está que estamos hablando de los años setenta.

El limpiacristales

Alucinante.

Mamá había salido a la tienda y yo estaba en el dormitorio. Y de repente aparece el limpiacristales en la ventana, subido en su escalera, con sus bayetas y su cubo y tal. Bueno, no era el calvito bajito que suele venir, es otro, uno que tendrá unos veinticinco años, con el pelo tipo bola como Leo Sayer y el pecho peludo, sin camisa, ¡sin camisa! y lleva una cadena con un medallón. “¿Dónde está tu madre?” dice, “Ha salido a la tienda,” digo, “Es que me tiene que pagar”, dice él, “Ah, vale,” digo yo.

Y un rato más tarde me vuelve a aparecer y dice “¿Sabes que eres muy guapa?”, y yo fui a esconderme a la cocina. Pero al rato salí otra vez, por curiosidad, o … no sé por qué.

Bueno, charlando era simpático. Charlamos un poco, sobre el tiempo, las ventanas, la familia, me preguntaba si tenía más hermanos, yo le dije que tenía un hermano y me dice “¿y dónde está tu hermano?”, y yo “ha ido a la piscina hoy”. No sé por qué tiene esta manía de saber dónde está todo el mundo.

Luego me dice, (esto no te lo pierdas) “oye … ¿te puedo hacer unas fotos?” “¿¿unas fotos??” “Sí, es que mi compañero tiene una cámara, me encantaría hacerte unas fotos, saldrían muy bien”, y yo, “ja ja ja, pues vale!”, porque a todo hay que atreverse en este mundo, ¿no?

Y era verdad. ¡¡¡Al rato aparece con una cámara!!! Y se viene al jardín de atrás. Y yo me pongo apoyada contra el columpio como una estrella, y me hace cuatro o cinco fotos, ¡vaya manera de gastar un carrete!, sobre todo si la cámara es de su amigo. Y me dice, “¿por qué no te abres un par de botones de la blusa?” Y yo le dije que no, llevaba una camisa antiquísima de mi madre, esa roja de cuadros, medio gastada. Bueno, abrí un botón. Uno. No dos como él quería.

Y a esto llega mi madre en persona, y viene corriendo hacia nosotros. “¡Ah! ¡Buenos días! Le …. estás haciendo …. ¿¿¿fotografías???” “Sí, señora, le he hecho unas bien bonitas, cuando tenga las copias las traeré, es que su hija es muy simpática”, “¡Ah!, muy simpática, claro”. Yo me reía, pero qué vergüenza. “Ah,” dice mi madre, “te tengo que pagar”, y se va a la cocina a buscar el monedero. Y cuando desaparece de vista el limpiacristales va y me dice “¿me das un beso?”. Y yo voy y le digo que sí, y me abraza y nos ponemos a besarnos, detrás de la casita de las herramientas, antes de que llega mi madre con el dinero, claro.

“Estos hombres”, me dice mi madre cuando se va, “no debes hablar con ellos … seguro que no hay película en la cámara, no hay película en la cámara, ¿sabes? … Éstos hombres miran a ver si hay alguna chica guapa en alguna de las casas, y si la madre no está … también lo intentarían con alguna ama de casa, un ama de casa joven, si no está el marido… ¿sabes?, a ver si le hacen caso … etc. etc.”

“Sí, mamá, ya lo sé.”

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lunes, 21 de noviembre de 2005

 
Esta es la historia de C.

Lo asociaré para siempre con el deseo que sentía por él, algo tan físico y tan fuerte que me dolía. A veces tenía ganas de gritar. Era como tirarse de un avión.

Era rubio y grande. Un gran hombre en muchos sentidos. Mucho rubio. Y rubio brillante. Un sentido del humor así hay que mimarlo, concederle todos los caprichos.

Lo que más me empujaba del avión era su pelo. Le caía por los hombros de una forma muy extraña y Dios, era lo más bello que he visto nunca. Era como la limonada, o como una luz envolvente y poderosa, el fluorescente que hace que el pollito salga del huevo.

Y así fue que yo, que tenía el carnet recién sacado en estos temas, me instalé en la autopista del deseo, sin reservas, con la radio a tope y sin parar. Y me funcionó. Conseguí llegar hasta el final con él.

Con los primeros efectos del alcohol y al encontrar de repente mis dos manos deslizándose por su pelo, sentí euforia. Y más tarde, en el mismo bar, sentí otros deslizamientos de manos, de las suyas, tan grandes, por sitios todavía mejores. Corto algunos planos aquí para llegar antes a lo que voy, pero conservo todos esos planos para mí, en una oscura sala de cine en mi mente, sin tijeretazos. Y ahora a lo que voy. Pues resulta que ya en la cama, en movimiento y sin frenos ante mí, C. era como una aplanadora. O una hormigonera, no sé, en todo caso un vehículo muy pesado, y uno que no querrías que te atropellara. Algo más risueño que la aplanadora, y menos ruidoso que la hormigonera, pero no, no, yo no me esperaba eso. Vehiculó su amor y en seguida descubrí que también roncaba como un camionero.

No hubo muchos motivos para seguir juntos, y no seguimos juntos. Yo sí hubiera querido, aún sin motivos.

C. es de los hombres más brillantes que he conocido, y además le ha ido bien en la vida. Aunque claro, no lo puedo poner en un pedestal, por todo lo que acabo de contar y porque probablemente lo rompería. Ya os dije, era mucho rubio.

Ahora, muchos años después, según me han dicho, está obeso.

( Guardo para mí si esto es un relato corto o si es real. Mejor así. Mi secreto. :) )

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domingo, 12 de junio de 2005

 
Tengo una idea diabólica en la mente.

Todo remonta a una semana a finales de julio de hace muchos años. Una semana de pasión, sin ir más lejos. Yo tenía 19 años. Vivía temporalmente en Salamanca. Todo era temporal en aquel entonces. Mi amiga Susana y yo decidimos irnos de vacaciones, visitando la mitad de España, un día en cada sitio, en autostop.

La segunda ciudad en la lista era Sevilla. No la conocíamos. Saltando de coche en coche, con el trasfondo de la España porrera y guay de los primeros ochenta, llegamos a Sevilla a las 7 de la tarde, con un pequeño problema: el calor. Mi amiga se desmayaba. Yo la sostenía. Buscamos una pensión, una ardua tarea, lo único que había era el Hostal Sierpes, una cárcel sofocante, más de mil pesetas por una habitación en el ático con minúsculo tragaluz circular al fondo de un túnel en el techo como única ventana. Increiblemente, el hostal existe todavía. Mi amiga estaba fatal, pero salimos a cenar.

Fuimos a cenar a un restaurante de menús que se llamaba Las Escobas. Que también sigue existiendo. Cenamos y hicimos buenas migas con el camarero, que nos invitó a dar una vuelta después, cuando él terminara el trabajo. Mi amiga no estaba en condiciones. Yo dije, pues yo sí, yo voy sola y ya está. Cosa que hice.

El camarero y yo visitamos todos los bares de la zona. Muy bonito. Nos llevábamos muy bien. No pasó nada y el día siguiente la Susi y yo nos fuimos a Granada. Pero como él y yo habíamos intercambiado direcciones, nos escribimos alguna carta, y como yo iba a pasar el mes de septiembre en Cádiz, acordamos que yo iría a pasar unos días en Sevilla con él. Cosa que hice también.

No me daba cuenta de que nos gustabamos hasta que me bajé del tren en la estación y nos dimos un megabeso, allí en el andén. Hay que ser zoquete, de verdad no lo sabía.

Nos fuimos a su casa y allí pasé 5 días. Si ni sabía que el tío me gustaba, imaginaros los conocimientos que tenía en otros temas como por ejemplo el calor de Sevilla. No tenía ni idea. Hacía cosas como salir a dar un paseo por el Parque de María Luisa para ver las palomas a las 3 de la tarde. Me parecía que me iba a morir. El camarero se pasaba todo el día y la mitad de la noche trabajando, y no estaba dispuesto a cambiar su horario. Yo estaba muchas horas sola. Pero cuando el camarero estaba, qué alucine. Fue una relación MUY pasional. En mi vida había conocido nada igual.

A lo que voy, en realidad, es a la casa donde vivía el camarero. Estaba en el número diecinueve de la Calle Progreso. Era una casa de dos plantas, estaba encima de una panadería medio en ruinas. Entrabas, subías una escalera superdecrépita y ya estabas en la casa. Era una ruina. Sólo la primera planta era habitable. Bueno, habitable. Recuerdo el wáter ante todo. Había que ir al wáter con paraguas, sí, literalmente, porque mientras meabas se te caía una cascada de agua en la cabeza, genial. No había nada, apenas muebles, el único mueble que tenía el camarero era la cama, ya la cama era una isla, un oasis al revés, el paraíso en muchos sentidos. No había cocina, y por no haber, no había ni un vaso, quería un vaso para beber algún vaso de agua y tuve que salir a buscar una tienda, me metí por la calle Felipe II que ahora es una zona civilizada pero que en aquel entonces era un desierto con algunos bloques de diez pisos aquí y allá, tiendas no había, encontré un bar, entré y pregunté si me podían vender un vaso, nop, nada, al final me llevé una botella de coca-cola y esa botella de coca-cola fue mi vaso mientras estaba en la Calle Progreso, 19.

El camarero, que se llamaba Jesús, era lindo pero más bien raro. Las veces que nos fuimos por ahí, después de su trabajo, con Pedro, su compañero de piso y también camarero en Las Escobas, íbamos a la calle Betis y allí él hacía trucos de mágia para alucine de los transeuntes, que no mío, hacía una cosa con unos billetes de cien pesetas que desaparecían. Al final desapareció él también, se fue a un supuesto congreso de magos, qué más puedo decir, y yo me encontré de vuelta con Susana en Cádiz, y recuerdo que derramé unas lágrimas.

La cosa es que la otra noche estuve en la zona del Porvenir, ese barrio, y pasé por la Calle Progreso y me pareció ver un cartel de "Se Vende" en el número 19. No tengo la seguridad absoluta, pero me parece que sí, que lo ví. Esta noche también he quedado por aquella zona y voy a ver si es verdad. Y si es verdad - aquí entra en juego la idea diabólica - voy a llamar y voy a pedir que me enseñen la casa, como si quisiera comprarla. Sería una experiencia alucinante. Ya os cuento :)
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jueves, 19 de mayo de 2005

 
Un enorrrrrrme colchón, he comprado, por circunstancias de la vida tengo una cama enormísima de la cual yo ocupo aproximadamente un tercio,



o sea que cabríamos dos más, tres en total, pero bueno, no sé, eso me lo voy a pensar.

Se me ha restablecido la sonrisa, definitivamente, estos días, pero acabo de calcular que de en toda mi existencia hasta hoy he dormido 1.971 noches acompañada y 13.259 noches sola.

Jolines. ¿Y vosotros?
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martes, 17 de mayo de 2005

 
Pues mira.

El Gato Feliz vino a enredarse en mis pies un ratito el domingo por la mañana, y luego vino también otro ratito. Definitivamente viene cuando quiere, pero viene, eso es lo importante.

El viernes me sentía sola, harta, necesitando hablar y sin apoyo de nadie. Vale.

El sábado salí con Catt, por mi antiguo barrio además, barrio de teatros, de iniciativas, de hippys, happys, grietas y desconchones, de ambiente alegre. Y conseguí mi propósito, que era hablar, hablar de todo. En el Sopa de Ganso en la oscuridad de un rincón con nuestras cervecitas, sin mirar a la gente ni siquiera, hablamos y hablamos. Por eso el domingo por la mañana me visitó el Gato F.

El domingo por la noche estuve en una fiesta y ligué con un chico que era de Málaga, de pelo liso y un poco rubio, que llevaba un bolso con una correa muy larga y que se llamaba Víctor.

El lunes volví a mi antiguo barrio a dar un paseo en solitaria búsqueda de oferta cultural, bueno, más bien de cursos de fotografía o algo así, utilizando el método de lectura de carteles. Encontré alguna cosa, no lo que buscaba exactamente, pero me ha hecho mucha gracia un concurso de cortometrajes en video, con premio que consiste en la mitad del dinero de la recaudación de las tapas de caracoles. Eso habrá que pensarlo muy seriamente.... Volvía a casa cargada de fideos chinos del Supermercado La Gran Muralla y me encontré con MariPaz que hacía novillos de un curso que hace, y nos fuimos a tomar una cerve y reirnos de nuestros problemas y planear el verano y el verano que viene.

Así que bien.

Me bastará con ponerle un internet de tarjeta a mi portátil y largarme a trabajar a otro lado una semana. Quizás lo haga. A ver.

Ah, lo del malagueño era un sueño, claro :)
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viernes, 24 de septiembre de 2004

 


Siempre he tenido un fetiche por este individuo, desde que le fotografié por primera vez en la Rua dos Fanqueiros en Lisboa. Hace la mar de años. Se llama Mi Chico y he hecho decenas, cientos quizás, de versiones de esta misma fotografía, reveladas en todos los tamaños, encuadres y colores y usando todos los procedimientos posibles. Esta copia tan grande y contundente es la versión que más me gusta.
Pasó una cosa curiosa, hacía años que vivía feliz con él, siempre estaba allí, lo miraba todos los días y me gustaba y me fascinaba, al margen de mis otras pasiones, claro, porque no tenía nada que ver, no era humano, es otro tipo de amor, perfectamente compatible con cualquier novio.
Pasó que un buen día me di cuenta de que yo había ido envejeciendo, y él no. Y de repente yo era mayor que él. Yo siempre había sido más joven que él. Y de repente él era un chiquillo joven y ya no me gustaba.
Le tengo simpatía y le tengo cariño. Recuerdo la época que pasé con él, y de alguna manera me hizo feliz, pero ya no le tengo pasión. Es un caso extraño. Es uno de los poquísimos casos que he tenido en mi vida de desamor con el paso del tiempo.

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miércoles, 7 de enero de 2004

 
5 de la tarde, hora(s) de la siesta.

El leopardo marino es un bicho de mucho cuidado. Piel suave y peligrosos colmillos.

Hasta los pingüinos son gráciles bajo el agua, todos nos podemos lucir en el medio adecuado.

El leopardo marino hace como si fuera una roca. Los pingüinos se lo creen. Los pingüinos sólo saben disfrazarse de pingüinos.

El buceador, un humano, es bastante más soso. Sólo sabe filmar y bucear, y cuando se sube al barco una foca está a punto de zamparle la pierna y no se da cuenta. El buceador no me gusta.

El leopardo marino caza pingüinos. Caza un pingüino. Lo lanza al aire y el pingüino da vueltas sobre sí. Lo sujeta ahora por un pie, ahora por una mano, ahora por el cuerpo, ahora por la garganta.

El hielo está esparcido en miles de trozos grises sobre el agua. Nadie le hace caso al hielo.

Es la hora de la siesta.

Mmmmmmmm....... seré tu pingüina.

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miércoles, 10 de diciembre de 2003

 
¿Dónde está la orgíaaaaaa por aquí?

¿Qué? ¿Que no hay? Pues voy a dar un paseo por la blogosphera a ver dónde salgo yo en los links.

En la página de mi hermana Lumière, yo estoy encima de todos y encima de Feo. En Muriéndome, encima de Carmen y debajo de Jaio, hola hermanas! En Guarni's World, encima de Carmen y debajo de Feo y encima de todos y debajo de todos al mismo tiempo, ¡sí, es posible!, en Yuriblog, encima de mi hermana y debajo de una capitana que no conozco, oh, en el patio de Violeta encima de Guarni y con copito de nieve, en el diario de Flor debajo de mi hermana y encima de Jose, en si mi abuela con Flor encima, en desnudando mi alma encima de todos y encima de mi hermana, ¿tú otra vez?, en sebastopólidas debajo de gran rabo y encima de .... ¿pajas mentales? ...., en Evam encima de Milio, en el diary X de Buho encima de Virgen y furioso, en Milio encima de Geyperman, mira cómo se está calentando la cosa, en Flor debajo de Pico, en Wayfarer debajo de unos gorilas (¿?), en Feo encima de todo el montón y en la mirada de Berty el Feo, en Peluche con una panda de desconocidos todos empezando por A, y son todas tías, en qué pasa Follador encima de mi hermana, en Geyperman entre José y Teresa, ups!, en segundo premio, Feo y yo, por fin solos, él está encima, y en Al Toque sola, ¿qué? sí, sola, ohú, ¿sola? ¿Se fueron todos?

We could plan a murder, or start a religion. Jim Morrison dixit. Úf.

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martes, 2 de diciembre de 2003

 
Hablando de ex-novios (que no era el caso), ¿por qué los míos se las arreglan entre ellos para tener nombres empezando con la misma letra? Es que poner un mensaje en el móvil y darle a mandar se convierte en una actividad altamente peligrosa. Sobre todo .... antes, cuando había mezcla de actual y ex. Me echo a temblar con sólo pensar en qué habría pasado si me hubiera equivocado. Bueno ... con una tecla de más o de menos podrías convertir así a tu actual en tu ex y, extraño efecto secundario, a tu ex en actual, quizás ... ¿no?

Hablando de ex-novios (que sí es el caso ahora, je), me parece que vi a uno de ellos el otro día en las noticias de la primera, en un flash, un tris-tras, eso que ponen ahora para celebrar el 25 cumpleaños de la Constitución, salen muchas personas leyendo trocitos de frases (¿me lo estoy imaginando o son un 90% de hombres?), pues solo lo ví un segundo y medio pero os lo juro que era él, era su cara, su oficio, y, más importante, era su voz.

Bueno, si la serie se alarga lo suficiente ya irán saliendo todos los otros, digo yo. A mí el Urdaci y la Letizia todavía no me han dicho nada de leer ningún trozo, será que no todos somos iguales, bueno. Aunque yo sí salí en las noticias una vez, en las de Tele Cinco salí. De una entrevista de por lo menos media hora consiguieron salvar unos seis segundos donde parecía más o menos inteligente, y eso es lo que salió, breve, falso, pero bueno. Un día hablaré de eso, será un buen post porque en su conjunto tiene muy poco que ver conmigo. Tiene que ver con el talento de la nación, sí, será bonito.

Bueno, me voy porque he quedado con Pepe en La Peseta, me apetece pesetear un poco, oye. Me dice Pepe que en su ordenador no consigue ver ni una de las fotos de mi blog, ni a Adam Ant, ni a la operada de la Miranda esta .... ¿por qué? A mí me suena a censura .....

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miércoles, 15 de octubre de 2003

 
Drógame, pero sin drogas, naturalmente.

¿No? Vale, pues emborráchame sin alcohol, venga.

¿No puedes? Bueno, todos sabemos que hay formas de hacerlo, pero yo hoy he descubierto una forma increible de drogarme. Igual sólo funciona para mí, igual solo funciona una vez, pero esta tarde he tenido un ataque de risa de los más gordos de mi vida, imparable, me lo he pasado de maravilla. Me jodió la idea de que tenía de dormir la siesta, desde luego, pero durante varias horas he tenido una sensación idéntica a la de haberme tomado cuatro o cinco cervezas, aunque sin tanta necesidad de mear ni de marearme y tropezar (bueno, en clase de sevillanas sí, pero eso es normal).

Escribir el blog es una droga para mí, el blog tiene un efecto porro. Diría que es relajante más que otra cosa, a veces empalmo una sarta de carcajadas con la relajación, pero más que nada el blog me va quitando todos los dolores y penas y actúa como un masaje. Pero esta lectura era mucho más. Esta lectura (yo soy unitema y monobloque, lo que he hecho para colocarme así ha sido leer un antiguo diario mío simplemente) era despertarte de un sopetón de la letargia de la hora de la siesta y ponerte con los ojos como platos, devorándolo página por página y cuaderno por cuaderno ("sólo leeré un mes, sólo leeré un mes"), y es que todo el año de diarios es así.

Bueno, lo que me provocó el ataque este de carcajadas que no pude parar y que tuve que hundir la boca en un cojín porque si no iban a acudir todos los vecinos, era la historia de un cierto chico que estuvo presente en mi vida durante una cierta época, y que sin dar nombres ni nada (Susana sabrá de quién estoy hablando) puedo sintetizar en dos palabras: ridículo y guapísimo. No digo ridículo para reirme de él, yo sólo quiero reirme de mí, pero me viene a la mente esa palabra para describirle, y la uso en el sentido de extraño y divertido, muy diferente, era un encanto. Durante mi larga lucha para llamarle la atención (bueno, ese no era el problema exactamente, porque era el tipo de persona que a pesar de su timidez rayando en la tartamudez también me soltaba alguna buena bordería de vez en cuando) pasaron muchas cosas, todas motivo de muchísimas risas, risas tontas, risas idiotas, risas flojas, todo tipo de risas. Voy a acortar un poco la historia aunque me gustaría contarla entera (en el libro que estoy escribiendo seguro que la cuento), y sólo voy a citar - textualmente - la página de mi diario donde cuento el ligue final con él, el ligue cuando nos fuimos a la cama.

Voy a dar algunas referencias circunstanciales antes de citarlo porque creo que son necesarios para entender lo que digo. Primero, que él y yo habíamos ligado un par de veces con anterioridad; segundo, que "ligar" en aquel entonces, a esa tierna edad y en la rancia sociedad en la que vivíamos significaba básicamente darse besos y abrazos y quedarse toda la noche charlando, porque follar no se follaba, yo creo que en una primera cita o ligue no te quitabas ni una sola prenda de ropa; tercero, que tampoco quería tirarme de cabeza porque él por lo visto tenía una novia en no sé qué sitio (y yo estaba a punto de ir a Toulon a revisitar a Philippe, aunque disponía de toda mi libertad); y cuarto, que este chico era rubio, rubísimo, tenía unos ojos azules intensos y una cosa que a mí me encanta por exótico y porque yoquesé porqué me gusta tanto, un pecho peludo rubio, que había visto asomarse por la abertura de la camisa.

Y describo la noche que pasé con él así, textualmente:

"Estuve haciendo ruidos de animales para que los vecinos pensaran que se lo estaba montando con ovejas y con vacas. Me dijo que yo físicamente me parecía a Hitler. Me dijo que la satisfacción que sentía por tener una novia era más bien apatía. Se quitó los pantalones y tardé dos horas en darme cuenta. Y me enseñó el pecho peludo que yo había visto encima de la camisa, y resulta que el pecho peludo termina donde empieza la camisa".

Surrealismo total ¿no? y a mí me emborrachó de risa.

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sábado, 4 de octubre de 2003

 
Po sale en las noticias (ya sé que no suelo comentar las noticias aquí, yo normalmente me limito a verlas y emitir ruiditos de persona maravillada/intrigada/escandalizada para que el vecino sepa que no me he muerto), que en Francia han inventado un sistema para ligar en los supermercados.

Es así: llegas al súper y si estás dispuesto a ligar tienes que coger una cesta de la compra especial que es como color lila con dibujos dorados - sí, además de soltera vas de hortera, tiene güasa - y los demás solteros/horteros, que también llevarán cestas violetas, entablan conversación contigo y se supone que todo terminará felizmente en ligue.

Pues joé yo no puedo pensar en un sitio peor para ligar que un supermercado. Aparte de que estás pensando en otras cosas y no te has tomado ninguna copa, llevas ropa y zapatos totalmente inadecuados y probablemente ni te has pintado los ojos. Y madre mía de mi alma yo no quiero que un tío vea si tiro hacia arriba de la bolsa de verduras para que pesen menos, si me zampo una bolsa de patatas fritas antes de pasar por caja para no tener que pagarla, si me quedo una eternidad delante de los paquetes de compresas pensando que si las quiero con alas, ergonómicas, perfumadas, dobladas, con bolsita, con canales, para tangas, ni quiero que vea el precio de los macarrones que yo prefiero ni el tamaño de los huevos que yo cojo. Y me gusta estar tranquila cuando estoy ojeando zanahorias o sopesando plátanos a ver cuáles se adaptan mejor a mis necesidades, sin que a un chaval con ganas de cashondeo le vengan malas ideas a la mente.

Yo creo que sería mucho más sensato pasearte por Hacienda con un maletín violeta. A ver si a nuestros amigos del Ministerio de la Economía se les pega la idea para el ejercicio que viene. Y allá voy yo ....

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lunes, 29 de septiembre de 2003

 
Lunes 29 de Septiembre de 200003

Se supone que esto es volver a la normalidad.

El sueño: Estábamos en Hacienda, apoyados en el mostrador, preguntándole algo de papeles a una hacendosa mujer. Él, un chico alto, guapísimo, un poco rubio, un poco pecoso. Él tenía veinte años, yo, cuarenta. Y me dice, mirándome a los ojos, tú eres muy guapa, y yo le digo, y tú eres muy guapo, y pienso, oh, aquí va a haber rollo ....
Pero también anda por Hacienda un amigo mío, de estos que teniéndolos no necesitas enemigos. Y bromeando conmigo me tira al suelo y me embute un insecto enooooorme debajo de la camiseta. Y yo claro, empiezo a chillar y montar el padre y la madre de todos los escándalos y pienso, me cago en tó, mi chico está oyendo mi griterío y ahora no va a querer tener nada conmigo .... ayyyyyy .....

La realidad: Pues no sé, a veces una echa de menos un poco los días, no hace mucho, en que otro chico y yo íbamos dejando nuestras prendas repartidas por mi casa, en la mesa, las sillas, el suelo, la barra de la ducha, debajo de la cama, enroscadas en el ventilador .... y después a la hora de irse nunca se conseguía reunir todo, siempre faltaba algo. "Qué desordenada eres", me dijo una vez (de broma, eh). Pero yo le encaucé la vista hacia el techo, porque aunque es verdad que mi salón parece un Todo a Cien y mi cama un quiosco de prensa, el techo lo tengo perfectamente ordenado, allí todo está en su sitio y hasta parece que he barrido, y yo qué sé, a veces, sólo a veces, pienso que aunque recoja mi casa lo mío es la vida desordenada.

Y la realidad también es que aquello que digo de mi amante fue un poco ocasional y que se acabó sin más, y hoy he estado haciendo una traducción sobre neveras y congeladores que no estaba ni en Arial ni en Times New Roman sino en Group Sex, sí, parece de cashondeo pero hay una fuente que se llama así. Y recibo otra llamada, que si puedo hacer una traducción, y digo, "¿cuántas palabras tiene?" y me dicen "No sé, es de la guía de teléfono de Málaga".



Y esa es mi realidad.

Y esto lo pienso porque siempre lo he pensado, que algún día he de ligar en Hacienda.

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miércoles, 10 de septiembre de 2003

 
Me tengo que dar prisa. Me tengo que tomar todos los rebujitos que pueda antes de que salga, porque mi botella de Seven Up caduca hoy.

Luego voy al bar del parque con Manuela, Manuela es la madre de Claudio, mi ex-suegra y actual amiga. Cuando nos vemos. Siempre quedamos en el bar del parque, siempre quedo allí con los miembros de mi antiguo clan, no puedo ir allí con nadie más porque es mi sitio para quedar con ellos, sería realmente extraño estar sentada en el bar del parque con alguien que no fuera un Del Campo.

Bueno, cosas de mi vida presente y de mi vida pasada, yo no quiero comparar, no no, pero sigo leyendo mis diarios del año aquel y bueno, es inevitable a veces. ¿Cómo es posible tener tanto éxito, madre mía, tantos admiradores todos apretujados y compactados dentro de un solo año? Caben a un día por admirador o algo así. ¿Y ahora? ¿Cómo es posible tener una vida sentimental tan soporífera? Suma total de mis éxitos con los hombres cuando salí anoche: un tío que se parecía a Pocholo me preguntó cuánto cobraba. Ah, bueno, sí, y recibí un mensaje en el móvil de mi último amante (que en paz descanse). Pero como estaba con Pastora le dije que no podía hablar y que le mensajearía hoy. Que tampoco voy a poder hablar, me parece. De todas maneras ¿qué más da si puedo o si no puedo hablar?, ya se acabó. Bueno, quería decirle unas cosas, sí. Después le pondré un SMS cuando esté viendo el programa de las Torres Gemelas (qué apropiado).

Una comparativa, mis éxitos de ahora con mis éxitos de la época de mis diarios. Voy a contar esto porque me parece bonito, yo me acordaba poco del chico en cuestión, no recordaba la bonita amistad que tuve con él. Pero sí que fue bonito oye. Todo empezó cuando fui a una fiesta una noche y a ver cómo me explico, uh, ¿tú sabes cómo puedes tener algún hombre en tu vida, no? Como por ejemplo, un ex al que sigues queriendo, quieras que no, y que te da mucho coraje cuando se liga a alguien; o por ejemplo un chico que has visto muchas veces y que conoces un poco y que te parece que está buenísimo; o por ejemplo un ligue, alguien con quien has ligado una vez hace no demasiado tiempo pero que no has vuelto a ver desde entonces; o por ejemplo un amigo muy amigo pero demasiado amigo en ocasiones y no es raro que os liéis a besos ..... pues yo tenía un ejemplo de cada uno de esos cuatro, pues sí, entre otras modalidades, claro, pero esos eran mis cuatro principales. Y me llego a la fiesta y lo primero que veo es el Pequeño Paul (el chico con el que había ligado una vez hace no demasiado tiempo pero que no había vuelto a ver) morreándose con una tía ("con una vieja vaca" digo textualmente en el diario, pero pierde un poco en la traducción). Lo segundo que veo es "Pete Prat, formerly Pete Hunk" (algo así como Pedro el Cretino, antes Pedro el Cachas, el tío buenorro, claro) y me acerco a él para intentar ligar, que diga conversar, y me vuelve la espalda y me deja muy claro que no tiene ningún interés en mi persona. Lo siguiente que veo es mi amigo Chat, mi amigo alto y rubio que a veces (para mí y para la mayoría de mis amigas, me temo) era algo más que un amigo, y estaba dándose un beso de tornillo con una amiga mía. Y lo último que veo, antes de salir de allí hecha un charco de lágrimas, era a mi ex al que seguía queriendo quieras que no (concretamente era el verde), "sprawling himself all over an old slag-bag" (si me dentengo en traducirlo llego media hora tarde a la cita con Manuela, pero sprawl es como despatarrarse y la persona sobre la que se despatarraba ... bueno, ella se puede imaginar, ¿no?). Pues salí de allí disparada todo acongojada y fatal, e iba por la calle yo sola berreando hacia mi casa cuando sale un chico de un portal y me dice, "¿Estás bien?". Simpático, comprensivo, protector .... mucho mejor que todos esos cuatro degenerados juntos. Me acompañó a mi habitación, y yo ya me estaba riendo como siempre, y .... no ligamos. ¡No! Terminamos siendo solo amigos ... pienso que había mucha atracción entre los dos, eso se desprende de los diarios, lo vi muchas veces después ... pero él tenía novia y no era plan. Se llamaba Andy Faz (como el Guerrero del Andy Faz). Bonita amistad y bonita atracción. De las cosas que más me han gustado hasta el momento en esos diarios. Sí sí.

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viernes, 28 de marzo de 2003

 
Y otro día más termino de trabajar y veo que se hace de noche fuera.
Pues sí.
Me siento horrible, hoy es un día de estos que te sientes fatal todo el día, hoy es un día limón.
Lo estoy tragando con paciencia, pero es un día limón.
Estoy poniendo la cara del limón.
Me siento sola y horrible, muy triste, sólo quiero trabajar porque así no pienso en nada, pero llevo trabajando desde las 9 y son las 8 y no puedo trabajar más. Me gustaría salir porque así me sentiría más alegre pero yo no puedo llamar a nadie, me siento demasiado floja y mal y no tengo ideas. Si me llamara alguien estaría encantada, pero yo no puedo llamar a nadie.
Hay una ruptura en las comunicaciones con las personas que me quieren.
O quizás es porque como me ha pasado otras veces que he estado triste y he necesitado salir pero nadie ha querido .. bueno, no, ahora no es el caso. Ahora tengo a personas que me quieren de verdad, que querrían ayudarme, que dejarían lo que están haciendo para ayudarme, en otras épocas no ha sido el caso, y sólo pensar que existen esas personas me hace sentirme bastante mejor.
Estoy así también porque es viernes.
Siempre he tenido una relación amor-odio con los viernes.
Me gustaría hablar con él, sí, quería dejarlo un mes o así pero a la vez me gustaría normalizar las cosas, no me gustan las situaciones raras, poco claras, pero yo no puedo llamarle.
Y él tampoco puede llamarme, y no me llamará.
Jaque mate, el fin.
Pero saldré de esta, con los días me iré sintiendo menos mal con menos frecuencia. Sí, sobre todo si salgo y eso, si veo a gente, me sentiré mucho mejor muy pronto.
Anoche llegué bastante desanimada del jueves cultural y escribí en mi diario (mi diario de verdad, el cuaderno de cuadraditos rosa y amarillos de tapas duras, bueno no son cuadraditos exactamente, no sé cómo se llama, es como escocés sin llegar a serlo). Y como estaba semi-borracha dejé cualquier decisión para la mañana siguiente, pero sí, voy a poner aquí lo que escribí, una parte de lo que escribí, porque a lo mejor no debo pero me gusta.
Escribí:

"Pero ahora me parece increible que mi principal amigo de los últimos dos meses, pues que nada, que no puedo hablar con él, no puedo llamarle, no puedo contar con él para nada, nada, nada, hasta la semana pasada me lo daba todo y ahora no me da nada nada nada. (...) Qué cabrona es la vida, por Diós, qué cabrona. No soporto esto. No soporto ser buena, quiero ser absolutamente mala. Portarme como me da la gana y nunca nunca nunca como quieren los demás. Follar por follar, amar por amar, insultar por insultar. Pero nunca sentirme así, fría, harta y abandonada."

Y a todo eso .... me ha llamado Carmen y voy a tomarme algo con ella .... viene a mi barrio ..... qué alegría. De verdad, estoy sonriendo y todo. Me ha gustado mucho eso, mucho mucho mucho, ella está resfriada y no quería salir pero sale porque sabe que necesito ver a alguien y ... me siento muuuuucho mejor. Me voy a arreglar (es como arreglar un coche estropeado ya, quizás mejor desguazarme que arreglarme) y ahora viene, qué suerte tengo, qué bien me siento de repente.

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