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¿Cuándo podré pintarme los ojos sin pintarme la nariz?


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jueves, febrero 4

 

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Jeje, jeje, jeje.



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sábado, enero 30

 
Ha sido momentáneo, casi inexistente, pero ha sido de mis ligues más bonitos.

Mis amigos y yo vamos por la calle, viendo bares llenos y rechazándolos.

Uno de los bares llenos tiene cortinas hasta la altura de la coronilla, más o menos, o sea que no vemos, es dificil ver dentro del bar. Son cortinas medio transparentes, pero no vemos.

Quiero saber qué hay y qué pasa en ese bar.

Ayudándome de mis tacones circunstancialmente altísimos y con lazos, me subo a un (una cosa donde te puedes subir) y salto repetidas veces para ver por encima de la cortina. Veo el bar a medias, pongo una mano sobre el cristal para ayudarme. Me quedo tambaleante con la mano sobre la cristal.

Viene una mano masculina y se encuentra con la mía. Primero nos saludamos, tipo hola, tipo agitar la mano. Luego ponemos la mano sobre el cristal. Él, y yo. La mano, los dedos, los cinco dedos él y los cinco dedos yo. A través del cristal. Hola. Como, hola, mano. O como adiós, mano. Como los amantes cuando se despiden. Las manos, a través del cristal.

Él, visto por la cortina semi-transparente, es canoso quizás, con barbas quizás, con perilla, o con barbas pero no muchas, o algo así.

Yo, vista (boing boing) a través de la cortina, no sé.

El bar está muy lleno. Él se queda, yo me voy.

:)



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miércoles, enero 27

 
Me gusta salir a tomar una cervecita. Bueno, eso ya lo sabéis. Pero me gusta especialmente salir a tomar una cervecita con pintura en las manos y pintura en el pelo.

Hoy, negra, blanca, gris y azul.

Ayer, gris, negra y naranja.

Me gusta reencontrarme con la pintura.

Esta vez, un autobús y una moto.



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sábado, enero 23

 


Bar Jota
C/ Luis Montoto
19 Diciembre 2009

La alegría se mide en decibelios. Uno, dos, tres, cuatro y así hasta por lo menos treinta mil. Gambrinus comparte pared con futbolistas, vírgenes, toreros, cristos, repartidores de cerveza del siglo diecinueve y una pantalla de plasma. El bar lo abrió el abuelo del actual dueño o dueños el 13 de marzo de 1936. O sea, que sobrevivió a la guerra civil, la posguerra, el franquismo, la transición, la democracia, el destape, la Expo, el Euro y el siglo XXI en general. Es pequeño, abarrotado, luminoso y típico. Burdeos y beige. Juventud y cacahuetes. Fluorescentes y trofeos. Sol de una mañana de enero. Hombres jóvenes de 20 a 30, es el público mayoritario. Ana pregunta algo a los dueños, la respuesta: “¡Porque vienen a beber cerveza!”, y me parece muy buena respuesta (no sé qué fue la pregunta). “La gente viene aquí y se trae su tapita.” Qué original. Ana no consigue abrir su bolsa de patatas, le tiene que ayudar el dueño. Cric, cric, ya sí. Techos altos, pasillo oscuro en la trastienda, voces, una mañana sevillana. En la pantalla de plasma, una lluvia de intestinos y unos gritos de terror.
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Desentona horriblemente con la mañana sevillana.
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(Mi amiga Ana y yo estamos haciendo un trabajo sobre los bares, las tascas pequeñitas y antiguas de Sevilla, que desgraciadamente se van cerrando poco a poco con el nuevo siglo, aunque no todos. Antes de que se acabe el barril, queremos parar el reloj de la Cruzcampo y visitar 100 de ellos y escribir y fotografiar nuestras sensaciones. Estamos en ello. Ya llevamos 65.)
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Un trabajo duro, pero ¡alguien tiene que hacerlo!



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domingo, enero 10

 
Los Remedios, Sevilla.

Debajo de la Calle Asunción en obras está la playa.




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miércoles, enero 6

 
Amo el silencio de los días de fiesta.
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sábado, noviembre 28

 

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El partido de fútbol.
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Es que una ve unas cosas, cuando va paseando por ahí. Sobre todo si vas paseando por los cementerios. Ahora viendo la foto parece un fotoshop, pero no lo es. El alineamiento era así. También había una liebre correteando por ahí. Todo muy surrealista-deportivo.
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miércoles, noviembre 11

 
Todos hemos tenido 12 años. Todos hemos llevado pantalones de campana, y/o sandalias con calcetines. Todos nos hemos sentado bajo una tormenta incipiente y sobre un almiar pinchoso.
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Hay que postear, ¿verdad?

Lo haré, lo haré.



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martes, octubre 27

 
Llevo todo el día enamorándome de palabras.

Herméticamente, nublado, armatoste.



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lunes, octubre 26

 
Siempre hay que concentrarse en lo bueno, aunque te pases. Siempre hay que sonreír. Porque sonreír demasiado duele, pero no tanto como llorar demasiado.

(Pau dixit, 2002).



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lunes, octubre 19

 
He comprado un desodorante, y en el desodorante hay una etiqueta, y en la etiqueta pone:

24 HORAS
SIN ALCOHOL

¿24 horas sin alcohol? Pero... pero.... pero.... ¿¿eso es posible??
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martes, octubre 13

 
Vacaciones. Vacaciones todo el año. A veces forzosas, a veces robadas, a veces legítimas, a veces porque sí. "Las cojo cuando quiero". En teoría, sí.

Y casi, casi se acaba la temporada vacacionera. Y yo hoy acabo de apuntar aquí las anécdotas, las cosas que me pasaron, y me enfrento a la nueva temporada, la temporada en la que el sol ya no brilla, la temporada en que te arrastran al centro y te compran un nuevo, feo y oscuro uniforme escolar, son esas fechas.

Yo tengo posibles vacaciones todo el año, en teoría. Hoy por ejemplo no tengo trabajo. A ver qué dura. Mantengo el optimismo, ya que me encanta cuando tengo trabajo y me encanta cuando no tengo trabajo.

En agosto, sentada en la playa en Paço d'Arcos, Lisboa, una chica se me acerca y me dice, "Perdone.... ¿usted es escritora?" Bueno, sí, llevaba algo así como tres cuartos de hora escribiendo mi diario, inspirada, feliz de la vida. "Es que tiene aire de escritora..." Jajaja, me ha encantado.

Bérgamo, Italia, donde estuve para ir a una boda, se casaba una amiga (Cinzia), me quedé dos noches en un hotel. Después de marcharme y seguir a mi próximo destino, me llegan unos e-mails muy cariñosos del recepcionista... pero muy cariñosos, oye..... y me pregunto por qué.

Me quedo un poco perpleja. Claro que me siento halagada, pero... no me lo explico. No sé por qué.

En otro destino, cenando feliz y solitariamente (y escribiendo frenéticamente, claro, con mi "aire de escritora"), el camarero -en una escena propia de mis 20 años- ha querido quedar conmigo más tarde en el bar, cosa que no me apetecía nada (y que no hice, claro) y que tampoco entiendo muy bien por qué. Hacer furor entre camareros y similares e ir a tomar copas con ellos y similares es cosa del paso de la adolescencia a la juventud, o a la adultez, o a donde vayas después de la adolescencia. Es que yo no tengo edad para estas cosas, por eso me extraña. Será por las extensiones en el pelo, sí, será por eso, o será porque teniendo la edad que tengo de alguna manera he llegado a donde quiero estar, o sea, con poder adquisitivo suficiente, en hoteles en estupendos destinos, sola y haciendo lo que quiero con una pinta interesante y vestida con vestidos que me gustan y escribiendo y sobre todo sonriendo. Sí, quizás quería eso, y el destino ha tenido a bien dármelo, entre otras cosas que no me ha querido dar. Pues bien para mí, si he conseguido eso. Seguiré en esa línea. Porque si no no sabría a dónde ir quizás. Seguiré en la línea de las cosas que me gustan. Todo lo que pueda.


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Por cierto, los de la Sevibici han vuelto a secuestrar mi tarjeta.
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miércoles, septiembre 30

 
HOY ES UN GRAN DÍA. Hoy los de la Sevibici han liberado mi tarjeta de su secuestro de 35 largos días (ver post del 31 de agosto) y me han devuelto el dinero. No me han dicho nada, no han contestado ninguna de mis comunicaciones, pero de repente ya no tengo una deuda de 55 euros con ellos. Creo que es porque el otro día encontré un e-mail para ellos (no lo ponen en su página) y les hice llegar mis quejas por ahi, junto con una fotocopia de la factura de telefónica con una enorme lista de llamadas a su número... (aquí está, por si alguien necesita usarlo: soporte-sevici@jcdecaux.es).

Carlos... ya no tendré que usar tu tarjeta. Chari, ya no tendrás que sacar una tarjeta para mí. Qué alegría. Me han gustado mucho vuestros gestos de solidaridad.

A pedaleaaar toda la nooocheeeee!!!!



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viernes, septiembre 18

 
Dije que iba a subir algunas fotos para ilustrar lo que conté el otro día sobre mi viaje al Algarve. Aquí están:



Aquí está el señor de las sardinas de la playa de Falésia, año 1987. Observo que está asando pollos y no sardinas, o sea que quizás fuera el señor de los pollos y no el señor de las sardinas, no lo sé, lo único que sé es que no hay ni rastro de él ahora, o por lo menos yo no lo ví, pero tampoco busqué bien. O sea que no busqué con la foto en la mano. Tiene una especie de casucha y tengo más fotos de ella, podría buscar mejor otra vez, a ver si queda algo.... ¿Sigue existiendo este tipo de chiringuito casero con comida buenísima? Lo dudo.... habrán terminado todos bajo la bota de los de Saúde e Segurança... qué pena ¿verdad?



Me tomé un carísimo Sumol en Vilanova, mi antiguo lugar de trabajo, residencia, sinsabores y sueños, mi antiguo lugar de transfers al aeropuerto, de impaciencia y de siestas, de papeleos, de gintonics en el desayuno, y me puse a recordar cosas. Nunca consigues recordarlo todo. Los diarios ayudan. Que conste, en 2009 me sentí feliz, feliz, feliz.



La playa de Falésia hoy en día (lo mismo que en aquel entonces) siempre tiene una luz bonita, te pongas donde te pongas y la mires como la mires. Pero siempre es más bonita cuando puedes tumbarte al sol en ella y cuando no tienes que responsabilizarte de grupos de turistas, por muy bien que se lo estén pasando ellos. Gracias a ti, claro.



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martes, septiembre 15

 
Pues mira tú por dónde… ¡me encanta el Algarve!

Soy feliz aquí. Feliz, feliz, feliz. Estoy más feliz que lo que he estado en mucho tiempo.

Antes me repateaba el Algarve por sus turistas, por su poco espíritu portugués y por lo que era cuando yo vivía y trabajaba y sufría aquí, o sea algo así como:

- la nada algarvía, cuando el dinero sólo compra el aburrimiento, nunca la aventura (aunque no era mi dinero, porque yo no tenía)

- un gigantesco solar lleno de escombros y edificios en construcción

- un lugar donde había un amor incondicional al inglés patata, si hasta oías a los portugueses hablarlo entre sí (inglés patata americano, para más inri)

- un campo de batalla: los portugueses contra el Algarve contra los turistas contra el intelecto contra mi trabajo contra la nada contra mí, todos destrozándonos unos a otros

… y eso ahora ha cambiado.

Ya no lo veo de la misma manera.

El Algarve y yo ahora somos amigos. Por fin.

Me he sentido realmente feliz estos 5 días. Feliz viendo esos antiguos lugares (que por cierto han terminado de construir ya), feliz viendo mi antiguo lugar de trabajo [hace 23 años, es increíble, mi primer trabajo, yo era joven e inexperta], y el sitio sigue allí y está muy bien, es un oasis de tranquilidad y céspedes entre los fish’n’chips, los strip-tease, el cheap booze y el fútbol decibélico en maxipantallas (lo que le rodea ha empeorado, definitivamente), me tomé un Sumol al lado de la piscina y recordaba montones de cosas, feliz feliz feliz he estado, y feliz en las playas, y feliz entrando y saliendo de las cuevas, y feliz paseando y encontrando otras playas, con mil recuerdos, como el del señor que asaba las sardinas en la playa de Falésia y al que yo llevaba nutridos y alegres grupos de jubilados, y comíamos sus sardinas pero ya no hay ni rastro de él. O sea que la sensación de felicidad es agridulce a veces, la nostalgia es agridulce, aunque para mí suele ser una sensación bonita y feliz. Feliz, feliz, feliz. No esperaba gran cosa de este viaje pero ha sido la pera. En cuanto pueda postearé fotos de todo.

Por cierto, nadie me ha hablado en inglés patata. Otro motivo de felicidad.

Desde un apartamentito guay en Olhos d’Água, escribo y posteo.
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viernes, septiembre 11

 
Bueno, voy en un autobús.

Con un tío roncando como un cerdo en el asiento de enfrente y una estúpida película americana de bofetadas y gritos, en su idiota versión original y unos subtítulos minúsculos en portugués traduciendo gráficamente los gritos y los eructos de los cuatro lelos que son los protagonistas y una canción a intervalos regulares que dice "¡Ra! ¡Ra! ¡Ra!" y yo en voz baja maldiciendo al roncador y a toda su familia y a los memos de la película y a toda su familia, allí en Estados Unidos.

Casi pierdo el autobús por el atasco que se montó este mediodía en Sevilla. Casi habría sido mejor. Casi, casi.

Lo mejor ahora es que estoy trabajando (bueno, he parado un poco para escribir esto). Me evado de la película y me distrae en general y además gano dinero mientras voy en autobús, eso está bien.

Voy a pasar unos días en el Algarve, sí, en el horrible y turístico Algarve, Albufeira y eso, porque tengo ganas de un poco de playa. A ver si no es tan horrible al final. Yo al menos tengo ganas de visitarlo. El tiempo no se decide, pero soy optimista. Voy a ir a ver un sitio donde yo trabajaba hace más de 20 años y al que nunca he vuelto. Al que nunca he querido volver. No tiene nada, pero trabajé allí. Alguna vez contaré todas las cosas que me pasaron allí (o no todas, no sé).

A ver cómo me van estos días......!!!



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lunes, agosto 31

 
Carlos, no sabes lo que dependo de ti (y de esa tarjeta de la Sevibici que me regalaste cuando te marchaste de Sevilla, para que la pudiera usar en alguna emergencia) desde que hace una semana y pico decidí coger una bici y en vez de devolverla, quedarme con ella durante 55 horas y 29 minutos (según los de la Sevibici, claro), pedaleando, pedaleando sin parar, una hora, otra, me he llegado hasta Cádiz, he vuelto, luego a Huelva, he tenido sueño, me he dormido sobre la bici, ¿para qué iba a devolverla?, ¿para dormir?, ¡puah!, ¿para comer?, ¿pero qué dices?, no, no, yo he pedaleado toda la noche y durante dos días más, yo no me canso nunca, yo no devuelvo la bici, yo monto, yo pedaleo, yo soy la mejor, yo tengo el record de días de supervivencia sobre una sevibici, tengo el record de saltos, de derrapes, de wheelies, de can-cans, de no-foots, de cross-ups, de escalada por fachadas de edificios, farolas y papeleras, soy la campeona de la sevibici, y después de las 55 horas y 29 minutos devolví la bici justamente donde.... bueno, justamente donde la había devuelto ya sin novedad y sin problemas 55 horas y 16 minutos antes... mira qué casualidad, ¡en el mismo sitio!
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De paso, y para entretenerme, llamé al número de teléfono de ayuda de Sevici unas 50 veces, 60 quizás, y no me cogieron el teléfono ni una sola vez. Siempre estaban ocupados con otras muchas llamadas, decían ellos. Incluso fuera de su horario de trabajo. Incluso de madrugada. También (sólo para ver si podía hacerlo sin caerme mientras montaba en bici, claro) rellené el maldito formulario de su página web quejándome, unas 20 veces apróximadamente, sin que me funcionara ni una sola vez. Y ya como el truco supremo de una experta free-rider, ¡les escribí una carta desde el sillín de la sevibici diciéndoles que desbloquearan mi tarjeta, y se la mandé por correo!
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Y siguen sin decir ni mú, por supuesto. Y mi tarjeta sigue bloqueada, y yo sigo debiéndoles (según ellos) 55 euros y 50 céntimos. Y así seguirá hasta que me digan algo, y si no me dicen nada lo siento mucho pero yo no pienso pagarles ese dinero.
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Y de una manera, y de otra también, pensaré que la Sevici da un servicio nefasto al público, quizás sólo en agosto, quizás todo el año, y ya veré si hago o no una campaña de odio contra ellos, o si me compro mi propia bici (o si robo una de las suyas) o qué hago, porque esto le puede pasar a cualquiera y te puede pasar a ti (no, a ti no, Carlos, porque no sabes la cantidad de papelitos-recibo que saco de la máquina cada vez que uso tu tarjeta para que no me pillen los dedos otra vez), y bueno, estos problemas son lo que pasa tarde o temprano con la Sevibici, que conste.
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Gracias, Carlos. Otros no tienen mi suerte.
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sábado, agosto 29

 
Iba paseando por la calle. Esto no tiene nada que ver con mis vacaciones, fue anoche. Iba paseando (bueno, más bien practicando un poco de marcha atlética) por la calle, y paseé (uno-dos-uno-dos-uno-dos) por una calle donde yo viví una vez, hace muchos años, puuagh, malos recuerdos casi todo, la vecina-el perro de la vecina-los otros vecinos-el novio-la soledad-los ruidos-la falta de pelas-la lucha diaria de la existencia, aunque el pisito, la casita en sí, era muy bonito. Pues nada, paseé por esa calle, y era mi antigua calle, y vi mi antigua casa, y miré hacía la ventana de mi antigua casa, y miré dentro de mi piso, y allí estaba yo, de pie en el salón, leyendo un libro. Me quedé mirándome un rato, pero no quería llamar la atención, así que me fui.

Podría haberme saludado, pero me daba mal rollo.

(Por cierto, en esa época la calle se llamaba Manuel Mateos, que vete a saber quién era. De todas formas habrá caído en desgracia porque hace unos años arrancaron su nombre y ahora la calle se llama de Antonio Machín. Como no sé quién era Manuel Mateos, no sé si vamos a más rancios, o a menos...)



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viernes, agosto 21

 
20 días, 20 anécdotas de mis vacaciones (y 20 fotos también).
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Anécdota nº 7.


Castillos de Portugal.

(Hola, me he dado un descanso de una semana por nada en particular, y ahora empiezo a hablar de mis segundas vacaciones, me apetecía un viaje solitario de los míos por el Alto Alentejo - por ejemplo - que es lo que he hecho. E increíblemente, a pesar de todo lo que he pasado, estoy aquí en Sevilla de nuevo, sana y salva :)

Pues nada, castillos de Portugal. Castelos do Alto Alentejo. ¿No es bonito este, el Castillo de Belver? Ya os cuento más de Belver, pero una de las cosas que tiene es una playa de río, una de las más bonitas de Portugal, justo bajando y cogiendo por la carretera y luego cruzando un puente y luego 4 kilómetros de pasarela de madera y luego.... pero ¡sí! ¡Se puede ir andando!





Y muy buenas vistas que tiene, como todos los castillos. Vistas sobre el Tajo, ou el Tejo, Cristina, te lo dedico por nuestras actividades en el Tajo con los Lis-poetas.




Este es el Castillo de Castelo Branco. Castelo Branco tiene un castillo, o lo que queda de un castillo, que no es blanco tampoco, pero bueno. Es simpático, todo en él es simpatía, y la ciudad tiene uno de los barrios castilleros más bonitos que he visto nunca. Muchas casitas abandonadas, eso sí... pero allí reside su encanto, si no sus habitantes.





Elvas, ¿qué decir de Elvas? Lo que tiene Elvas (aparte de españoles bocazas) son fortificaciones, murallas, tiene una megamuralla con forma de estrella que es completa, rodea la ciudad. Es del siglo diecisiete, básicamente, se reformó para que los elvenses se defendieran de las invasiones de los españoles, un poco como ahora, vamos, aunque la primera y original versión de la muralla defensiva se construyó en el siglo trece. Y ay de ti si quieres salir de Elvas y no encuentras una puerta en la muralla, o si no tienes ninguna cerca, ahi te quedas, guapo. Bueno, hablando de fuertes militares (¿?), puedes darte una vuelta por las fortificaciones de Elvas y ves las garitas donde los militares de la época hacían sus guardias, y te hace pensar, te hace pensar. Pobres chicos, metidos allí no se sabe cuántas horas, día y noche, a ver si venía el enemigo o si no venía, bostezando, hartitos, con ganas de ir al servicio...




.... pero mirad esto, ¡me parece que he descubierto unos servicios del siglo diecisiete! Casi seguro que son de la época, aunque no había ninguna inscripción ni placa informativa... ¿A que tienen toda la pinta? Estoy segura que son los retretes originales que usaban esos soldados. Un agujero que da al ¿río? (no me quería asomar demasiado), un cubículo oscuro, nada de higiene, ningún sitio para lavarte las manos, ningún soporte para colgar el papel higiénico de la época... además hay dos, pueden ir dos soldados a la vez, si les entran ganas al mismo tiempo, mira qué bien...

De verdad, me ha parecido que he descubierto un trocito de historia militar desconocida. ¡Muy interesante!
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martes, agosto 18

 
20 días, 20 anécdotas de mis vacaciones (y 20 fotos también).
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Anécdota nº 6.
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Villa Bonera en Nervi, Genova, Italia. Es un hotel muy especial. Es tan especial que por fuera es un palacio del siglo dieciséis, es un trozo de historia, una pequeña parcela de una vida pasada. Las tórtolas que se acercan para arrullar a tu lado y preguntar si tienes algo para ellas, las palmeras y los árboles con el mar detrás, la decoración señorial, las señoras mayores dormitando en el salón, digiriendo su pensión completa, felices con sus recuerdos, los techos artesonados, los frisos, el jardincito, la brisa del mar…

Por fuera, el lujo. El lujo del edificio, el espacio, la belleza. Por dentro… una ola de decadencia que lo envuelve todo, y que es encantador. Y las habitaciones… como las de una pensión. Reflejando estilos de hace años, la humildad de nuestros viajes de hace años. Tan necesitado de una reforma… pero espero que no lo reformen, de momento. De momento todos tenemos acceso a esta parcelita de gran lujo con sus buenos precios, sabiendo que podemos saborearla ahora porque algún día llegará esa reforma y ya será un hotel de lujo de verdad, y las habitaciones costarán 4 veces lo que cuestan ahora, y seguramente perderá su carácter en el camino, y será una pena.





En la terraza de mi habitación. La terraza era unas 9 veces el tamaño de la habitación y te apoyabas en sus balaustradas de piedra y veías el mar detrás de los árboles.



Y la habitación… te sentabas sobre el camastro de hierro y mirabas la cara de Cristo y decías “qué fuerte”…



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viernes, agosto 14

 
20 días, 20 anécdotas de mis vacaciones (y 20 fotos también).

Anécdota nº 5.

Aveiro, Aveiro es tan...



Es tan, es tan...



... es tan ... que no sé que es. Tan querido por mí, o algo. Es bonito, pero no espectacular. Se vive bien. Es azul, gris, tranquilo. Está lleno de peces y de ovos moles. Y son felices. Y yo soy feliz en Aveiro, oye.

(Los viajes siguen. Mañana me voy otra vez, vuelvo a Portugal como si tuviera algo que hacer en Portugal. Pero es agosto. Me apetecía un viaje solitario de playas de río y de piscinas de hotel. Y eso es lo que voy a hacer. Es ligeramente complicado sin coche. Pero sobreviviré. He intentado ponérmelo fácil. Un poco rural, un poco diferente y un poco interesante, espero. Seguiré con mi anécdota diária siempre que la conexión a internet permita. :) :) )



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jueves, agosto 13

 
20 días, 20 anécdotas de mis vacaciones (y 20 fotos también).

Anécdota nº 4.


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Desde luego es la lámpara más grande - y más ridícula - que he visto en un piso en mi vida.



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miércoles, agosto 12

 
20 días, 20 anécdotas de mis vacaciones (y 20 fotos también).

Anécdota nº 3.


La vida en Nervi, Genova es como estar en un anuncio de Martini, constantemente, siempre.




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martes, agosto 11

 
20 días, 20 anécdotas de mis vacaciones (y 20 fotos también).

Anécdota nº 2.

Día 7 de agosto. ¿ A Travessa do Fala Só? Hoy (pienso, repentinamente) en Lisboa, todo el mundo habla solo. Después de oír el monólogo larguísimo de una señora mayor con su perrito, empiezo a oír más voces. Detrás de mí por la calle viene un chico joven, hablando, hablando, hablando. O tiene un sin manos de estos para hablar por el móvil, o está completamente loco. Miro de reojo. Está vestido pijo-estrafalario, pero es muy joven para estar completamente loco. Bueno, por si las moscas, cruzo la calle.

Y resulta que sí, que está mal de la cabeza. Sigue hablando, y hablando, con nadie. Ah, no, ahora está hablando conmigo. "¡No cruces la calle! ¡Sigue aquí en este lado, conmigo! ¡No me rehuyas!"

Ohú. Menos mal que crucé.

Y a esto viene un enorme y traicionero golpe de viento que me levanta la falda a la altura de la cintura, y como tengo tanta falda y se me sale por todos lados no hay manera humana de bajarla toda a la vez, no tengo manos suficientes para bajarla toda a la vez, y bueno, resumiendo, el pijo-estrafalario-loco ve mis bragas.

Y sigue hablando, claro.... "¡El viento! ¡El viento! ¡Ja ja! ¡El viento, que levanta las faldas de las chicas! ¡Me encaaaaaanta el viento!"

¡A mí no! Aunque me saca unas risitas, eso sí...

En el apartamento que Chari y yo alquilamos na Rua Nova da Piedade (Praça das Flores). Con esa falda.



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lunes, agosto 10

 
20 días, 20 anécdotas de mis vacaciones (y 20 fotos también).


Anécdota nº 1.


Día 26 de julio, y estoy en un tren, un tren que va de Milán a Genova. (en Italia, se entiende).


Voy sola. Bien. Ah, no, mierda, se ha sentado alguien a mi lado. Bueno, no pasa nada. O sí. Sólo lo veo de reojo, pero se está rascando la cabeza. Vale. No pasa nada. Al ratito ya se está rascando la cabeza otra vez. Y otra vez. Y otra. Y otra. Dios mío, este tío que va a mi lado está infestado de bichos, de esos que saltan, qué asco, (asumo una postura rebuscadísima con la cabeza estirada hacia delante, de manera que mi cabeza esté lo más lejos posible de su cabeza), ¿y si me cambio de sitio?, ¿si me voy al asiento de enfrente? No, eso sería peor, así lo tengo de frente y me mira, y además sabrá por qué me he cambiado. Sigo en mi postura incomodísima, alucinada, y el tío sigue rascándose la cabeza, una y otra vez.


Es sólo cuando pasamos por un túnel y lo veo reflejado en la ventana que me doy cuenta de que se está haciendo masajitos en la calva.


Foto: Bérgamo, Italia, 24 de julio (como veis, las 20 fotos no tienen porque tener nada que ver con las 20 anécdotas, si no quieren)



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viernes, julio 24

 
RETRASADO, DELAYED, RETRASADO, DELAYED, RETRASADO, DELAYED. Estoy en el aeropuerto. A punto (bueno, ya no) de viajar. Hoy Bergamo y el martes Lisboa, allí me quedo una semana y media, ponle dos semanas. Mira que tenía yo ganas de este viaje, pero últimamente la noche antes de salir me entran unas dudas existenciales, consisten en repetir la siguiente frase mentalmente, muchas veces, una vez, y otra, y otra:

"¿Pa qué quiero yo viajar, con lo bien que se está en Sevilla? ¿Pa qué quiero yo viajar, con lo bien que se está tirada en el sofá?"

Me pasó con Albania, el mes pasado. "Pa qué quiero ir a Albania?" Ahora es "¿Pa qué quiero ir a Italia?" Es irónico, ahora que puedo viajar. En otras épocas lo único que tenía eran ganas de viajar, pero la cuenta corriente no daba la talla. Mira que he pasado yo veranos enteros en Sevilla muerta de asco. Como mucho, un fin de semana en Cádiz. O sea que esto es maravilloso. Hasta llevo dos ordenadores, para poder trabajar, lo que a primera vista no parece muy maravilloso, pero sí que lo es, está muy bien tener un trabajo que te permita irte a donde quieras y trabajar desde allí.

En Italia se casa una amiga (Cinzia) y en Lisboa he alquilado un apartamento con otra amiga (Chari). O sea que tengo la perfecta combinación de compañía y soledad. La parte soledad: cuando no esté en la boda y los dos días que voy a pasar en Genova, en Villa Bonera (maravilloso palacio del siglo XVI lleno de carácter o cutrehotel lleno de desconchones, según quién lo cuente, tengo muchas ganas de saber), y luego en Lisboa cuando se vaya Chari, que se va antes que yo. Una mezcla estupenda. Chari canta fados por los bares, yo me voy a la cama. Chari hace contactos, yo hago paseos. Paseos para arriba, para abajo, por callejones y baretos, por cafés siglo diecinueve y tiendas de ropa siglo veintiuno, por barrios años cincuenta y por puertos, ratos, estrellas, barrios altos, campolides, campos de ouriques, por ejemplo (uy, detrás mía están hablando en portugués). Qué bonito abrazar toda Europa, aunque pases frío, calor, aburrimiento y calamidades (que espero que no sea el caso). Qué bonito enlazar un país con otro y con otro y con otro, cambiando de diccionario como quien cambia de calzoncillos, aunque viajar a veces no sea más que crear recuerdos.



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miércoles, julio 22

 


Pero ¿qué es esto? ¿Esto qué es?
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De repente, ¿una calle que se llama An Nicol? ¿Una calle de Sevilla dedicada a Anne Nicole Smith? ¿Esa que se casó con el playboy de 90 años, que tenía una hija póstuma con decenas de posibles padres? Bueno, ha muerto hace poco, es el buen momento para dedicarle una calle, desde luego....
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Extraño, extraño.
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Unos diez minutos más tarde (pero sólo unos diez minutos más tarde, sólo después de comerme el coco durante diez minutos) me acordé de que antes se llamaba la Calle San Nicolás.



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sábado, julio 18

 
Silencio, calor, aire acondicionado, muchos claros en las filas de coches aparcados, vacaciones, trabajo, sí, pero...

Julio es un mes tan bonito. Y los fines de semana más. Tendría que ser julio más meses. Me voy a buscar un novio que se llame Julio.



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lunes, julio 13

 
Una casita en el centro de Tirana (Tirana, Albania, no Triana, Sevilla),



un pequeño negocio venido a menos según se ha ido cayendo la la casa (ahora rodeada de pisos nuevos y progreso): la pintura poco a poco desaparece, han puesto piedras para que no vuele el tejado. Es interesante leer lo que pone en las paredes, lo que a primera vista parece un montón de graffiti. Dice: "Reparamos paraguas, molinillos de café." "Hacemos llaves. Reparamos cerraduras, máquinas." "No aparcar." Vi que había una bombilla encendida en esa habitacioncita oscura, y un candado en la puerta. Y lo que más me llamó la atención: lo que hay escrito en la puerta. En la puerta pone: "ESTOY AQUÍ. ¡NO OS VAYÁIS!"



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miércoles, julio 8

 
Pensamientos de un Cristo clavado en la pared de un bar de Sevilla.



¡Y una Cruzcampoooo fresquitaaaa!

Casa Plácido, Santa Cruz, con Ana, 7 de Julio 2009.
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sábado, junio 27

 


Bueno, conseguí llegar.... y conseguí volver..... y no es poco....



Tirana sigue igual. Bueno, no, está cambiando. He visto muchos cambios. Sigue igual de surrealista, alucinante y fascinante, pero hay menos agujeros en las aceras.



Mucha movida en Tirana, mañana hay elecciones generales. Yo voto a Edi Rama. Voto al hombre que pintó Tirana de colorines. Votaré con la imaginación, no con el dedo, desde Sevilla. A ver si hay suerte.


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No suelo hacer publicidad electoralista en el blog, pero una vez es una vez. Me ha encantado Tirana. Próximamente, muy próximamente, tan próximamente como mañana mismo o pasado, explicaré más cosas de Tirana, mis larguísimos paseos por la ciudad y los líos en que me he metido.
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viernes, junio 19

 
Diossss, salgo mañana para Albania y estoy convencida de que no voy a llegar ni siquiera. Vete a saber dónde me voy a quedar colgada. Me he dado cuenta de que por un error de cálculo mío (léase no mirar dónde están las cosas en el mapa) (léase ser gilipollas) no tengo suficiente tiempo para cambiar de vuelo, tengo que ir de un aeropuerto a otro y resulta que el aeropuerto A (Bergamo Orio al Serio) lo mismo que el aeropuerto B (Milano Malpensa) están en el quiiiiiiiinto pino. Diosssss, voy a tener que coger un taxi. ¿Pero tú has visto lo que vale un taxi? Más que los 4 vuelos juntos. No quiero ni pensarlo. Aunque en teoría si el vuelo llega a su hora, o sea media hora antes de su hora, porque es así como funciona Ryanair, y mi maleta llega rápido, no tengo problema, puedo, puedo.

Eso es lo que va a pasar ¿verdad? No puede pasar otra cosa, ¿verdad? He tenido peores trances aeroportuarios. (ir aquí y luego al último post de la página, el 4 de noviembre). Bueno, vamos a ver, vamos a ver.....

Reacción-solución a este o a cualquier problema: bailar descalzo por el salón al son de un alegre pop árabe o la canción de rap que canta el alcalde de Tirana.

Rezad por mí, para que termine mañana en Tirana y no en Triana.
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miércoles, junio 17

 
Como ya sabéis todos, el sábado me doy a dar una vuelta por Tirana, Albania.

Me voy a quedar en el mismo hotel que el año pasado, porque me gustó, porque tenía un simpatiquísimo restaurante con buenísimos platos en el patio, porque ya que finalmente conseguí orientarme por todas aquellas calles del centro de Tirana sin nombre ni rótulo ni rumbo ni ná y conseguí saber donde estaba ese hotel, ya no me voy a liar intentando encontrar otro, porque un altísimo porcentaje de los empleados eran sonrientes y simpáticos, por los pájaros gorgoriteantes, por muchas cosas. Vila Tafaj, la página no se carga muy bien pero al menos se puede ver un poco del tejado.

El año pasado (como he descubierto entre grandes carcajadas al volver a leer mi diario-Albania), me partía de la risa leyendo la lista de prohibiciones del hotel, estaban en un tablerito en mi habitación, son geniales, el nº 1 es muy lindo, pobrecitos ellos, el nº 2 te hace pensar Dios mío, ¿pero qué clase de gente suele frecuentar este establecimiento?, lo mismo que el nº 3, y el nº 4, y respeto al nº 5 me imagino el hotelero ante el dilema de da la explicación o arreglar la cosa, y sé cuál eligiría...

Aquí están las prohibiciones (no me acuerdo de qué idioma las he traducido, o si estaban en español ya mismamente, vamos a poner que las traduje del albanés, jaja):

- El cliente no puede cocinar ni consumir comida en la habitación, al menos que esté enfermo.

- No se conceden las habitaciones por horas.

- No se permite hacer la colada en la habitación y tenderla por la ventana, tirar basura u objetos rígidos por la ventana, usar aparatos eléctricos, de fuel o gas, hacer agujeros en la pared para colgar cuadros u otros objetos.

- Los clientes sin equipaje deben abonar toda la cantidad a la llegada.

- En caso de problemas con el alojamiento, el hotelero debe solucionarlos, o bien dar las explicaciones necesarias.



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sábado, junio 13

 
Maravilloso cartel hallado en Tavira, Algarve, anunciando algo que tiene que ver con algún tipo de patada en el culo...



Pero nooo, pero ¿qué has pensado? Si no es un culo, en realidad es un pie gigante, sólo parece un culo si tú quieres que parezca un culo, sólo es un culo para los malpensados, jajajaja.....



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martes, junio 9

 
El llavero de Albania, hoy.



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Tiene el hábito de caerse al suelo y romperse en mil pedazos cada vez que veo un guapo, así que como os podéis imaginar se está reduciendo rápidamente a la mínima expresión del llavero de Albania..

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Quizás pueda reponerla ahora en mi viaje a Tirana. Mejor si me compro dos o tres, por si las moscas.
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Estoy estudiando albanés. Es muy divertido. El número 16 se dice gjashtëmbëdhjetë, es bonito ¿verdad?, pero espero que me den una habitación un poco más corta esta vez. Los colores también son bonitos. Naranja se dice ngjyrëportokall y rosa se dice ngjyrëtrëndafil, así que creo que compre lo que compre lo voy a comprar en negro, que se dice zi. O en gris, que se dice gri (como en andaluz). O en amarillo, que se dice verdhe. Bueno, que me den los objetos que quieran en el color que sea, la cosa es armarte de fuerza, entrar a los sitios y pedir las cosas. Porque si te sale bien y te entienden da una muy buena sensación.
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jueves, junio 4

 
Pues pasó lo siguiente, y me hizo mucha gracia. El CCL (nuestra asociación de gente que habla portugués, y/o le gusta Portugal, y cosas así) organiza unas jornadas de cine. Bueno, así suena más sofisticado que lo que es, quiero decir que de vez en cuando proyectamos alguna película en portugués. Yo no soy muy peliculera pero como echo una mano en la organización, me presento allí. Después de los problemas informáticos de costumbre (¿alguna vez ha funcionado un cañón a la primera?) se proyecta la película. Después de unos 15 minutos, como había pensado hacer, salgo fuera a dar un paseo y a tomarme una cerveza. Vuelvo a la película justo a tiempo para ver los créditos.



Los créditos. Veo un nombre en los créditos y me quedo de piedra (no literalmente, faltaría más). Uno de los actores es H., una persona que fue alguien importante en mi vida, estuve con él cuando vivía en Lisboa (sólo que no sé cómo describirle, si como amigo, amante, noviete o qué, creo que todas esas cosas, ya sabes), hace 20 años, era actor y director en el teatro A Comuna, teatro experimental, una vez (bueno, tres) experimentaron conmigo y salí en su obra de teatro, y ahora H., H. en la película del CCL, es su nombre, tiene que ser él, no puede haber dos. Me llevé la película a casa y allí la ví y efectivamente era él... H. ya tenía diez años más que yo cuando estuvimos juntos (muchas tablas, un talento como una casa, muy artista sobre todo, multifaceta), ahora hacía el papel de un viejo, jajaja, y qué bien lo hacía, irreconocible, pero no para mí, "pero es él, es él!", "¡pero son sus ojos!", "¡pero son sus orejas!", "¡pero son sus brazos!", y me parece increíble estar viéndole de nuevo después de 20 años de silencio. La verdad es que siempre me había apetecido ir a saludarle, volver a verle, en algún viaje a Lisboa. Lo pensé muchas veces. La cosa no se terció, no se ha terciado nunca, pero es alguien que siempre he recordado, es alguien que fue importante para mí, en los tres meses que estuvimos viéndonos me enseñó muchas cosas. Tuvo mucha influencia en mi vida. H. Me ha hecho muchísima ilusión saber que sigue ahí, que sigue siendo tan buen actor, además al final del DVD viene ese trozo donde entrevistan a los actores y allí está, sentado en el escenario en A Comuna, y es él, está igual, está idéntico, sólo con 20 años más, claro. Mucha, mucha ilusión me ha hecho. Y he pensado que tengo que ponerme en contacto con él, aunque sólo sea para decirle eso, que me alegro muchísimo de que siga siendo tan buen actor y que me alegro mucho de haberle visto. O algo así. Por e-mail (si tuviera uno, que no lo sé) o presentándome en la Comuna para saber dónde puedo dar con él, o como sea. Como una misión en la vida. Como algo que hay que hacer.


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Lo he pensado mucho. No me voy a poner en contacto con él para decirle nada, me parece. Es simplemente que no sé si debemos remover el pasado de esa manera. No sé si nos hace felices remover estas cosas. Me creo con derecho a hacerlo, aunque no sé por qué creo que tengo ese derecho. Desde luego (y esto ha sido lo que me ha decidido), si algún ex mío de hace 20 años, o de cuando fuera, se diera la libertad de presentarse en mi vida así de repente para decirme esas cosas creo que no me haría ni pizca de gracia. Y tengo que reconocer que es una gran estupidez que me he metido en la cabeza. Que la época que pasé en Lisboa fue memorable para mí, por muchas cosas, muy importante en mi vida, que le tengo mucha nostalgia y me encanta ir a Lisboa a reencontrarme con mis recuerdos y la ciudad, pero eso ya es demasiado, me lo tengo que quitar de la cabeza. He devuelto la película para no verla más (ya la he visto tres veces) y es algo que llevo dentro, una alegría o una tristeza, no sé cuál, ambas cosas a ratos quizás, algo que me hizo sentir en su día y algo que me hace sentir ahora, algo que me recuerda que es bueno pensar con el corazón a veces y no con el cerebro, que es lo que yo hago siempre y como consecuencia estoy como estoy, en una isla de sensatez y perdiéndome muchas cosas buenas, seguramente, aunque con menos riesgo de quedar como una gilipollas ni meterme en cosas de las que me costaría salir.

Pues en eso estoy.



A veces es dificil asignar las personas al baúl de los recuerdos.

Sobre todo cuando vives con todos los recuerdos a flor de piel, como yo.

(He ilustrado esto con algunas imagenes de mi época lisboeta, algunos de los montajes y cosas que me gustaba hacer).



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lunes, junio 1

 
Me dije que iba a postear cada 4 días (que puede ser cada cinco, que puede ser cada tres), iba a contar una cosa que me ha pasado, quiero contar una cosa que me ha pasado, pero ya no son horas, además tengo la cabeza muy ocupada (con la cosa que me ha pasado) y tengo que hacer sentido de ella, a ver qué significa, cómo ha cogido un hilo de mi vida y lo ha juntado con otro hilo y ha hecho un nudo, pero un nudo muy mal hecho, y cómo debo yo intentar asegurar ese nudo y de paso hacer sentido de mi vida, creo que estoy un poco confundida y mejor si lo cuento dentro de 4 días, cuando esté menos confundida. Tiene que ver con un ex, con el cine, con Lisboa.

Así que en vez de esa cosa voy a contar otra cosa, que me voy a Albania el día 20 (bien podría irme a Lisboa en vez de Albania, quizás, podrías pensar, podría pensar yo), pero eso, no me voy a Lisboa, me voy a Tirana, y a ver qué hago yo en Tirana, pasear, pasear e intentar no meter el pie en ningún boquete en la acera e intentar pasar 4 días paseando, podría coger el cutretren a cutreDurres, podría ver el pirámide, cruzar el río, fotografiar maniquíes con la cabeza reventada, podría tomarme una birrë en el viejo bar de los viejos, comer las mejores verduras del mundo, cosas así, podría intentar ser feliz (creo que seré feliz) y bueno, lo más gracioso de todo el asunto es que después de Tirana paso una noche en Roma antes de volver a Sevilla y por la casualidad más casual Dani también se pasa una noche en Roma ese día así que nos podremos tomar un camparisoda con Sara, sin Óscar y con mis aburridísimas/alucinantes/inquietantes anécdotas albanesas también de compañía (táchese donde proceda).

:) :) :)
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miércoles, mayo 27

 
Crítica de arte.


¿No es chachi piruli este gato con exactamente cinco pies? ¿Y no tiene todo el arte el autor, que ha sabido encontrárselos?



Y si miráis bien este otro no tardaréis en decir pero Caramba, qué bien pintado está, porque realmente está tan bien pintado que más de un adulto querría esas habilidades para si, mirad el efecto pelo enhiesto, ¿cómo lo ha conseguido?, mirad las patas, mirad la harmAñadir imagenonía de la cola y la réplica de las cuatro patas blancas en las rayas de la cola... Este gato es alucinante.



Y este quiero saber qué se ha tomado esnifado o inyectado para conseguir un colocón tan extraordinario, esos ojos como tortillas de patatas.



¿Quién dijo que Berlín era gris?



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domingo, mayo 24

 
Fin de semana en Tavira, Portugal. Pintando a la acuarela, con amigas, enseñadas por mi amiga Cristi, fabulosa pintora. Las alumnas, una piña, ¡pintoras malas contra el mundo!
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La primera noche, con un contigente reducido (Miguel, Cristi y yo) fui a un concierto de jazz un poco... particular. Nos llamó la atención y fuimos. Yo, incapaz de estar escuchando música de jazz sin hacer nada, me pasé el rato escribiendo mis impresiones del acontecimiento en un papel. Este es el contenido del papel.....
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<< “… lo que viene a significar… trompeta, en polaco.” Es una música hecha por muertos, para muertos.
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El polaco de la trompeta se pone rojo como un tomate.
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No, no es jazz. Son marchas fúnebres, pero con menos instrumentos.
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Es el Círculo de Labradores, 1896. Las paredes, blancas con desconchones y moho. Un candelabro con todas las bombillas fundidas menos una. Un espejo ornamentado y un visillo apolillado. Dos de cada tres están dormidos. La cerveza caliente.

Faltan los murciélagos alojados en el techo. Una lucha sobrehumana para no dormirse, la mayoría no lo consigue. El pelo del segundo trompetista se ha evaporado. El parquet, carcoma, 1896. Espérate, ahora hay que aplaudir. Ya está. Algunos aplauden sin despertarse ni siquiera. No se permite fumar, o eso se intuye, porque no hay ceniceros. Pero esto sin porros sería una tortura, si fuera fumadora. Mientras tocan el batería y el bajista, el trompetista se ha quedado dormido. ¿Cómo se decía trompeta en polaco? Un hombre entra con lo que parecen dos mochilas bomba. Dos hombres en la última fila, falta de otra cosa que hacer, ligan. Los cables de los candelabros están colgados por la superficie, como en Albania. Ya te digo, esto sin porros sería una tortura.

Un bailarín, un bailarín es lo que les hace falta a esta gente.

Menos mal que tienen un bar.

La música ahora es un poco como Riders on the Storm de los Doors, sólo que en este caso el autoestopista le mata al conductor nada más subirse al coche.

Y el resto es música póstuma.

Barbas, gafas, rizos, patillas muy finitas, sobre todo muchas gafas. Una coleta solitaria. Yo soy la única que lleva extensiones. Si no llevas el jersey sobre los hombros destacas como alguien raro. Es el intervalo. Los músicos han ido al servicio, todos al mismo tiempo, ahora mismo están en la cola. Me agarro a mi cerveza caliente como un símbolo, algo que no es (como si fuera bebible). Las entradas avanzan según progresan la noche, pero nadie se queda calvo del todo. En una mesa abandonada (todos han ido al servicio), los restos de un agua mineral. Un hombre rasca la oreja. Esto es mortal. El visillo siglo diecinueve baila movido por una ligera brisa de la calle, bla bla bla. Mortal. No sé qué es peor, el concierto o el intervalo. Me voy. Acabo de encontrar mi chaqueta, Cristina se había quedado dormida sobre ella. >>

Sé que Cristi no va a querer que saque aquí la foto donde ella está dormida en primer plano con otros individuos durmiendo detrás, así que saco esta otra....


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Ah, que conste que de todas las cosas divertidas que hicimos este fin de semana, casi me quedo con el concierto de jazz como el mejor. Fue TAN surrealista...
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jueves, mayo 14

 
Los primeros días del calor, y salgo a la calle, no puedo evitarlo, con una falda puesta. ¿Habré hecho bien? Mientras camino hacia mi destino, miro a mi alrededor. Me cruzo con otra mujer, y ella no lleva una falda, lleva pantalones azules. Veo a dos mujeres, llevan pantalones azules. Veo a otro grupillo de mujeres, todas llevan pantalones azules. Empiezo a sentirme muy rara. Todas las mujeres menos yo llevan pantalones azules.

Me siento realmente conspícua e inadecuádamente vestida con mi faldita. Cuando llego al bar donde voy, la escondo (y mis piernas con ella) debajo de la mesa y de allí no me levanto. No me pondré otra faldita hasta que esté un poco más avanzado el verano.


Me parece que soy la única mujer en Sevilla que no lleva pantalones azules. Ah no, allí hay una con una falda. Y con medias de lana. Hace 32º. Me agobio y empiezo a quitarme prendas con sólo verla.
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En casa, tengo unos pantalones azules, aunque no me los pongo casi nunca. Me pruebo los pantalones azules. Me van bien.

Pero me niego rotundamente a ponerme unos pantalones azules para salir. No puedo. No soy capaz. Para camuflarse en la marabunta como un ser convencional, para no decir absolutamente nada con tu ropa, para no atreverse, no mojarse, no pensar. Para eso sirven los pantalones azules. Me niego.

El día siguiente, llena de dudas e inseguridades, me pongo otra faldita y salgo a la calle. Lo sé pero no puedo evitarlo. Las primeras ocho mujeres que veo llevan pantalones azules. No, no, no te suicides todavía. Estás en Los Remedios. Alguna también lleva pantalones beige o marrones. Por lo menos cuando llego a la Alameda con todos los hippies ya no me siento rara, hay mujeres vestidas como yo. Existimos.

Ya les tenía manía a los pantalones pero ahora es una cosa imparable, arrasadora, aplastante.

Los primeros días del verano son un desajuste. Y si tuviéramos paciencia veríamos mucha gente con las mismas inseguridades e felizmente incapaces de remediarlas, somos muchos pero sólo vemos uno.
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martes, mayo 5

 
El desenlace del culebrón de las vampiras extraterrestres vendedoras de artículos de tupperware (siento haberos hecho esperar):

Unos días después, oigo '¡rrras!' No puede ser...... es la persiana.....

Inmediatamente (bueno, después de un tiempo prudencial de unos diez segundos) me abalanzo hacia la terraza, estiro el cuello en forma de 'U' alrededor del palo que separa mi terraza de la de los vecinos y meto la cabeza dentro de su territorio.

El balcón está abierto. En el salón, hay una señora de pie y una niña sentada en el sofá en paños menores.

¡Ups!

Vuelvo a meter la cabeza donde tendría que estar.

Un poco más tarde, oigo a través de la pared, horror de horrores, una tele.

Es una familia.

No hay más misterio.
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sábado, abril 25

 


No vienen por la mañana. Me he dado cuenta de que sólo vienen por la tarde.

Y (quitando al cateto que oí esa vez) son mujeres, son muchas mujeres. Quizás 6, 7, ó 8 mujeres.

Es algún tipo de reunión. Hablan, y hablan, y no sé de que hablan, ya que lo único que he oído claro son: "a qué hora", "el martes" y "por tu parte".

Pero también sé que aunque siguen las persianas cerradas a cal y canto, no están en la oscuridad absoluta, no, porque he visto que hay un enorme agujero en la pared. Por ahí les debe de entrar la luz.
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Definitivamente, la teoría de Carlos que son extrarrestres o vampiros (aparte de desternillante) empieza a cobrar fuerza.

Ayer, estaban hablando. Y hablando. Pero el volumen, que normalmente era muy alto y me molestaba (si hasta he tenido que irme al dormitorio para concentrarme en lo que estaba haciendo), se iba bajando, y bajando, y al final no se oía nada.

Y no se ha vuelto a oír nada.

Definitivamente, han pasado a otra dimensión.



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martes, abril 21

 
Las persianas del piso de mi vecino siguen bajadas. Cerradas a cal y canto.

Pero, ¿esas voces? ¿No vienen de su casa?

Pego la oreja a la pared. Efectivamente, son voces, voces de mujeres (qué raro, nunca oí ninguna mujer con él), además son de varias mujeres, y vienen de su piso.

El día siguiente también. Y el otro. Varias veces al día, oigo voces de mujeres. Y una vez oigo la voz de un hombre, pero la voz tiene acento cateto, mi vecino no era así. Y siempre las persianas totalmente cerradas. Si de verdad les han cortado la luz como dice en la carta, esta gente debe de estar allí reunidos en la oscuridad más absoluta. ¿Quiénes serán?

Mi vecino hacía poco ruído normalmente, y siempre estaba solo en el piso, nunca oí a nadie con él. Aunque ahora que lo pienso hace un mes o así que se había vuelto especialmente silencioso. Y nunca me volví a encontrar con él en el pasillo. A veces me preguntaba por qué.

¿Otro caso de muerte súbita, como le pasó al primer vecino que tuve aquí?

Querer matar a los vecinos cuando hacen ruido no es lo mismo que irlos matando, uno por uno. Os juro que yo no tengo nada que ver en todo esto. Yo no me cargo a mis vecinos. O por lo menos a este no me lo habría cargado. A otros sí, quizás.

Si se aclara el misterio os lo contaré...



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sábado, abril 18

 
Voy a postear sobre mis viajes por el este de Europa, pero al volver a casa no puedo evitar postear esto, me parece urgente, apremiante, inquietante:

Tenía (tengo, no hay que saltar a conclusiones) un vecino. Un vecino de al lado. Que apareció de repente, cuando el anterior inquilino se murió. No, perdón, cuando los otros anteriores inquilinos, los folladores, concibieron finalmente y se marcharon.

Me encontré una vez (una sola vez) con él en el pasillo. Yo salía, él entraba. Y me quedé como sin aliento, como sorprendida. ¡Hola! ¡Hola! Cierro mi complicada multicerradura con mi llave con llavero recuerdo de Albania, y en ese momento el llavero de Albania explota, y parte de él cae al suelo, a los pies de mi nuevo vecino. Yo me agacho para recogerlo. Mi nuevo vecino se agacha para recogerlo. Nos volvemos a encontrar, esta vez más cerca del suelo. Yo llego la primera y recojo el llavero en pedazos del suelo. Nos levantamos. Sonrisas. Qué educado es mi nuevo vecino. ¡Gracias! digo. Qué educada soy yo. Bueno, no sé. Según.

Mi nuevo vecino, en dos palabras: 1. Qué 2. Lindo.

Vuelvo de viaje y entre las cartas que hay en mi buzón hay un aviso muy raro, que me dice que me cortan la luz. ¿Me cortan la luz? Me cortan la luz, por una deuda, una pequeñísima cantidad sin pagar, bla bla, bla bla, bla bla. Es un papel roto por una línea de puntos, y dice que me cortan la luz. Lo miro mejor y no es para mí, es para el piso de al lado. El piso de mi nuevo vecino.

Bajo con la carta y la dejo en su buzón.

Meto las narices en la rendija que separa mi terraza de su terraza, y miro la terraza de mi vecino. Allí no hay nadie. Las persianas están bajadas y hay todas las señales de que alguien ha abandonado el piso de prisa, muy de prisa.



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sábado, abril 11

 
Berlin, en una palabra: gris.

Berlin, en dos palabras: gris y grande.

Berlin, en una frase: te pongas donde te pongas, siempre estas sobre un carril bici.

Estoy entre Frankfurt-an-der-Oder y Polonia, pronto estare en Antiarrugas. En cuanto pueda....



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martes, marzo 24

 
Los desayunos de la Quinta do Caracol.


Los desayunos de la Quinta do Caracol (Tavira, Algarve, Portugal) son larguísimos, larguísimos, y acompañados siempre por gorriones, ranas, mirlos, buhos, cuervos, gallos, palomas, golondrinas y todo otro tipo de pájaros cantores.

Me siento allí con mi café, mis tostadas y mi mermelada de tomate y observo a todos.

Plan de seducción de un mirlo: persigo a la mirla a toda pastilla. A saltos: boing, boing, boing. Me echo una cagadita. No pasa nada, no me ha visto. Boing, boing, boing. Me paro un momento y saco una lombriz del suelo (no lo puedo resistir). Boing, boing, boing. Ya se ha ido la mirla. Bah, volverá. Me voy a comer.

Luego te vas un ratito y tomas el sol en las tumbonas del jardín. No sé por qué, pero cuando yo voy a la Quinta do Caracol siempre hace un sol espléndido. Quizás siempre lo haga allí y punto. ¿Por qué no? Como pasar a otra dimensión.

Qué de pájaros. Y cómo cantan. Ese canto tan perfecto, tan largo, tan repetitivo. Si no se puede copiar y pegar, no sé cómo lo hacen.



Escribo cosas. Así soy feliz.
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Bueno, son los primeros días de la primavera y el patio está revolucionado. Pájaros, sapos, abejorros, todos están ligando. O sea que todos (menos una servidora) están ligando. Y la verdad es que después de tres días y tres noches de cantos, trinos y cacareos ininterrumpidos están para pegarles un escopetazo algunos de ellos, pero bueno.
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¡Ah! ¡Tengo la solución! ¡He encontrado un gato gigante que puede hacer el trabajo por mí!
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Pero ese está en el centro del pueblo y tiene otras cosas que hacer.
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Estoy aquí de avanzadilla, investigo lugares (bares, principalmente, jeje) que nos pueden ser de interés en una bonita excursión que vamos a hacer aquí en mayo, con curso de pintar a la acuarela incluído, que va a dar mi amiga Cristi (yo sólo ando con los artistas más artistas). ¿No es una maravilla esta tienda-bar? Sí, en esas mesas al fondo te tomas la cervecita... si no se te cae una escoba en la cabeza, claro. Aquí vendremos, seguramente.


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Me doy una vuelta por el cementerio, porque me gustan los cementerios, tienen muchos personajes de muchas épocas diferentes que me gusta fotografiar. Me gusta imaginar cómo sería su vida.
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Y ¡he podido ir a la playa por primera vez este año! Cogiendo un tren y luego andando, andando por la carretera y bajando, bajando a ver qué había, llego al final de la calle y mira lo que hay.... kilómetros y kilómetros de playa y sólo veinticinco personas en ella (las he contado). Y un día con sol, con brisita, que parecía mediados de junio. Eso sí que ha sido una suerte.
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Hasta que me ha picado una avispa en la estación, claro. Malditos bichos, ya no sabéis qué hacer para fastidiar al prójimo.
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Me gustan estas escapaditas. Para pensar, para estar con mis cosas.
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Me he encontrado, unos años más joven, en un cartel en la pared de una casa abandonada.
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sábado, marzo 21

 
Hoy hace 20 años de la tragedia de Hillsborough. Puse la tele un momentito, vi unas imágenes de un estadio de fútbol e oí el número 96, y supe que se trataba de eso. Murieron 96 personas. Rick y Trace estaban allí. O sea, que murieron dos de mis mejores amigos, y 94 personas más. Apagué la tele en seguida porque sé que les gusta sacar unas imágenes de la gente muriéndose que no sacarían tan alegremente si ellos hubieran perdido a alguien allí. Pero eso no lo pueden entender. Para otras personas son imágenes interesantes, seguramente muy morbosas. 20 años. Fue hace 20 años. Yo vivía en Lisboa, allí me enteré de qué había pasado. Ahora también da la casualidad de que estoy en Portugal. Lo único que puedo decir es que a Rick y a Trace los sigo queriendo igual que entonces, como si no hubiera pasado el tiempo. Igual. Todos somos las personas que éramos hace 20 años, no sólo ellos, no sólo yo.

Mañana escribiré sobre otra cosa. Donde estoy, tengo material :).



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lunes, marzo 16

 
A veces tengo ganas de postear, pero eso es lo único que tengo: ganas. No tengo material. No todos los días tengo encontronazos con viejos verdes, regalos para chicas mayores o grandes pechugas que vienen volando por el aire y se pegan a mí. Me pasan otras cosas, pero ... no sé.

El otro post que siempre quiero hacer y no hago es sobre lo que me pongo en la cabeza cuando me ducho, que es algo completamente... insólito. Ese ya vendrá un día de estos.

Sigo escribiendo. Escribo cuando puedo. Mi personaje ficticio, mi alter ego que no se parece a mí, jeje, ya se ha acostado con deiciocho, veinte, veinticinco hombres. Los otros doscientos cincuenta se sobreentienden. Es psicológicamente compleja. Los devora con el cerebro. Es una cínica. Y sin embargo, en su vida hay 1. poesía y 2. humor, que creo que son las dos cosas más absolutamente necesarias que hay en esta vida. Bueno, después de la cervecita, la amistad, el buen tiempo, la creatividad y el blog y un largo sinfín de... otras cosas, pero esa es mi vida, no la suya. Pues lo que estoy escribiendo está prácticamente escrito todo, sólo tengo que seguir poniéndele orden, añadir algún trozo y enderezar algún entuerto. Hay partes que no encajan o que son demasiado largas, y esas partes cuando las veo las arranco de cuajo y las tiro a la papelera de reciclaje, cosa que me da mucho placer. Me queda bastante trabajo todavía. O no, no sé. Pensaba que lo terminaría más rápido, y no es así. Pero el otro día Mau y yo leímos unos trozos juntas, y viéndolo por los ojos de otra persona y por los tuyos al mismo tiempo... eso es algo muy bueno, eso ayuda mucho. Te quitas de tonterías. Ayuda a abrir una puerta para que veas realmente lo que has escrito. Y me quedé contenta.

Recuerdo con muchísima alegría las veces (muchas) que me senté en un bar a escribir un episodio, a veces también en alguna plaza o algún parque. Y cada episodio que escribí así lo asocio con el lugar donde lo escribí y creo que me acordaré toda la vida y todos me producen una sonrisa de oreja a oreja, incluso los sitios donde no lo pasé demasiado bien y donde escribí cosas oscuras (que son los mejores, quizás). Escribir me produce euforia, ¿seré normal?

Esto es una página de mi cuaderno.


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domingo, marzo 1

 
Cosas que me han pasado últimamente, algunas de las cuales no tienen que ver con mi pelo (nuevo).

1. Voy por la calle el otro día y viene acercándose un señor de unos ochenta y cinco años, muy mayor, muy bajito y aparentemente muy inofensivo, y se queda repentinamente parado delante mía y exclama, textualmente: "¡¡Vaya par de tetaaas!!" Luego hace un ruido que hacen las personas que llevan una dentadura postiza, como para no tragársela, no sé cómo se escribe así que no lo escribo, y se va por su camino. Me río para mí por lo surrealista de la situación, que me ha parecido algo propio de la serie de Benny Hill (si alguien se acuerda de eso) y es sólo un trecho más adelante que me quedo parada y me digo a mi misma, toda ofendida, "¡pero ¿por qué no me ha dicho nada de mi pelo?!"

2. Voy a una perfumería a comprar unos artículos. En esa perfumería casi siempre te regalan algo cuando compras, alguna muestra, cosas pequeñas... algo. Voy a la caja y pago, y el dependiente se dispone a buscarme el regalo, el regalo ideal para mí, se supone. Me mira. Revuelve en los cajones, pero nada. Me mira de nuevo. Casi saca una cosa, pero la vuelve a meter. Me mira más detenidamente. Es que tiene que ser el regalo perfecto ¿no? Será algún producto maravilloso para mi maravilloso pelo, seguro... Pasan los minutos y sigue revolviendo en los malditos cajones, y mirándome de nuevo. Finalmente se da la vuelta y me da... una crema antiarrugas.

3. Después del comentario enigmático (11 de noviembre en este blog) sobre las partes del cuerpo de un ¿pollo? que salió flotando al ambiente hace unos meses del bar de enfrente de mi casa cuando estaba tomando el sol, y que Antoñita y Chari se encargan de recordarme regularmente, para que no se me olvide, jeje, gracias, entro el otro día en mi supermercado local y me acerco al mostrador de las carnes, o sea, a la carnicería, cosa que sólo hago cuando no hay cola, porque soy una persona muy impaciente. En los 20 segundos o así que tarda el carnicero en atenderme, pasa lo siguiente: sale otro carnicero de entre bastidores de repente, y Carnicero II le pregunta a Carnicero I, fuerte y claro, contundente y tajante:

"¡¡¡¿¿¿HAS VISTO QUÉ PECHUGA MÁS GRANDE???!!!

Y yo, con cara de pasmada, miro hacia abajo y sólo veo una pechuga, la mía. Yo soy la única pechugona en la cola. Sólo puedo suponer que no soy la única en todo el conjunto de la cola, el mostrador y la tabla de cortar de los pollos.

Hablando del bar de enfrente, mirad lo bien que se lo montan ahora, desde que se acabó el invierno. Por primera vez en la historia arrastran las mesas y las sillas al césped, y allí toman sus cervezas y comen sus pechugas. Da gusto verlos, ¿verdad?
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domingo, febrero 15

 
La Taberna de Fados vista por los ojos de Pau/Amália.
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Antes de empezar.

Corre corre corre. Corre, corre. Corre. ¿Pero tendré todo listo a tiempo? Los programas de mano, las fotocopias, los cuadritos, los carteles, el vestuario de todo el mundo, la siesta, ¿la siesta? Bajo a hacer las fotocopias del programa: manchas, rayas, charcos de tinta, transparencias, puuagh, tuvieron que tirar 80 a la basura. Me he enemistado con todas las copisterías de mi barrio y he sacado los programas por la impresora.

Ya estamos en el pub. Corre, corre, corre. Colgando cuadros quitando cosas poniendo cosas organizando el vestuario. Carlos es ingeniero y consigue colgar una cortina y el cartel de Don Sandeman.

Delegando responsabilidades. Olvidándome de las responsabilidades propias y de las de los demás. Es - que - no - hay - tiempo. Ya me estoy vistiendo de Amália, ya me estoy maquillando y pintándome las ojeras, el rimel corrido, el pelo revuelto, la cara de alcohólica. Empezamos a las 8. Ya son las 8. Los músicos venían a las 7, ¿no? Son las 8… y todavía no han llegado. ¿Quéeeee? El local está a rebosar de gente, hay gente subida en taburetes para poder ver, no cabe ni un alfiler, es el llenazo absoluto.. y no hay ni un solo músico, bueno, sólo Rui, que toca en playback.

El público.

¡Ah! ¡Aquí vienen! Pero no pueden pasar, hay demasiada gente. La gente no les deja pasar. Tienen que aclarar que son los músicos para que les dejen pasar. Pero al menos están aquí. No hemos hecho la prueba de sonido todavía, pero tenemos que empezar ya. El público está inquieto. Oigo voces impacientes detrás de mí, 'cuando tú quieras', 'empieza ya', yo no necesito los músicos para mi canción, es en playback, hago de tripas corazón y empiezo. ‘Lisboa Alcoólica’. Mientras canto hacen la prueba de sonido (sin sonido, claro) y enchufan sus cables. Tengo un camarero propio (Sergio) que me sirve miles de bebidas durante la canción. Es un buenísimo actor que nunca falla, me tranquiliza. Al principio me sentía horrible pero ahora la canción no va nada mal.

Cantando Lisboa Alcoólica con Rui (Dani).

Carmen presenta. Chari canta (es la fadista principal). Falta un cable del piano, o algo así. Hay que improvisar mientras lo solucionan. No improviso. La próxima vez, sí. Fallos técnicos, silencio, caos generalizado en el escenario. Me aferro a la idea de que el público lo notará bastante menos que nosotros. El caos dura unos diez segundos (para el público), y unos diez horas (para nosotros).

Chari (o Rosario Solano).

Luego estoy muy a gusto en mi papel de Amália. Sólo tengo que sentarme en una esquina de la barra, poner mala cara y beber, beber y beber.

Chari (o Rosario Solano como la conocemos en estos círculos) canta como los ángeles. Los guitarristas Yorgos y Chemón y el pianista Vítor son tremendamente buenos. A pesar de los retrasos y los sustos, cuando trabajas con profesionales tan buenos, se nota. Y todo va bien.

‘Recusa’, el desafío, la pelea de fadistas. Primero yo tengo que tirarme al suelo (supuestamente borracha) desde lo alto y mi marido Rui viene corriendo a salvarme. Me voy a tirar y mi marido no viene corriendo, inexplicablemente se queda parado en medio. Me tiro de todas formas. Y ya viene, pero justo a tiempo. En vez de caer en sus brazos caigo a sus pies, pero me salva del porrazo contra el suelo. La canción-pelea sale extraordinariamente bien. Ya estamos en vena.

Mi siguiente canción es ‘Feira de Castro’. Ayudada por mi guardaespaldas Joaquina, me cambio de ropa y salgo al escenario. Y ¡sorpresa! Feira de Castro, que es mi canción más difícil, rápida, movida y con una secuencia de baile en medio, ¡sale bien! Además estoy ya muy relajada. Hago el ganso con mi bailarín, además él es tan gracioso con su peluca (que pierde a la mitad de la canción) y el tema está tan lleno de alusiones a grandes borracheras que el público se pasa el rato riéndose y nadie vislumbra ni siquiera los meses de inseguridad que he tenido con esta canción, inseguridad con mis capacidades como cantante (cosa que no soy), los ensayos a diario (pobres vecinos), el deseo de terminar con todo esto y no cantar nunca nunca nunca ni un fado más. Pero todo eso lo dejé atrás. Lo paso muy bien.

Con Carlos en 'Feira de Castro'.
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Después de la actuación nuestra vienen los (falsos) espontáneos. Falsos, porque dos días antes pasamos la tarde entera con ellos ensayando todas sus canciones. Son maravillosos. Todos. Son buenísimos. Cada uno a su manera. Mucha variedad y mucho arte. Amália les aúpa desde su esquina de la barra. En realidad yo soy la única espontánea verdadera, porque interrumpo cuando me da la gana y canto una canción.

Las espontáneas Bili y Felisa.

Mi papel como fadista alcohólica, como os decía, consistía en sentarme en una esquina de la barra y beber, beber y beber. Lo que no sabía el público es que dentro de los botellines de cerveza portuguesa que me tragaba con tanta ansiedad sólo había agua… sólo empecé a beber casi al final del espectáculo (aunque luego recuperé el tiempo perdido)… hartarte de beber cerveza está muy bien pero no contribuye mucho a la coordinación, que digamos…

El público, un diez. Y mira que aguantó mucho, allí de pie la mayoría, había hasta gente en la calle, muchos no consiguieron entrar ni siquiera. Eso me dió pena. Pero ya relajadísima al final de todo, fue genial poder saludarle a todo el mundo. Mi momento favorito. Mis gracias desde aquí al CCL que lo hizo posible, al Pub Mariscal, a Chari, que se encargó de mucho más que lo que le correspondía, a todos los que participaron y ayudaron.
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Con Joaquina a Porteira (Mau).
Gracias Dani y ¿Carlos? ¿Carmen? por las fotos

El día siguiente me puse mala, los comienzos de una faringitis que se me ha complicado un poco por razones que contaré en otro post, y llevo exactamente una semana afónica, ni un hilillo de voz. Sólo puedo dar las gracias (no sé a quién, en este caso) por la suerte que he tenido que me pasara después y no antes de la Taberna de Fados.

Resumiendo: una buenísima experiencia.
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jueves, febrero 5

 
Mañana viernes, actuamos.


Montamos una recreación de una Taberna de Fados lisboeta aquí en Sevilla, con fadistas, guitarristas, un pianista, un violinista invitado, espontáneos, bebidas, tapas, ambientación, un bailarín benfiquista, guitarra portuguesa, laúd árabe, vestuario completo, una portera cabreada para controlar al público si se pasa de la raya, un camarero atontao que pone cervezas a una fadista borracha (yo).....



Rosario Solano (también conocida como Augusta Branco o la Chari) tiene una voz privilegiada y siempre da gusto oírle. Cuando no se las está ingeniando para cantar fados en los garitos y locales más emblemáticos de Lisboa en veladas nocturnas de las que yo me escaqueo (jeje), está dando conciertos por Sevilla y otros sitios. Es muy buena.


Y yo en cambio, en mi papel de la alcohólica Amália, doy el pego más o menos con los fados (de los que invento mi propia letra) y me supero en la adicción a todos los vicios, el caerme borracha y el insultar al público y a mi pobre marido guitarrista, Rui:

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Sí, es Dani, el mismo que fue perseguido por un perro rabioso en la Sevibici en el post del otro día y el que ha estado en Génova, el mismo. Rui, por cierto, harto de los insultos y excesos de su mujer Amália pero incapaz de dejarla, es bígamo... tiene otra mujer. Pero bueno, si estáis en Sevilla y queréis ver los enredos de la fadistagem de aquí de primera mano y disfrutar de un ambiente muy portugués y un poco loco con una bonita música, venid a vernos. A las 20h en el Pub Mariscal (C/Mariscal, Santa Cruz). Empezaremos puntual.
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lunes, febrero 2

 
Me gusta viajar sola. En tres palabras, viajar sola mola.

Ya estoy tramando algunos viajes para este año. Como si mis incursiones en la extraña y basurienta Albania en Agosto no fueran suficientes, voy a volver a Tirana unos días en junio. Es que es una ciudad tan surrealista y fascinante (y tan llena de maniquíes despedazados) que me quedé con las ganas de ver más. A ver si esta vez lo puedo hacer sin torcerme el pie en un bache en la acera.
¡Eso es lo que me pasa por ir mirando hacia arriba!

Y en julio se casa una amiga mía en Italia y es otra buena excusa. Aprovecharé para darme una vuelta por los lugares menos playeros de la costa liguriana, como La Spezia.

La Spezia. ¿Cómo será La Spezia? ¿Y Génova? Desde luego lo mío parece ser las metrópolis periféricas y las aglomeraciones industriales, y no los pueblitos bonitos. Siempre que tienen un bar donde tomarse una cervecita y una terraza donde pueda sentarme a escribir el diario....
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Pero ¿qué os parece esto como hotel?

¿No es la pera? Está en un barrio de Génova. Como está invadido por los desconchones y necesita una reforma (o algo así, seguramente) está bastante bien de precio, y yo, previsora como casi siempre, ¡ya tengo mi habitación!

También he encontrado este en Oporto:

Aunque sería para un poco más adelante.
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¿Por qué no puede ser verano ya? ¿Por qué no puede ser primavera al menos? ¿Pero cuánto va a durar este invierno?
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lunes, enero 26

 
Espero que os gusten los posts largos. No os preocupéis: os daré unos días para leerlo, jejeje....

Voy a divagar sobre la Sevibici.

1. Sé que no se llama la Sevibici. Se llama la Sevici. Pero yo le llamo la Sevibici, porque me resulta más simpático. Las Sevibicis, o Sevicis, son unas bicis que sacas, y metes, y montas, y que puedes usar para ir en bici por Sevilla. Como su propio nombre sugiere.

2. La Sevibici te cambia la vida. Para bien o para mal. Cuando coges una Sevibici para ir a alguna parte, sabes a qué hora sales pero nunca sabes a qué hora vas a llegar, ni qué cosas te van a pasar en el camino. Pueden pasar cosas buenas o malas. Empiezo con las malas. Estas son algunas de las malas cosas que te pueden pasar:

1. No se puede sacar.

2. No se puede meter.

3. Parte de la Sevibici se cae al suelo, por ejemplo la cesta (acompañada de grandes carcajadas).

4. O te caes tú de la Sevibici (sííí, me ha pasado....) (menos carcajadas que con la cesta, aunque alguna sí). (No me pasó nada, aterricé sobre las, ejem, tetas, y reboté hasta encontrarme de nuevo sobre la Sevibici).

5. Tienes un pinchazo y no lo sabes (hasta después de cargar con una bolsa pesadísima hasta la estación de autobuses porque te vas de fin de semana) (y luego te pasas todo el fin de semana recuperándote del esfuerzo).

6. Te puede perseguir un perro rabioso por la calle intentando morderte, jajaja, jajaja, jajaja, ya sé que no debo reirme, pero es que ¡¡¡no me pasó a mí!!! Le pasó a mi amigo Dani.

7. También a mi amigo Dani se le saltó la cadena por los aires mientras navegaba entre grandes y peligrosos flujos de tráfico (se me congela la sonrisa en la cara.... menos mal que no le pasó nada...).

8. O por ejemplo puede pasar que la tarjeta de la Sevibici te la manden toda escrita en inglés y no entiendes ni papa, jajaja, jajaja, eso le pasó a mi amigo Marcos.

9. La Sevibici siempre tiene algún defecto. Por mucho que tu la inspecciones antes de cogerla, siempre hay algo que se te pase por alto. Que si los pedales, que si el sillín, que si los puños, que si el timbre, que si los neumáticos, que si los frenos, que si está agarrotada, o está floja la cesta, o que hace un ruido, o yo qué sé.

10. ¿Por qué desaparecen los puños? Hay una pandemia de puños desaparecidos, pero los que van en Sevibici ¿qué movimientos harán con la mano mientras montan, para que terminen cayéndose todos los puños? Desde luego hay gente pa tó...

11. Es taco dificil hacerse una foto cuando vas en Sevibici:

(menos mal que si me caigo, reboto).

12. Al arrancar en los semáforos te picas con los coches, con los Porsches y eso, a ver si puedes ir más rápido que ellos, y al principio bien pero luego tú siempre pierdes.

13. Pero yo al principio no sabía ni cómo cambiar de marcha, ni sabía a quién preguntar (y no les iba a poner un e-mail), así que cuando quería cambiar de marcha... cambiaba de bicicleta... (pero ya sé, que conste!)

14. Y luego hay los choques, con personas, objetos y con otras Sevibicis, y nadie parece estar muy contento cuando chocas con él. Pero se va chocando menos con el tiempo, con la experiencia.

15. Y me daba miedo quedarme con la rueda atrapada en la vía del tranvía. Le pasó a mi madre, ella me lo contó, iba en bici con sus amigas y se le quedó la rueda atrapada en el raíl del tranvía y la pobre se cayó de la bici... y así conoció a su primer novio, que la recogió del suelo. Pues mira, me pasó a mí también el otro día, iba muy despacio pero había un coche y me forzó a la vía del tranvía... lo veía venir... y la bici se quedó parada en seco pero como iba muy despacio no me pasó nada, no me caí, sí me tuve que bajar precipitadamente pero no me caí (y tampoco conocí a mi primer novio).

16. O por ejemplo un día iba a salir de un semáforo y oigo bip biip biiip biiip (pero en plan agresivo), y resulta que es una enorme panda de moteros, una jauría de ángeles del infierno, vamos, y salimos todos del semáforo al mismo tiempo y yo en medio de todos ellos con mi Sevibici, bip biip, bip biip biiiip biiiiip biiiiip, pues oye, me sentí muy protegida.

17. Las Condiciones de Uso que tienes que aceptar antes de darte de alta son desternillantes, te prohiben toda una lista de cosas como por ejemplo salir de la provincia de Sevilla, alquilar la bici a terceros, a usarla para "cualquier uso anómalo o inapropiado" (pero eso ¿qué podría ser?, ¿para afilar cuchillos por ejemplo?, yendo por el barrio tocando una flautita), te prohiben "el desmontaje y/o manipulación total o parcial" de la Sevibici (vaya, con las ganas que tenía de saber cómo funcionaba por dentro), y a no conducirla "bajo los efectos de bebidas alcohólicas y estupefacientes" (apaga y vámonos, ya no me sirve..).

18. A veces (pero no es una cosa mala, es una cosa buena) haces amistades en los puestos de bicis, os ayudáis unos a otros, no cojas la 7, coge la 11, ¿cómo me doy de alta?, mira, es aquí, mucha suerte, adios!

19. No se puede ir por la acera viendo escaparates en la Sevibici. Es prácticamente imposible. No lo parece, pero lo es. Pruébalo.

20. Luego hay los comentarios que atraes, como por ejemplo "¡Idiota!" "¡Ten cuidado!" o incluso (y todo lo digo de experiencia) "¡¡¡¡Pibaaaa, que se te sube la falda!!!!!" (me encanta lo de 'piba', jaja) (y a gran velocidad se te sube la falda, es una ley natural).

21. O vas por la acera y de repente ves otra Sevibici que viene directo hacia ti y te asustas mucho... y luego resulta que es el reflejo de tu propia Sevibici en la puerta abierta de un local (las cosas que puede hacer una tonta sobre una bici, la lista es interminable...)

22. Las conversaciones en los puestos de bicis pueden dar de si (o no), hace no mucho estaba a punto de retirar una bici y viene un chico guapísimo a interesarse por mis intenciones, y la conversación es como sigue:
ÉL: Hola.... ¿la vas a sacar?
YO: Jeje, jiji, sí..
MI AMIGA Y YO (bajito para que no nos oyera): Qué guapo, qué guapo!
Esa fue la conversación verdadera. Si yo hubiera sido un poco más graciosa/astuta/rápida de lo que soy, la conversación habría sido así:
ÉL: Hola.... ¿la vas a sacar?
YO: Si tú la vas a meter, sí!
(Después me dijo mi amiga (porque yo no lo ví) que al darme la vuelta yo y liarme con la Sevibici, el guapo empezó a liarse también, pero con otro guapo... así que... bah... déjalo... no me convenía...)

Y que bueno, 22 puntos ya son suficientes, si has llegado hasta aquí ENHORABUENA... me callo ya, me voy... pero que conste que a pesar de todas estas cosas y muchas más, le recomiendo la Sevibici o la Sevici a cualquiera... ¡tú también puedes! (o ya lo haces, quizás..)



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martes, enero 20

 
Y además...





... ahora bebo cerveza por ósmosis!
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lunes, enero 12

 
Los nervios, la espera, las caras de pocos amigos de ellas.... es horrible. Y luego llega la pistola de rayos láser, ¿llévame a tu líder? Hay un despliegue de luces y sonido y sale una columna de humo del temible arma, es como la Guerra de las Galaxias pero en la peluquería de mi barrio... ¿cuánto tardarán en exterminarme?

Pues dos horas y cuarto han tardado, exactamente. A las dos horas y cuarto me encuentro de nuevo en la calle. Cegada por el sol y corriendo calle abajo, esperando no encontrarme con nadie. Pasan unos entes con forma vagamente humana (ya te digo, estoy completamente deslumbrada), y parece que todos vuelven la cabeza para mirarme.
No es para tanto, ¿verdad? Tengo nuevo pelo. Extensiones en el pelo. Larguísimo, estilo hippie (me estoy viendo con dieciocho años, ya se me pasará, dice Mau), pelo natural, naturalmente, pero lo que le diré a la gente es que no es biológico, sino adoptado. Ya me estoy acostumbrando. Pensaba llevarlo algo menos exagerado, o sea un poco más corto, pero al verme con el pelo larguísimo se me fue todo a la porra y les dije que no me cortaran nada, nada, nada. Me encanta así. Ya me cansaré a lo mejor, pero ... es el sueño de una vida, así que hala, a acostumbrarme a enredos, dificultades y el cepillo del perro que tengo que llevar en el bolso, los extraños champús, redecillas y gorros de ducha, el peso muerto que llevas colgando cuando te lavas el pelo (duele!), lo complicado que resulta de repente ponerte y quitarte el chaleco y algunas cosillas más... Por el lado bueno: lo guapa que te ves, que te quite diez años de un plumazo, que te haga parecer más alta y más delgada, y que lo puedas usar de bufanda con este tiempo frío o para limpiar la mesa cuando te sientas en el bar (nooooo)...


Lo mejor son los comentarios de Chari, que me dice regularmente "¡estás muy guapa!", afianzando mi autoestima (mientras me enseña a cantar). Y eso es lo que quería, estar más guapa. Han sido unos días estresantes, y es un proceso caro, pero merece la pena. Sí.
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domingo, enero 4

 
Estos días en Lisboa, entre otras cosas,
Nos hemos quedado en un apartamento en el Príncipe Real, que cuando no había cortes de luz estaba muy bien,
Nos hemos tomado ginjinhas con ginjas dentro en la Cuesta de Santo Domingos y en Eduardinho,
He conseguido sentarme un buen rato a escribir en la Praça das Flores,
He hecho de bailarina en los probadores de las tiendas pijas,
Nos hemos tomado cervecitas en el bar panorámico de los Armazens Pollux,
He descubierto que el Bairro Alto es alto,

Chari ha cantado en A Tasca do Chico,

He ido al supermercado (creo que la vida de unas es más glamurosa que la vida de otras, ejem...)
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Y para arreglar eso de la vida glamurosa, la semana que viene me voy a hacer un cambio de look ... importante. Me tiro a la piscina. ¿Qué me voy a hacer? Las fotos, aquí, dentro de unos días, espero...



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viernes, diciembre 26

 


Ay, Lisboa.....
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(foto de diciembre del año pasado)
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domingo, diciembre 21

 
1. Qué poco escribo en este blog, ¿verdad? Yo de ti dejaba de leerme. Me lo merezco. Prometo que todo eso cambiará.

2. Que eso sí, que todo lo que no escribo aquí, lo escribo en la calle, en los bares, en los parques y jardines públicos. En los bares sobre todo. Lo he convertido en una prioridad absoluta. Allí voy y allí me siento y me pido mi cerveza y me viene la inspiración lo mismo que me viene la cerveza. Estoy muy contenta. Estoy ahondando en la psicología de mi personaje, y ya se ha ligado a... (un momento que voy a contar)... a dieciséis. No está mal. Estoy depurando mi técnica. Siempre me sale bien. Sonrío mucho y a veces miro el vacío, no necesito de nada ni de nadie. Estoy como fuera de mí, volando por encima, accedo a otra parte de mi cerebro que antes me estaba vedada, algo así, no sé explicarlo. Ahora escribo completamente sin esfuerzo y siempre me sale bien. Pienso que esto lo estoy robando a otras partes de la mente, la memoria, por ejemplo, o el querer a los demás, pero allí está y tengo que aprovecharlo.

3. Que esto de ir tú sola a los bares y ponerte a llenar cuadernos tiene sus peligros, el otro día uno intentó ligarme. Pero como estoy en otro estado mental no me afectó demasiado, le mandé dulcemente a la porra y seguí escribiendo. Después sí me puse a pensarlo y pensé qué horror, llevaba un buen rato observándome, me parece hasta siniestro.

4. Otro día cuando iba a escribir a un bar me encontré con un amigo pero entendió perfectamente a lo que iba, nos tomamos una cerveza juntos y luego se fue a ver la tele (y las botellas, y la pared) mientras yo saqué el cuaderno y arrastré mi personaje por un affaire dudoso con un teleadicto que usaba calzoncillos comprados por su madre (le tiró el mando a distancia por la ventana y hala), después nos tomamos otras cervezas y se nos fue la hora y no llegamos a tiempo para ver a Mau en el teatro, que era a lo que habíamos venido, yo por un lado, él por otro, qué desastre (pero todo se arregló porque nos la encontramos en un bar, y otras varias cervezas y así).

5.

Así es mi vida, arrugada pero bella. Ese es mi cuaderno (si a veces me lo llevo a la cama y todo, no para escribir nada, sino por no apartarme de él).

6. Que fui a un concierto de fados en el Consulado de Portugal y estaba encargada de hacer unas fotos. Empecé a arrastrarme artísticamente por el suelo (cosa que hacen los fotógrafos, es normal) para conseguir una bonita imagen de unos guitarristas no tapados por un amplificador, teniendo mucho cuidado con mis posturas ya que llevaba una absurda minifalda de vuelo y tenía a todo el público detrás. Al rato, enfocando y desenfocando, veo un zapato, lo tengo casi en mis narices, miro a ver de quién es el zapato y me digo, Ostias, si es del Consul, qué vergüenza. Después de otro rato reptando por el suelo a los pies del Consul consigo hacer la foto que quería (al final no era para tanto, pero ya no me podía echar atrás), me levanto de cualquier manera para volver lo más rápidamente y lo más discretamente posible a mi asiento, y todo el auditorio me ve las bragas. Genial. Muy antiarrugas atómico. Qué vergüenza (II).

7. Que hoy tomando un café con Pastora y me he encontrado (en realidad él se ha encontrado conmigo) con un amigo muuuuuy antiguo, hace 16 años que no nos vemos, fue primero alumno luego vecino y siempre amigo, me ha hecho ilusión oye y espero que sigamos en contacto y que esa cervecita se materialice.

8. Que el 26 de diciembre me voy a Lisboa. (Chari-fados-paseos-maniquíes-ensayar-português-a outra face da lua-los potajes del príncipe real-sopas de legumes-escribir desde luego-y soñar-e imaginar).

Siento aporrearos la cabeza este post tan largo, bien podría haber escrito lo mismo pero a ritmo de un punto cada dos días, habría sido mejor para todos.




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miércoles, diciembre 3

 
Pues he ido a sentarme a la sombra de la casita con flores en los balcones que tanto me inspira, para darle rienda suelta a la inspiración (ver post del otro día) y escribir tranquilamente mis cuentos y relatos, y me he encontrado con una máquina de estas que chupan toda la porquería de las alcantarillas y la echan a una tolva, o la esparcen por la acera, da igual, y mientras hacen eso también hacen un ruido de todos los demonios y echan una peste que pa qué.

Justo delante de la casita estaba anclada la bestia mecánica esta, o sea que ya no me veía allí sentada (en un imaginario banquito que iba a aparecer para la ocasión) garabateando feliz creando el hilo de mi relato y la psicología de mi personaje. Como que la casa ya no me inspiraba tanto, con eso delante no. Además la han pintado de un color de sangre de pollo coagulada que no me inspira mucho tampoco... así que... a seguir dando un paseo. Aquí el único destape va a ser el destape del alcantarillado.

Al final me he tenido que ir al barrio de al lado (porque la máquina se oía todo el barrio de San Bernardo, pero todo todo, en el barrio entero) y ha funcionado, me he sentado en dos banquitos diferentes y he escrito una escenita en cada banquito, luego he estado mirando por los buzones de unas casas en ruinas, luego me he metido en la Bodeguita Puente y me he tomado dos cervezas y he escrito tres o cuatro escenitas más, me iba la inspiración muchísimo, me sentía eufórica, como si estuviera volando, muy alegre y muy simpática, como generosa, regalaba las sillas desocupadas de mi mesa a otros más necesitados que yo con una cálida sonrisa y luego seguía escribiendo, creo que eran imágenes violentas, de personas desgraciadas, de personas utilizadoras y otras utilizadas, de mucha intensidad, con mucha alegría subyacente también, no sé explicarlo, alegría de la vida, jugaba con todas las palabras y en ese momento no necesitas nada ni a nadie, algunas palabras ganan y otras pierden pero todas están allí por algo, todas añaden algo, es puro placer. Sobre todo con una cerveza en la mano (en la mano izquierda, se entiende) y un bonito entorno y unas horas por delante si las quieres. No he vuelto a mirar lo que escribí porque quiero que sea una sorpresa un poco más adelante, quiero leerlo como si lo hubiera escrito otra persona, pero creo que me va a gustar. Tengo que hacer esto más.
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domingo, noviembre 30

 
Jamás me acostaría con un hombre que no me gustara.

Pero eso sí, tengo que acostarme con todos los hombres que me gustan.

No, no soy yo, no os preocupéis, es que estoy escribiendo un cuento, poquito a poquito, cuando me visita la inspiración, ya sabéis. Hay una casa en el barrio de San Bernardo (que no es lo que era, por cierto) que me inspira mucho, es una casa de tres plantas con flores en el balcón, muy sevillana. ¿Por qué me inspira esa casa y no otra? Es como si en una vida pasada me hubieran pasado muchas cosas en esa casa, en esa y en muchas más. Las muchas más también hay que encontrarlas. Deben de estar repartidas por la ciudad. Algunas estarán ya en ruinas, otras habitadas por familias decentes. Otras ya las habrán derribado, con todos mis secretos dentro.

Tu casa, cosas cálidas. Trastos cálidos. Tus zapatillas. Consigo abstraerme y no sé quién eres. Las baldosas del suelo, las pelusas de la manta. Por inercia soy tuya. Te quiero te quiero te quiero.

Mañana he quedado con tu primo.

Quizás ahora sea, simplemente, el momento de escribir. Y nada ni nadie me lo va a impedir. Aunque signifique sentarme en un banquito en la calle con mi abrigo y mis guantes sin dedos y un cuaderno sobre las rodillas y que me crean... un poco extraña.

Escribir es mucha autodisciplina, pero me lo debo a mí misma.

Se puede decir que me gusta la arquitectura. Me gusta la arquitectura de los hombres, como están construidos. Y en segundo lugar me gusta la arquitectura de las casas, sobre todo si tienen flores en los balcones.

Ese es el tema, y eso es sobre lo que voy a escribir.

Y hoy mismo es el día en que lo voy a hacer.



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martes, noviembre 18

 
COMPARATIVA DE IMPRESORAS: CANON PIXMA iP 2200 Y CANON PIXMA iP 2600



1. La Pixma iP 2200 es gris.
La Pixma iP 2600 es negra.

2. La Pixma iP 2200 imprime papeles.
La Pixma iP 2600 imprime papeles.

3. La Pixma iP 2200 tiene un 2 en el nombre.
La Pixma iP 2600 tiene un 6 en el nombre.

4. Cuando imprime, la Pixma iP 2200 hace un ruido que parece dos perros follando.
Cuando imprime, la Pixma iP 2600 hace un ruido que parece cuatro perros follando.

5. La Pixma iP 2200 coge todo el polvo.
La Pixma iP 2600 coge todo el polvo, pero como es negra, se nota más.

6. La Pixma iP 2200 es inclinada. Puedes apoyar tu cerveza en ella, pero se cae.
La Pixma iP 2600 es perfectamente horizontal. Tu cerveza no se cae. Eso sí que es un adelanto :)

7. La Pixma iP 2200 al final se termina jodiendo.
La Pixma iP 2600 al final se terminará jodiendo también.

Ya sabéis, mi relación con la tecnología es... básica... funcional... cuanto menos...

Hablando de tecnología, me acabo de comprar una nueva cámara, una Nikon Coolpix P6000. Estoy muy contenta porque está resultando ser exactamente lo que buscaba, que era una cámara con funciones, que te dé control, que haga buenas fotos pero que no pese ni estorbe. Quiero aprender a usar todas las cosas que tiene (y por tener, hasta GPS tiene).

Anoche al volver del Cóctel del Consulado (me muevo en las altas esferas) me hice esta foto con Mi Chico. Bueno, técnicamente no es muy apabullante (tened en cuenta que estaba oscuro y yo estaba borracha), pero me gusta. Mis fotos técnicas también están empezando a aparecer ya, y la maquinita da mucha calidad de imagen. Siendo como soy una fotonostálgica, me da mucha alegría volver a encontrarme con cosas como la velocidad de obturación y la profundidad de campo, cosas que eran parte de mi vida y que tenía perdidas de vista desde hace años. Bueno, otro día hablaré de eso...
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martes, noviembre 11

 
Sale el sol, y me deshago de jerséis, rebecas, calcetines, babuchas peludas y otras protecciones y me despliego en la terraza, donde me caigo a la camita-tumbona y me asoleo como una lagartija.

Una lagartija en bolas, se entiende. Lo único que llevo son mis gafas de sol, en mi terraza privada y aislada, donde sólo entran los pájaros, algún mosqueante insecto a veces, y la luz del sol.

Y de repente se rompe el silencio, y oigo una palabra. Una sola palabra, pero berreada a toda hostia, a infinitos decibelios. Y esa palabra es:

" ¡¡¡¡ PECHUGAAAA !!!! "

¿Pechugaaa? Me tapo rápidamente con lo que encuentro a mano.

¿De dónde ha venido ese terrible aullido de "pechugaaaa"?

¡Ah! ¡Ya sé de dónde! ¡Del bar la Escuela Politécnica, enfrente de mi casa! (pero a bastante distancia...)

Es la primera vez que oigo algún sonido de ese bar. Nunca he oído ni las conversaciones, ni la lista de tapas, ni el tintineo de los tenedores en los platos, nada. Hoy es la primera vez. Y mira qué oportuno.

Bueno, ya le han servido al cliente. Me vuelvo a destapar. Ahora él a su tapa de pechuga, y yo a la mía. Yo a mi sopa de sol. En Sevilla, si se quiere, se puede.



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lunes, noviembre 3

 
Qué mala posteadora soy, podría ser un poco más asidua, ¿verdad?

Además estoy hecha una desmemoriada, me doy cuenta de que estoy perdiendo la memoria. Nada de grave, creo que es sólo porque estoy embutiendo demasiada información en una mente diseñada para funcionar con menos actividad vital, es que he sobrecargado el disco un poco y como no tengo otro, y como no puedo meterme un pendrive en la oreja para ganar capacidad, he decidido que necesito otro tipo de ayuda y he tenido una idea que me gusta mucho.

La idea es un diario (coexistirá con todos los otros diarios que tengo) donde apunto cada año con todos sus meses, y apunto allí todos hitos, los mojones en el camino, se podría decir: los viajes, las actividades artísticas-performances-exposiciones, las fiestas que he dado, los días que conocí alguna persona que ha sido importante en mi vida, los pisos que alquilé, las representaciones de teatro, donde pasé las navidades y los fines de año, las obras que escribí, los novios, los trabajos, los ligues (no me voy a quedar sin tinta de momento), los estudios, los episodios memorables por lo que sea. Los idiomas, los amores, las conferencias, las reuniones con blogueros, el día que me compré el lavaplatos.

Porque odio quedarme 20 minutos pensando ¿en qué año fue el viaje a Funchal? ¿Cuándo hice cuarto de portugués? ¿Desde cuándo te conozco?

Con los '80 y los '90 no tengo muchos problemas, esos años los tengo bajo control, es el 2000 en adelante que me trae de cabeza, un año parece igual a otro, no consigo recordar (o no conseguía, hasta ayer, claro). Han sido - sin proponérmelo - años muy intensos. He aprendido demasiados idiomas, he hecho demasiados viajes, con dinero y sin novio he tenido demasiadas oportunidades. Sacando provecho de mi libertad, me hago un lío. Pero ya no. Estoy rellenando cada año, y lo leeré a menudo para que no se me pierda nada de todo lo que he encontrado. Sólo he rellenado unos años, tardaré algo en terminarlo, pero ya noto que me va mejor la cabeza. Vuelvo a ser precisa en las fechas, como antes.

Dani, te lo dedico por cierto.

No te lo enseñaré. Ni a nadie. No debe serlo, pero es muy personal.



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sábado, octubre 25

 
Tomarse unas buenas cervezas siempre viene bien, aunque sea en un funeral. Todo ha ido muy bien, pero muy bien. Ha ido bastante gente, mas que pensabamos. El funeral en si fue desagradable para mi, logicamente, no tiene porque serlo pero lo es. El de mi padre tambien lo fue. Ahora que soy huerfana no tendre que pasar otro. Todo ese rollo religioso.... que alegria salir finalmente a la luz... me verian demasiado alegre, pero es lo que hay. Despues del cementerio todos fuimos al pub, como tiene que ser, el buffet que nos pusieron estuvo estupendo, perfecto, una salita para nosotros, el cura tambien vino, la alegria del barrio es el cura, muy bien, me reencontre con varios vecinos padres y madres de antiguos companeros del colegio, y conoci a varios mas, nuevos para mi. El pub (clicad en el link, vereis que bonito es) esta a dos pasos de la casa de mi madre, y yo me fui un momento a casa y traje una bonita foto suya de cuando tenia 20 anhos y la coloque alli, en la mesa, entre las tapas y las pintas, quedo perfecta alli. El pub que esta tan cerca de su casa no lo visito´en su vida, ella no era bebedora (menos mal que la abstinencia no es hereditaria). O sea que ha sido la primera vez que ella ha ido al pub. Nunca es tarde para una experiencia nueva.

Escribo esto sentada en un ciber en la Rua dos Fanqueiros (buen ciber, todo funciona), he venido a pasar un fin de semana en Lisboa. Me encanta Lisboa. Estoy paseando mucho por la Baixa, es lo que me apetece, tambien me he tomado unas cervezas en el Bairro Alto con una amiga. Hace un tiempo esplendido. Estoy pensando (bueno no es una idea nueva) venir aqui un mes entero, un mes de estos, encontrar un apartamentito, alquilarlo un mes y venir a disfrutar de esto, ya que puedo. Creo que es una experiencia necesaria en mi vida. Lisboa me hace sonreir, tiene muchos recuerdos para mi, y eso es importante :)
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martes, octubre 14

 
He descubierto que hay mucho papeleo cuando se muere alguien. Pero mucho mucho mucho. Es muy entretenido. Me dedico en cuerpo y alma a ello. Llamando, yendo, enterándome, notificando, te lleva a sitios totalmente nuevos, hablas con personas, te aclara las ideas, eres diferente. A veces te sientas en un pub y comes algo al mediodía y te tomas una buena cerveza.

Estoy muy bien de ánimo.

Los que me conocen, sabrán que es así.

Me temo que no me conozca casi nadie, o no del todo.

Yo me conozco. Es suficiente de momento.

Sin prisa pero sin pausa. Cosas como elegir un ataúd, por ejemplo, que no se me habían ocurrido en la vida, es surrealista, podría haber elegido uno de cartón, otro de mimbre (horrrrrible), otro supercursi modelo "La última cena". No creo que los de la funeraria estén muy acostumbrados a que a alguien le entre la risa viendo los ataúdes. Pero la cosa marcha, solucionas una cosa, y otra, y otra, es frustrante cuando no puedes solucionarlas en seguida, y te da mucha satisfacción cuando sí.

Esa es mi vida. Estoy cansada, deseando volver a Sevilla para descansar unos días antes de seguir con esto. (Y lo hago, sip, del viernes al lunes, visita relámpago per necesario). El entierro es la semana que viene, aquí estas cosas van muy lentas. Sobre todo porque hay autopsia, no se sabe la causa de la muerte. La autopsia todavía no está hecha ni siquiera.

Sólo estoy un poco más sensible que de costumbre. Sólo eso. Me afecta demasiado cuando alguien mete la pata conmigo, cuando no muestra el debido respeto, si dice algo negativo o algo que no debe. Si alguien se olvida de mi problema. Es fácil que pase. Por eso prefiero estar sola ahora, estos días. Sola estoy muy bien. Sola soy eficiente. Y estoy acostumbrada a estar sola. Pero no percibo ninguna sensación de soledad, estoy todo el día tratando con gente. No me gustaría tener a nadie cerca ahora mismo. Eso sí, los comentarios y los e-mails de ánimo me ayudan mucho, no sabes cuánto, me hacen mucha ilusión, estoy en contacto con amigos, siento que tengo amigos o algo así. Los abrazos virtuales los llevo físicamente conmigo a todas partes.

Y la casa, la casa es alucinante. Tengo unas ganas de acabar con todo esto, salvar o hacer desaparecer todas las cosas y vender la casa. Como terminar de una vez con esta época de mi vida, que en realidad ya estaba terminada, para mí terminó hace mucho, me temo. Sé que tengo que tener paciencia, como en tantas cosas, pero tengo muy claro lo que quiero. (Aunque me temo que mi hermano y yo no vamos a estar de acuerdo). Antes me daba un poco de horror pensar en este momento, pero ahora no me produce ningún desazón, ningún dilema. Está claro lo que hay que hacer, y si no lo sabes, te informas, y lo haces. Así. Es mi experiencia. Ante todo tengo una sensación de tener las cosas muy claras.
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jueves, octubre 9

 
Mi madre murió ayer. Ayer a primera hora, mientras dormía.

En la casa todo está repetido, hay millones de cosas. Nunca ha habido una de cada cosa. Las 20 toallas, las 27 fundas de almohada, los 8 gatos de porcelana, las ranas, los delfines. Los relojes, el harén de señoras japonesas. Los loros, los patos, los floreros. Ahora sin dueño quizás, en la práctica sin dueño.

En un cuaderno mi madre deja instrucciones detalladísimas sobre lo que tenemos que hacer después de su muerte. Muy denso, muy práctico, parece que lo escribió en los años ochenta. Termina así: En cuanto a mí, mis problemas y preocupaciones ya habrán terminado. Ya descanso en paz. Gracias de corazón por toda la felicidad y alegría que los dos me habéis dado. Ahora la vida es cosa vuestra, os deseo mucha suerte. Que Dios os bendiga. Os quiero. Mamá.



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miércoles, octubre 1

 
En la casa de mi madre.

Hay cosas aquí que no me parecen muy normales. Duermo en una habitación con 490 libros. Por ejemplo.

Hay 3 botes de champú iguales, de la misma marca, empezados y en uso. Hay 4 botellas de detergente abiertos, empezados. Hay 5 liposans en uso, 3 botes de leche limpiadora idénticas y usadas a la mitad, y también hay 2 botes de sacarina que van por la mitad, 2 botes de sal, 2 rollos de fixo idénticos y medio usados...

Ahora mi cometido es ir obsesivamente acabando una cosa antes de continuar con la otra. No sé. Atenta contra mi idea del orden. O algo así. Supongo que todos tenemos una idea diferente del orden.

En el salón hay 5 relojes, y sólo 2 de ellos dicen la misma hora.

En el salón hay 410 libros. 80 libros menos que en mi habitación.

Y por lo demás, mi decisión de no quejarme está ha surtido efecto, no lo estoy pasando tan mal. Dentro de lo que cabe va bien. Mi madre está un poquito mejor. Está como los zombies todavía, con la cara desencajada y de vez en cuando refunfuña algo que no entiendo, casi nada más, pero aunque parezca increíble ESTÁ MEJORANDO, aunque sea un poquito. Confío en que funcione el tratamiento y que vuelva a estar con nosotros. Está en otro hospital y el camino para llegar (dos autobuses) es precioso, campo y más campo y casas muy antiguas, pueblitos, granjas, pubs rurales y animales. Eso me da alegría, puedo vivir con esto (temporalmente). Todavía no tengo fecha de vuelta (que paradójicamente ayuda: no puedo contar los días con palitos en la pared como en la cárcel y no pienso tanto en ellos). Quizás dentro de un par de semanas.

Cada dos mañanas posteo en lavozdelmaniqui y me divierte muchísimo. Pero necesito que me animen, estoy empezando y si no me anima nadie no sé si seguiré. Aunque sé que el arte es así. Es de minorías. Sé que tengo que tener paciencia. Normalmente la tengo. En Sevilla tengo menos que aquí. En Sevilla no tengo ninguna, vamos, soy una persona muy impaciente. Pero aquí he conseguido cambiar de mentalidad y me he puesto en una especie de standby mental. Alegrándome por cualquier pequeña cosa que vaya bien. Fijándome sólo en las cosas bonitas (que las hay), nunca en las feas. Me gusta este año, he tenido que cambiar radicalmente de mentalidad varias veces (Albania y esto sobre todo). Me gusta eso.
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viernes, septiembre 26

 
Estoy en el aeropuerto, tomando una cerveza. Bueno, me quedan unos 3 ó 4 milílitros de la cerveza, un momento, ya, ya no estoy tomando una cerveza. Soy supermoderna, con un miniordenador y una conexión a internet en un palito con una luz. La persona más supermoderna de todo el aeropuerto quizás. Embarco (se supone) dentro de 20 minutos. Delante tengo la lista de destinos, hay 16 destinos en la pantalla y el destino donde menos quiero ir es el destino adonde voy. Se puede ir a Tenerife, a Barcelona, a París, a Santiago o a Venecia. O se puede ir a Liverpool. Y yo voy a Liverpool. Son casi las 9 de la noche. Me entró un gran agobio al llegar al aeropuerto, y esperando en el check-in andaba palante y patrás con una cara de oh qué horror y tenía una pinta de ser una persona que está pasando drogas y que normalmente no hace estas cosas que vaya vaya, como de persona nerviosa, pero no eran nervios, era agobio, era como que no quería ir a donde voy, que no conocía a nadie, que nadie me podía ayudar, y el check-in estaba todo muy oscuro, el aeropuerto está de obras y parece que todavía no han puesto las bombillas o algo así. Si pienso en todos los viajes que he hecho y con tanta ilusión, conociendo nuevos destinos, Tirana, Alghero, Funchal, y aquí estoy y me voy a Liverpool y voy a ver a mi madre en el hospital y mi madre está fatal. Y a lo mejor ni me mira cuando vaya a verla, y eso si encuentro el hospital, porque le han cambiado a otro. Pero entré en el bar, me pedí una cerveza y llamé a Pastora y llevo un rato charlando con ella de cosas buenas, otras cervezas, otras personas, otras alegrías y ya me siento mejor, aunque no me queda cerveza.

Y me he dado cuenta de que una cerveza en el aeropuerto (en este aeropuerto) (y esto no os lo váis a creer) vale más barato que en un bar, vale un euro con treinta y cinco céntimos. Eso es una cosa buena. Si no me emborracho es porque no quiero.

Y después me ha venido la idea de postear en el blog.

O sea que me siento mejor. Gracias. Están llamando mi vuelo.



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lunes, septiembre 22

 
Pesadillas varias (para romper la monotonía de cervecitas y diversión, ya sabes).

Me iba de fin de semana con una amiga pero la amiga decide que no nos vamos de fin de semana y me siento bien colgá, porque yo me iría sola, pero no me quiero ir sola, y además dónde voy, y preocupaciones así. Tengo un disgusto.

Y no ayuda nada el hecho de que me ataque un insecto gigante, además me ataca dos veces, y me impide tomar el sol en mi propia terraza, que de repente pasa a ser la terraza del insecto gigante, hay que jorobarse. Era un insecto de estos que se parecen a los helicópteros, no sé cómo se llaman (y no voy a ponerme a buscar en los Google Imagenes para comprobarlo, qué asco), tipo Metamorfosis total, y que tienen una cara muy expresiva, muy visible, allí estaba, mirándome, el tío, yo veía perfectamente como me estaba observando, y vice versa. Pues primero estaba limpiando la terraza, con Metamorfosis allí parado, inmóvil, y limpio alrededor de él (pero dejando un margen como de dos metros en todas las direcciones, o sea que me quedaba muy poca terraza que podía limpiar). Así que muevo la tumbona para asustarle, así se irá, pienso, tonta de mí, y ¿qué hace Metamorfosis? Pues Metamorfosis sale disparado pero hacia mí y me da en todos los morros, eso es lo que pasa. Y pego unos gritos terribles (como los gritos de alarma anti-cucaracha, de antes, porque afortunadamente hace años que no veo una cucaracha en mi casa), y luego pienso, ¡cierra la boca, idiota, cierra la boca! porque si encima entra ahi, que es capaz, imagínate, y cierro el pico y me meto dentro de casa de un salto.

Después de unos cobardes intentos de espantarlo con un palo (pero yo detrás de la ventana, con la ventana cerrada, sólo sacando el brazo, no me digas que no soy ridícula), al cabo de un buen rato salgo a ver si se ha marchado. Con muchísimo cuidado abro la puerta de la terraza.... ¡¡¡y nada más poner un pie fuera lo tengo en los morros otra vez!!! Otro terrible griterío, cierro dando un ventanazo y tengo que reconocer que soy tan cobarde que ya no puedo tomar el sol, que todo el fin de semana está resultando ser una mierda.

Después de atacarme la segunda vez se fue, a atacar a otros vecinos seguramente, pero me pregunto porqué los humanos somos tan miedicas con los insectos (digo los humanos para escudarme detrás de ellos), huimos taquicárdicos cada vez que vemos un bicho de unos diez centímetros de largo (en este caso) (bueno, no es tan pequeño, ¿no?), o de cinco, o de dos, o de uno. El miedo es tan relativo, yo no tengo miedo de, pongamos un ejemplo, recorrer Albania sola, pero si me encuentro con una polilla o un gusanito bloqueandome el camino me quedo paralizada de terror. Bueno, son dos cosas diferentes (Albania y la polilla).

Luego el domingo me iba al Puerto con Catt y familia para un poco de playita pero tuve que renunciar entre truenos, relámpagos, diluvios y aludes de barro y tal. Vaya. Me apetecía un poco de playa. Es mi último fin de semana. El viernes vuelvo a la pesadilla de mi madre, que sigue muy enferma, incluso está peor (mi hermano se ha ocupado todo este tiempo, no le ha importado, y cuanto se lo agradezco). El viernes empieza el invierno para mí, el panorama no es nada positivo. Esta vez al menos tendremos internet. Voy un poco más preparada, pero no sé realmente qué me espera, será muy duro pero voy a intentar quejarme menos. Si consigo no preocuparme (y lo consigo, porque preocuparse no sirve para nada si no puedes cambiar nada, es mi teoría) conseguiré no quejarme, digo yo. Aunque estas cosas también son todas relativas.



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lunes, septiembre 15

 
La Voz del Maniquí



Hoy empiezo un nuevo blog. He fotografiado cientos de maniquíes como estos durante años y ya es hora de que ellos tengan su propia página web, donde puedan enseñar sus caras y dar voz a sus pensamientos, por inconvenientes que sean.
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Subiré uno cada dos días.

Hay maniquíes de España, Portugal, Italia, Francia, Inglaterra, la República Checa, Grecia y (cómo no) Albania.

Destrozados, orgullosos, abandonados, libres, tristes, enfadados, enamorados, hablan de muchas cosas.
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¡Nos vemos allí!



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miércoles, septiembre 10

 
Albania (y 5): Saranda

Ya es hora de dejar la casucha de cemento en el peñón de Himara, ¡qué pena! (noooo), y antes de las 9 de la mañana ya están llamando a la puerta para ayudarme a bajar al centro con mi equipaje. Yo pensaba que el porte consistiría en el padre de la familia llevándonos en su coche por la supuesta carretera, pero no: el porte consiste en que la chica coja mi maleta y que baje saltando de roca en roca con ella, increible, bueno, llegamos abajo y me deja al lado de un quiosco al principio del pueblo, aquí para el autobús, dice, vendrá sobre las 10, ¿quieres que espere contigo? ¿no?, ¡¡adios!!

Mi instinto, mi experiencia, mi intuición y mi Guía Bradt, todos me dicen que el autobús no sale de aquí, sino del otro lado del pueblo donde he visto que hay una esplanada con autobuses y una parada de autobuses, cosa que no hay aquí, aunque los del quiosco me confirman que sí, mujer de poca fé, que sí. Me siento sobre un murito a esperar, me queda casi una hora, ¿a qué me recuerda esto? No quiero terminar cogiendo un taxi a Saranda, la otra vez fue genial pero una vez es suficiente, recorrer media Albania en taxi no fue mi plan con este viaje.

A eso de las diez menos cuarto, una chica se sienta a mi lado y empieza a hablarme ánimadamente, oh, lo siento, s'kuptoj, no me entero de nada. Pero habla inglés también y me pregunta si el autobús para aquí... pues... ¡buena pregunta! No lo sé. Posiblemente. Y resulta que lo que me estaba hablando no era albanés sino griego, y que es una chica griega que también está viajando sola por Albania.... ¡somos dos! Increible pero cierto. Empezamos a intercambiar anécdotas de inmediato y a esto veo por el rabillo del ojo un 'furgon' o microbús que está parando un poco más allá, con pinta de no habernos visto, hostias, ¡pone Saranda! ¡¡¡Corrrreeeee!!! Nos arrojamos detrás de él, ¿Saranda?, ¡sí! quedan justamente dos plazas... nos vamos........

Lo primero interesante que pasa en el viaje es que unos diez minutos después de salir, un niño que va sentado a mi lado con su familia echa el pato. Pues genial, lo que faltaba, pero pobrecito el niño, con lo mal que se pasa... Paramos en el bar más próximo, tipo venta de carretera, para que se asee un poco el pobre niño, y el pobre furgon, y el pobre todo, vamos, y paramos en el castillo de Alí Pashá.

¿El castillo de Alí Pashá? Entonces esto es Porto Palermo... me doy la vuelta y veo que el bar donde se están metiendo la gente cubierta de vómitos es... ¡el restaurante de Tony! Si Albania es un pañuelo... Le explico a la otra viajera solitaria que yo soy la amiga de Tony, desde que nos conocimos en el autobús en Vlorë. Aunque ahora mismo no me parece el mejor momento para irrumpir en el restaurante apelando a mi amistad con el dueño... para otra vez será. (O no).
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El resto del viaje transcurre alegremente, a veces las carreteras son muy buenas, a veces son muy malas, y cuando son malas son malas de verdad, a veces parece que rodamos por una cantera,
... y luego me doy cuenta de es porque es una cantera,

el paisaje también esta vez es espectacular,

playas lejanas, y si miras las playas un poco más de cerca ves los grupos de búnkeres,

Albania es única, pero ¿qué es esto?, ¿ya llegamos?

pues sí, ¡ya se ve Saranda! Qué leve ha sido el viaje esta vez, poco más de hora y media. Nos bajamos todos del autobús, la otra viajera solitaria se larga inmediatamente (que por algo es una viajera solitaria), y ahora estoy en la "estación de autobuses" de Saranda:
uuh, qué feo, además por aquí pululan mochileros y turistas, es otro ambiente, en seguida me doy cuenta de que Saranda es diferente, lo que le salva es el bar de la estación de autobuses. Es auténtico, ¿no es una maravilla?:

Y ahora ¿qué? Pues buscar el hotel, el Hotel Andon Lapa. Yo creo que sé más o menos dónde está (jajajajaajaaajaa, ya), y adivina qué, ¡aquí también tardo una hora en encontrarlo! No me ayuda el hecho de que es la última casa del pueblo, en el quinto pino, al lado de una gigantesca escombrera y no pone la palabra "Hotel". Ni nada, para identificarlo. Pero es un hotel, mi hotel, hotel bueno, con fabulosas vistas al mar, y lo más importante, sin cabras.

Me enseñan mi habitación. Bueno, me dejan fuera de mi habitación y se van corriendo, más bien dicho. ¿Por qué será? O-o-o-h, porque en este hotel hay 36 habitaciones, de las cuales 30 tienen fabulosas vistas al mar y 6 tienen vistas a los socavones, excavaciones y cascoteras con demoliciones y montones de desperdicios por donde yo he venido, y adivina a dónde da la mía, qué detalle más feo han tenido conmigo, pienso, y bajo inmediatamente a quejarme. Pues mira, no lo pueden arreglar ahora (la costa en agosto, ya sabes) pero ¡mañana sí! así que con la sonrisa restaurada me dedico a pasatiempos más agradables que deambular por obras de construcción:

Úf, menos mal que hay piscinas y cervezas y comida y sol, porque si no le cogería manía a Saranda rápidamente....

si está todo lleno de agujeros.....

y ¡qué agujeros! Había algunos que me habrían llegado casi hasta los hombros, si me hubiera metido, pero no me quise meter, porque después ¿cómo iba a salir? Además algunos estaban todos llenos de... objetos... y no daban ganas de meterse,
y por la noche imagínate qué peligro, menos mal que iba armada de mi linterna,

Pero después del primer día entre cascotes y polvo de ladrillos, la mañana siguiente ¡me cambian de habitación!

Y ¡este es mi balcón! (Bueno, en realidad mi balcón es sólo la parte de la silla, bastante más pequeño, pero esa vallita de ná se salta fácilmente y puedes corretear por toda la primera planta del hotel si tienes cuidado con no caerte),

esto ya es otra cosa, qué gusto...........
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El hotel tiene su "playa particular", así que voy a investigar, pues sí, tiene una pequeña playa particular, muy particular, hasta tiene su propio búnker,

... en un rincón abandonado, todo rodeado de desechos. Pero la playa sigue, y el agua está estupenda,

y hay todo tipo de baretos y chiringuitos si los necesitas, también hay todo tipo de rocas y piedras, que son evitables tirándose en las tumbonas de la piscina del hotel, cuando consigues una. Y siempre hay cosas pasando en la playa, siempre hay algo que ver,

pero creo que hay riesgo de aburrirme, Saranda no es Albania, no sé qué es, pero no es Albania exactamente. Demasiado internacional o algo. Me doy unos paseos nocturnos,
que no están mal, esto de la foto de abajo sí que es una costumbre albanesa: a la gente (sobre todo a la gente mayor) le gusta sentarse en la calle y tomar el fresco, lo hacen muchísimo, por todas partes, por parejas y grupos,

Pues eso, tres días en Saranda son demasiados días. Me paso buena parte de ellos intentando conseguir un billete para un barco a Corfú para salir de allí. El puerto es totalmente caótico, recibo hasta piropos ("You are very beautiful!!!") (cosa que no se estila en Albania) (o seré yo, jeje), recibo toda clase de información disparatada, pero no recibo ningún billete para el barco (aunque el bar del puerto es una alegría). Otro de mis pasatiempos en Saranda es intentar postear en el blog, pregunto todos los días en el cíber local, y en otros, pero nunca hay internet (el tercer día sí, lo conseguí), también intento ir a Gjirokastra pero se me amontonan las dificultades (35º de calor y no hay autobuses, problemillas de ná), para otra vez será, al menos lo intenté. Pasa el tiempo, me dedico a pensar, comer y escribir el diario pero estoy planeando mi escape, aquí estoy mirando las islas griegas y planeando mi escape:

Sí, ya es hora de irse. Me ha encantado Albania, pero en ese momento me quiero ir. Quiero volver, pero me quiero ir. Estoy (estaba) contando las horas ya.
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Y me fui. A Corfú, a Bari (quizás cuente algo sobre ellos) y a Madrid, donde salí de copas con Pepe. Alucinando con estar de vuelta en España.
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Llegué a Albania muy bien informada, eso sí, eso lo iba notando un poco todos los días. Había leído mucho (muchos blogs, sobre todo) y sabía muy bien qué me podía esperar. Y aún así, Albania te sorprende todos los días. Te sorprende con las muchas cosas buenas que tiene - la comida, la gente maravillosa, lo surrealista que es, esa mezcla de alegría, trabajo y pasotismo que siempre te hace sonreir, los bares, los miles de bares, la cerveza Tirana, los paisajes, y ese ambiente que tiene de ser el último reducto de Europa donde no van -y no irán en mucho tiempo - las hordas turísticas (con la excepción de Saranda, más accesible desde el exterior, muy cerca de Grecia, pero Saranda me recordaba el Algarve en los primeros ochenta, y eso no es bueno. Demasiado inglés patata y demasiada construcción.) Económicamente, Albania necesita turismo. Ya lo tendrá, aunque no será pronto. La auténtica Albania la tenemos para rato.
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En Albania he sentido muchas cosas. Diversión, cabreo, alucine, cariño, un cariño muy grande, algo así como un amor, un amor al país y a sus personas, risas, frustración (no hay cortinas de ducha), un amor al idioma también, es fascinante, aprendía, aunque sé muy poquito... he sentido muchas cosas. Pero no me he sentido sola en ningún momento. Me encanta viajar sola. Es absolutamente necesario viajar sola. Sobre todo a sitios como Albania.




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viernes, septiembre 5

 
Albania (4): Himara

"El jefe de la policía", dice mi taxista Enver, la idea para que yo encuentre hotel parece ser buscar al jefe de la policía de Himara, "¿El jefe de la policía se ocupa de estas cosas?" pienso yo, pero nada me sorprende ya, todo en este país es surrealista. Ya estamos en Himara, un pueblo pequeño de bloques de pisos que ya están arruinados antes de terminar de construirse, y veo la magnitud del problema: no hay hoteles, en una vuelta en el taxi por el pueblo veo un total de dos hoteles, de dudosa pinta (aunque eso no me importa ya) con toallas de playa colgadas en todos los balcones, o sea llenos. No acabo de entender muy bien qué pinta el jefe de la policía en todo esto, hasta que nos lo encontramos por la calle. "¡Hombre, qué pasa!?" "¿Qué tal, tío"? "¡Muy bien, y a ti, ¿cómo te va, colega?" Ah... es que son amigos. Enver le expone mi problema y el jefe empieza a llamar por el móvil. "¡Hotel, s'ka problem!" me dice Enver. "¡Vamos a tomar una cerveza!"

Enver, el jefe de la policía y yo nos sentamos en la terraza de un cutrebar, en la planta baja de un bloque de pisos sin terminar. El jefe de policía no para de hacer gestiones con el móvil, ahora él llama, ahora le llaman a él... parece que conoce a todo el pueblo y que todos se están llamando entre ellos para ver quién puede encontrar una habitación libre. No tarda mucho en cerrar el negocio, s'ka problem, ya tenemos hotel, "cerca del puerto", ¡vámonos!
Por aquí no veo ningún hotel, bueno, no importa, yo me fío. Primero vamos al puerto, pone "POLICÍA, NO PASAR" y por allí pasamos (porque claro, vamos con un policía). Una muchacha joven baja de la montaña y nos saluda a todos, parece que ella nos va a llevar.

Pasamos por la parte de atrás del puerto, edificio triste todo rodeado de escombros y cascotes y mierdas,

y empezamos a subir la montaña, de piedra en piedra (aquí nos deja el jefe de policía, misión cumplida),

subimos, ya estamos viendo el mar desde arriba, hostias, y un búnker, a primera vista parece una roca pero no, es un búnker,

seguimos, menos mal (porque lo que me faltaba era tener que pasar la noche en un búnker),

pero ¿cómo puede haber un hotel por aquí? O esto es un atajo y el hotelito rural está al otro lado del bosque, o... no sé, esto es muy raro, menos mal que tengo mi ángel de la guarda Enver a mi lado acarreando mi equipaje y la chica me puede explicar alguna cosa en su inglés del colegio, aunque la verdad es que no entiendo mucho...
finalmente, el jardín,

y ... ¡una casucha de cemento con la bandera albanesa ondeando en el techo!

Me enseñan una habitación, me parece estupenda porque ahora mismo cualquier cosa que no sea un búnker me parecería estupenda, su madre aparece, me enseñan el salón, etc., me imagino que esto es la casa de la familia pero no, es todo para mí, una casucha de cemento para mí sola.

Úf, lo he conseguido... le doy dinero a todo el mundo, Enver se va, me da su número de teléfono (aunque no sé cuándo le voy a llamar, bueno, ya le pondré algún mensaje quizás, lleno de argot y abreviaturas en albanés, sk prblm, en un mundo perfecto sería capaz, en el mundo real... pues no), ahora ¿qué voy a hacer, sin Enver a mi lado? Iona (la chica) se muestra dispuesta a acompañarme a todos lados. Tengo que comer, pero le digo que creo que puedo bajar al pueblo sola. Vamos allá:

Bajo al pueblo, saltando de piedra en piedra, intentando no perderme en el bosque, y me como una de las mejores comidas de mi vida en una de las muchas terrazas que bordean la playa, es asombroso lo bien que se come en Albania, con ingredientes de primera y recetas albanesas, italianas, griegas y de todo. Tengo la cabeza como un bombo y ni me entra una cerveza, bebo agua (a veces pasa). Estoy cansadísima. Subo a dormir la siesta,

que ni puedo dormir porque estoy tan agotada y alucinada, y pendiente de que venga Iona para vaciar la lavadora y llevarme a la playa. Por suerte, nada más tumbarme aparece, vacía la lavadora pero no me lleva a la playa, le digo que no hace falta que me acompañe, puedo ir sola, creo que es un alivio para las dos, es muy simpática pero no sé de qué hablaría en la playa toda la tarde con ella, así puedo dormir tranquila (pero no puedo) (pero da igual), descanso,

(esto es el salón de la casa),

un poco más tarde bajo al pueblo para mironearlo e investigar y ver lo que hay (definitivamente no hay nada, es un espanto), y estar en la playa un ratito.

Pues eso, Himara es un pueblo de pocas calles, desmoronándose y construyéndose por partes iguales, sin infraestructuras, totalmente sin tocar por el turismo de fuera, pero sí con sus anuncios de Vodafone y su música de discoteca (pumba pumba) que emana a todo volumen de un chiringuito en la arena. Estos son los edificios que hay en primera línea de playa:

también estos:

Es muy surrealista. Hasta la playa es surrealista:

Y la zona, cuando te das un paseo, es extraña: una mezcla de casas abandonadas a pie de playa, otras despedazadas en algún motín histórico, antenas parabólicas, obras sin terminar, cimientos olvidados, hierros que salen del suelo, alguna construcción de lujo con paneles solares, bares, cientos de ellos, tienduchas, úy, ¡mira el jefe de policía!, nos saludamos efusivamente, yo voy por la calle y él está... en un bar tomando algo con los colegas...

Pero hay que ir con mucho cuidado, soy la cenicientas de Himara y no se me puede hacer de noche, voy munida de mi linterna por si acaso pero no me gustaría tener que subir por esa montaña por la noche, por lo visto hay otro acceso, una carretera o algo que debe de estar detrás de la casa de la familia, que está detrás de la mía, subiendo la montaña un poco más, pero no sé dónde está, debe de estar lejos y además ¿cómo la encuentro?, ¿cómo pregunto? Se me está yendo la luz, compro dos o tres cosillas en una tienda y subo enérgicamente por el peñasco, dejando el pueblo abajo con sus escombros y su pumba pumba,

De vuelta en la casucha, me siento un ratito en el patio escribiendo el diario hasta que se va la luz del todo y luego ceno pobremente, sentada en el sofá a la luz de la bombilla pelada del pasillo (porque la bombilla pelada del salón no funciona). El crepúsculo también trae otra cosa, oigo unos cencerros, ¿esto qué será?, cuando miro fuera alguien está trayendo cabras, que deja en el claro delante de mi jardín, allí están, rodeando mi casa, subiéndose a las rocas y diciendo beee beee, pues mira, algo de compañía tengo para mi (primera y) última noche en Himara (eso y el pumba pumba que se oye desde la playa y no me deja dormir.) Quiero salir de aquí. No pasa nada, mañana a primera hora salgo, Iona viene a recogerme y llevarme donde el autobús a las 9, mañana voy a Saranda y sólo puedo pensar en el buen hotel donde voy a ir, la normalidad, mañana, ¿sí?, sí, por favor.............

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lunes, septiembre 1

 
Albania (3): de Vlora a Himara, por el camino más dificil

Me levanto el jueves por la mañana con un pensamiento (un pensamiento, no una preocupación: es lo que hay), que tengo que conseguir primero un autobús que me lleve a Himara, y luego, cuando llegue a Himara un hotel, porque no tengo hotel, y eso puede ser complicado.
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Me atrevo con el autobús local (el de las sardinas) para llegar a la "estación de autobuses" de Vlora, que en este caso no es ni un descampado ni siquiera, no es nada, porque simplemente no hay, me encamino al sitio donde el autobús de Tirana me dejó hace dos días, que es de donde digo yo que podría salir. En el sardinabús (que esta mañana tiene pocas sardinas) me lío en conversaciones primero con el cobrador y luego con un chico con gafas de sol que habla muy bien italiano y que me dice que el autobús de Himara/Saranda no sale de donde digo yo sino un sitio al otro lado de la calle, y después de charlar un ratito me dice, si vas a Porto Palermo (pequeño destino entre Himara y Saranda), vete al Restaurante Porto Palermo, es mío, y diles que eres amiga de Tony, ¡te invitarán! Qué simpático, pienso, soy la amiga de Tony, y me bajo del autobús. Me coloco en el sitio que dice Tony y me dispongo a esperar que pase algún vehículo con destino Himara-Saranda. Son las 9'15 de la mañana. Hay un destartalado letrero que algún día debió de poner "Autobus Vlora-Saranda", yo tengo informaciones que sale sobre las 10, "vendrá a las 10" pienso,"soy la amiga de Tony, todo saldrá bien." Un señor vendedor con un puestecito a pie de calle me confirma que el bus sale de ahi. Un poco más adelante. Ahora toca sentarme sobre la maleta y esperar, cosa que hago, durante bastante tiempo.
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A las 9.45 un bus que parece que pone Saranda, pero no tengo la seguridad, llega en una nube de polvo y sale pitando ... desde el otro lado de la calle. No sé si ponía Saranda realmente y no me daba tiempo ir a investigar, no lo podría haber cogido. Sigo esperando.
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A las 9.55 dos señores se bajan de un ruinoso Mercedes al verme sentada en mi maleta y me preguntan si voy a Fier, que me llevan si quiero, pero no voy a Fier, voy a Himara. Había oído que pasaban cosas así en Albania. Y que te puedes fiar, que es normal. Hay que ver, pienso, esto es como cuando tenía 20 años y hacía autoestop. Y encuentro que me gusta la situación, aventurera y posiblemente arriesgada, igual que entonces, y la verdad es que me quedé con las ganas de que me llevaran a Fier en su desastre de Mercedes. (Habría sido una experiencia.) Y hay que ver, pienso también, que en una situación como esta te pones en manos de cualquiera. Y no sé qué va a pasar y siento que me voy a poner en manos de cualquiera. Pero lo que no quiero hacer es ponerme en manos de un hotelero de Vlora. Tengo que salir de aqui. Tengo que llegar a Himara hoy. Sigo sentada en la maleta, echándome a un lado periódicamente cuando algún Mercedes quiere aparcar. Pienso, si llegan las 10.30 y no aparece este autobús, voy a empezar a pedirles presupuesto a los taxistas. No será la primera vez que alguien haga eso en Albania. Estoy dispuesta a esperar, o a pagar, pero quiero salir de aquí.
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A las 10.25 oigo una voz que dice "¿Taxi?" y me doy la vuelta. Explico a grandes rasgos (los que me permite mi albanés) que es que me quiero ir a Himara, pero que no viene el autobús, y que cuánto sería... el taxista amablemente me dice que 6000 leke, 50 euros, me hace la conversión y teclea todas las cifras en su teléfono móvil para que no haya duda.
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En la situación en la que estoy, me parece una ganga. Me voy con él.
El taxista, que se llama Enver, es genial. Al principio del viaje parece que va a confirmar todo lo que había leído sobre los conductores albaneses, conduce como los demonios, hay un mega-atasco para salir de Vlora pero no hay problema, s'ka problem, él va alegremente por el otro lado de la calle adelantando a todos hasta que salgamos de la ciudad, ea, bien, y qué bonitas las playas, qué bonito el mar, qué oscuro el túnel, qué malo el tráfico, me doy cuenta de que sé hablar albanés.
Menos mal, porque Enver no habla otra cosa.
El paisaje entre Vlora y Himara es precioso. Las montañas son impresionantes. Ah, y también es un poco impresionante el roto del parabrisas ¿verdad? pero claro, si sólo está en el lado del pasajero no afecta nada... le pregunté a Enver si ha tenido algún accidente, pero no, dice que es por un bache que pilló en una calle del centro. Y me lo creo!!

En un pueblito un señor mayor a pie de carretera agita los brazos desesperadamente cuando ve el taxi, y Enver me dice que si me importa que lo recojamos, claro que no.

El señor mayor me supone un alivio porque ahora ellos dos pueden hablar normal un rato y yo puedo descansar y dejar el diccionario de lado un momento, le pido si le puedo hacer una foto y se siente todo orgulloso, además saca un recorte de prensa donde sale una foto suya con el alcalde o algo, la llevaría siempre con él, pero no entiendo lo que pone el titular. Se baja en una venta que hay en un parque nacional, Enver consigue sacarle unas monedas pero está un poco cabreado porque por lo visto el individuo quería pagarle con una cerveza en el bar, jajaja. Este parque nacional (me explica Enver) es famoso por la calidad de su agua, y paramos para tomar agua (el taxi, primero, y luego nosotros).
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Es un entorno precioso, el parque tiene un bareto con mesas entre los árboles, y vistas, la camarera me trae un vaso de agua buenísima pero de repente el agua se convierte en cerveza, o sea que nos tomamos una cerveza sentados en una de las mesas. Y la cerveza (Tirana, de producción nacional) está igual de buena que el agua, vamos, que prefiero la cerveza. "¡Vámonos!" dice Enver de repente, y nos terminamos la cerveza en el taxi.

El viaje es divertidísimo. Ah, se me olvidó deciros que al final Enver sí conducía bien, son carreteras malas pero en cuanto salimos de los atascos de la ciudad ya no iba como un loco. Eso sí, que comparte la típica despreocupación que tienen los albaneses por dejar basura por todo su paisaje, abre la ventanilla y tira la botella de cerveza... y no entiende bien mis gritos de horror... pero luego cuando ve una papelera campestre a pie de carretera (y que vaciarían una vez cada cinco años o algo así) para el coche para que yo pueda tirar la mía... Resultó que nació en el mismo año que yo, motivo de mucha alegría, y le explico (bueno le intento explicar, porque es un poco dificil si no sabes el tiempo pasado) (ni el presente, la verdad sea dicha) que un año en Sevilla hice una fiesta para toda la gente nacida en el mismo año... que él podría haber venido... pues nada, un viaje muy divertido, y los paisajes estupendos:
(y aquella banda blanca que se ve en la distancia en la segunda foto es la playa).
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A la altura de Dhermi (otro pueblecito costero interesante) adelantamos al autobús que yo ví cuando estaba en la supuesta parada hace dos horas. Y sí ponía Saranda. Hay que ver, Tony y el vendedor.... Pero me alegro de que no lo haya cogido. Me gusta más este viaje. Sí.
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Nos acercamos ya a Himara, y le explico mi problema, que no tengo hotel. Que había intentado reservar uno desde España, pero que era imposible.... úf, dice Enver (o algún equivalente en albanés), eso sí que es un problema. Me da algún número de teléfono, que llamo, pero que no funciona (eso también es normal en Albania), sugiere llevarme a otro pueblo costero que no sea Himara, que puede ser más fácil encontrar algo, pero para mí tiene que ser Himara porque el día siguiente tengo que ir en autobús desde allí a Saranda... pero el tema del hotel es muy dificil. Me estoy preparando para dormir en un búnker. Pero "Ah", dice Enver, "tengo una idea......................"
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(El post se está haciendo un poco largo así que .... seguiré en otro post, dentro de muy pocos días. El próximo episodio será: "Albania (4): Himara, una noche entre cabras."
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lunes, agosto 25

 
Albania (2): Vlora

Vámonos, vámonos de Tirana, me voy a Vlora (o Vlorë, según la declinación, según dónde lo escribas en la frase). ¿Por dónde? Por aquí, claro....
Sabía que coger un autobús en Albania era un asunto azaroso, algo menos en la capital Tirana quizás, aunque el problema en Tirana es que cambian la "estación de autobuses" (léase "descampado cualquiera") de sitio cada dos por tres y ahora ya no está "detrás de la fábrica de harina", que era la última noticia que tenía de ella. Al llegar a la polvorienta (pero ya no enharinada) estación de autobuses el mismo taxista que me trae empuña mi equipaje y lo embarca en un autobús, gritándole cosas al conductor, que grita a su turno "¡Vlorë! ¡Vlorë!", yo también grito "¡Vlorë! ¡Vlorë!", luego me embarcan a mí y nos vamos. Qué rápidez, qué eficacia, pienso yo, pero a los veinte metros paramos y embarcamos a veinte pasajeros más, un poco más adelante a otros diez, y así. Ya pinta la cosa bien, ya va el autobús hasta los topes, ahora esto se parece más a un verdadero autobús albanés.

Arranca el autobús y también arranca una alegre pachanga tradicional albanesa que nos va a acompañar durante todo el viaje. El tiempo pasa rápido, estoy más que ocupada mirando los bunkers, los edificios en construcción, los camiones destrozados y los pisos a medio hacer que bordean el camino y escribo el diario, estoy alucinada con todo, el paisaje, los nombres de cosas que voy leyendo ("Shitet", por ejemplo, que está en todas partes y significa "Se vende", parece que todo se vende en Albania, menos los bunkers). Vamos casi siempre con la puerta trasera abierta, que les facilita la cosa a los vendedores de mazorcas de maíz que se suben cada vez que paramos. Al señor que va a mi lado le encanta el mapa de Albania que saco y me enseña donde están las ciudades y los pueblos, entran nubes de polvo por la ventana, hace muchísimo calor (pero no me molesta, es un viaje guay).

En tres horas y media llegamos a Vlorë, donde uso mis dos mapas divergentes para encarrilarme hacia mi hotel, también pregunto, también funciona. Aquí tampoco hay rótulos en las calles. En Vlora todo es grande, los edificios, las distancias, me parece que no voy a llegar nunca, pero media hora más tarde me parece que estoy viendo mi hotel desde lejos, sí, allí está, ahora sólo tengo que cruzar lo que quizás un día fuera un parque antes del bombardeo, sortear un montículo de basura y cruzar un descampado.....

No sabía qué esperarme, pero el hotel (Pavarësia) es de lujo. Estoy sorprendida. Son las tres y media de la tarde y no confío mucho en poder encontrar dónde comer, pero en el mismo restaurante del hotel me ponen una megacerveza y un riquísimo plato de pasta.

Subo a dormir la siesta, dificultada por unas decibélicas danzas turco-albanesas que parecen venir de un pequeño puesto de hamburguesas en la plaza. Por lo menos estoy a salvo del calor y del peligro en un hotel de lujo, y me puedo duchar y estas cosas.

Por la tarde voy a descubrir cosas.

Descubro que Vlora tiene un mensaje. Un mensaje en una botella. Y en una lata de cerveza aplastada, en una bolsa de plástico mugrienta, en un cacho de ladrillo, y en una mazorca de maíz chupada. Sí, Vlora está llena de basura. Aparte de basura, hay grandes bloques de pisos y una gran avenida. Vlora tiene un aire a Marbella cuando no la habían terminado, pero parada y venida a menos, tiene su colorido, y me gusta la gente, pero echo de menos Tirana. Me dirijo a la playa más cercana,
donde disfruto viendo la puesta de sol (con tubería bombeando desechos al agua),

barcos al fondo,
la gente me parece guapa, y linda, en un puesto de bebidas donde paro a repostar la familia me pregunta si soy kosovar y me parto de la risa, como no hay turismo de fuera, alguien que habla una especie de albanés pero muy raro sólo puede ser de Kósovo, charlamos como podemos (o como puedo yo), me voy pensando en ellos como mis amigos. La gente de Vlorë me encanta, todas las pequeñas conversaciones, aquí no se habla nada que no sea albanés y eso me gusta, me cae bien, me he enamorado de Albania en general, de todo y de todos.
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El día siguiente me atrevo con un autobús local,

una lata de sardinas asadas, ¡esto sí que es un autobús albanés! - y no lo vais a creer pero el cobrador se mueve por toda esa apretadura de gente sin la menor dificultad, con su fajo de billetes en alto - para visitar la zona playera de Uji i Ftohtë ("Agua Fría"). Me encuentro con varias pequeñas playas (pedregosas y llenas de papelotes) abarrotadas de gente, la mansión abandonada del dictador comunista Enver Hoxha, destrozada y quemada durante los motines de 1997 y ahora usada para expresarse mediante grafitis en las paredes y cagadas en el suelo (estoy convencida de que es una declaración de principios) y para tirarse al mar desde los balcones,

veo gente tomando el sol en medio de la basura, falta de otros sitios,
y también encuentro cientos de chiringuitos y bares a pie de playa, algunos con una pinta buenísima, y muchos sitios para comer.

Por la tarde-noche sigo paseando por la ciudad y hasta consigo comprar cosas en tiendas (después de 5 minutos dudando en la puerta con la nariz metida en el diccionario, claro), cruzar la calle (creedme, es un milagro), y ver otras partes de la ciudad, por ejemplo una plaza monumental donde alquilan cochecitos de motor para que los niños se den una vuelta,
casas típicas,
aunque las más típicas siempre son estas:
pero ya se hace de noche y me estoy perdiendo y no quiero eso, así que vuelvo al hotel con la idea de cenar en el camino, y ¿qué pasa?, ¿nadie cena por aquí?, pues no se ve a nadie cenando, estoy despistada, pero al final entro en un sitio enfrente de mi hotel y aunque sólo tienen pizzas me ponen la pizza más buena que he comido en mi vida. Puedo decir que Vlora me gusta. Asusta un poco, en ciertos aspectos (la gente nunca), pero me gusta.

Ah, y los Mercedes:


Próximo post: Albania (3): Himara




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viernes, agosto 22

 
Albania (1): Tirana

Los conductores de los autobuses albaneses primero secuestran tus cosas, luego te secuestran a ti, todo es muy rápido y muy emocionante. Los autobuses albaneses nunca son albaneses, son griegos, italianos, austriacos, lo que sea, básicamente cuando se quedan descuajaringados y desfasados en su país de origen se venden a Albania, donde empiezan una nueva vida. Tienen un cobrador, que sólo se distingue de los demás pasajeros porque lleva un fajo de billetes gordísimo en la mano, y los otros pasajeros no. Todo esto lo descubrí (aparte de lo del secuestro de bienes, que ya sabía de internet) al salir del aeropuerto de Tirana y el larguísimo control de pasaportes, donde por algún tipo de milagro conseguí coger el último y desvencijado autobús que salía para el centro cuando estaba cerrando sus puertas para salir ya. A las 6 de la tarde.

Veo mi primer bunker nada más salir del aeropuerto. Parece que todo lo he leído sobre Albania va a ser verdad. Me paso el corto viaje al centro de Tirana muy emocionada, mirando por la ventana con la boca abierta. Tirana me encanta desde el principio. El autobús suelta pasajeros y les manda a coger sus cosas del maletero todo en medio de la calle principal, con el tráfico haciendo un rodeo para esquivarles, y todo el mundo tan contento. Aquí las cosas funcionan, parece, no se sabe cómo, pero funcionan. Funcionan por pura dinámica humana.

Fin de trayecto, me dejan en la Plaza de Skanderberg, me siento feliz, ya estoy en Tirana:

Ahora sólo tengo que encontrar el hotel, que sé que está a un paso de la plaza central, y tengo dos planos diferentes de la ciudad para ayudarme en mi empeño. Vamos allá..... izquierda, derecha, izquierda, derecha, palante, patrás, un dos tres.... y nada. Ha pasado media hora y sigo en el mismo punto, porque 1) todos los edificios emblemáticos de la plaza salen en mis dos planos, pero en ubicaciones completamente diferentes, y porque 2) cuando intento buscar alguna placa con el nombre de una calle, no hay, eso parece no existir aquí. Hago de tripas corazón y estreno mi defectuoso albanés con dos guardias que hay en una esquina (no sé de qué calle), y muy amablemente me indican donde está la calle que busco, además les entiendo (bueno, entiendo la palabra "semafor" y los movimientos de brazos, que viene a ser la misma cosa ). Y funciona: encuentro la calle, la calle es un horror,
pero el bonito hotel donde yo tengo mi reserva (el Villa Tafaj ) está allí. Entro, me llevan a mi habitación por un laberinto de pasillos patios jardines restaurantes cafés y salas de estar del que no voy a saber salir después, presentándome en el camino a todos los camareros, hola, hola, me encanta, la habitación es estupenda, estoy aquí, he llegado.

Luego me voy a dar un paseo vespertino para ver la ciudad. Es interesantísimo. Había leído mucho en internet sobre los agujeros que hay en las aceras, tienes que ir con mil ojos para no caerte dentro de alguno. Por lo visto en una época hubo una iniciativa del ayuntamiento que premiaba el reciclaje, y con eso desaparecieron de repente todas las tapas de las bocas de registro (y aparecerían recicladas como otras cosas seguramente, aunque me cuesta imaginar como qué). Estaba muy preparada para no meter literalmente la pata, pero al final no era para tanto, no había grandes agujeros, aunque sí que faltaban pedazos de acera en todas partes:

La cuidad en sí me encantó. Hay tanto que ver, todo es tan diferente. Tirana no es plato de gusto para todo el mundo, es zarrapastrosa, muchos edificios se caen a pedazos, los bloques de pisos están sin terminar, mucho ladrillo feo a la vista, marañas de cables, es como un barrio marginal en los años setenta, pero también tiene movimiento, colores vivos, muchísimos bares y gente linda, lindísima, que te sonríe... además es la ciudad capital más segura de Europa, eso lo sabía antes de ir y lo he confirmado, los Tiraneros no son tironeros, y no atraes miradas desagradables ni comentarios dudosos ni remolcas a nadie raro en tus paseos. La vida se desarrolla con una normalidad envidiable: no te sientes rara en absoluta. Sólo fascinada. Y hay una gran cultura cervecera, que es lo que me gusta a mí. Hay muchísimos bares y cafés. En Tirana la moda en bares es el estilo años setenta, esos bares que tienen banquitos redondos de terciopelo y una planta de arriba que se ve desde abajo, no sé si me explico, y todos ellos y otras cosas le dan a Tirana un aire periferia-de-Madrid-en-los-años-setenta que me gusta mucho.

Es una ciudad amable.

Aunque destartalada y desastrada también. Los largos años del régimen comunista más represivo de Europa se encargaron de eso (todo el mundo sabe que era casi imposible entrar y salir del país, pero ¿sabíais por ejemplo que los vehículos particulares estaban prohibidos, lo mismo que los teléfonos en las casas, la religión y las barbas?), además después del comunismo les fue regular, aunque ahora son tiempos de paz y un poco de progreso, un poquito pero allí está, Albania tambalea, pero no se cae.

Cables,
maniquíes con la cabeza rota,
cientos de ellos, casas de colorines,
también cientos de ellas.

El segundo día me pasé la mañana descubriendo la cuidad con más tiempo y haciendo un superfotorreportaje sobre maniquíes con la cabeza partida, pero ¡ups!, a que no os acordábais de los agujeros en el suelo, los desniveles, pues yo tampoco, me torcí el pie en uno de ellos y tuve que pasar la tarde descansando en el hotel.

Me dió un poco de rabia pero tuve que hacerlo, e hice bien porque después no volví a tener problemas con él y pude andar muchísimo, por toda la costa izquierda de Albania, gracias a mi sensatez ese día, creo.

Por cierto en la foto se ve el restaurante del jardín, debajo del balcón de mi habitación. Se comía estupendamente, ya hablaré más sobre la comida albanesa y lo buena que está.

Definitivamente, el sitio que más me gustó de Albania fue Tirana. Y me quedé con las ganas de ver más. A Tirana tengo que volver, y sé que volveré.
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(Dentro de pocos días: Albania (2) Vlora.)
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sábado, agosto 16

 
Hoy hay internet en Albania! Un milagro!

Voy a escribir rapido porque no se cuanto durara.

Tirana es indescriptible, y me encanta. Me encanto' Tirana. El hotel, la comida bueniiiisima, la gente, los miles de maniquies, y la calle, las calles, todas las calles, vas alucinando constantemente, con todo.

Si Tirana es la capital mundial del maniqui de la cabeza partida, Vlora es la capital mundial de la basura y de los desechos. En Vlore nadie habla otra cosa que no sea el albanes, la gente es linda linda linda, no se puede cruzar la calle, las playas son asquerosas, y es el lugar de Europa con mas Mercedes por kilometro cuadrado, tambien con mas botellas de agua aplastadas. Si no te caes por un agujero en la calle antes, puedes llegar a tu hotel de lujo, donde te amenizaran la estancia a la hora de la siesta con pachanga turco a mil decibelios.

Los autobuses son geniales, vas como una sardina haciendo buenas migas con todo el mundo, eso es cuando los hay porque normalmente o no los hay o nadie sabe de donde salen, o si lo saben, pero no salen de alli, salen de otro sitio a otra hora y total, puedes tener la oportunidad de conocer a taxistas maravillosos como Enver, nos tomamos una cerveza en el taxi y otra con el jefe de policia de Himare, antes de que yo pasara la noche en una casucha en la ladera de una montana, con las cabras (todo vendra en otro post, ha sido todo tan surrealista, tan duro y tan divertido como me habia imaginado, o mas, mucho mas, a veces).

Himara, como lugar (prometedor pueblecito costero sin explotar por el turismo), era un espanto. Saranda tampoco me gusta mucho, tiene un principio de turisteo que no existe en el resto de Albania, es un sitio raro, no se si realmente esto es Albania. Tengo un hotel que cuando consigues encontrarlo entre los escombros puedes disfrutar de una vista maravillosa del mar con Corfu al fondo y ves los barcos que se pierden en la distancia y deseas estar en uno de esos barcos y no en Sarande, pero eso va y viene, bueno, estoy preparada para irme ya. Manana si Dios quiere llegare a Corfu, pasado manana a Bari.

Pero te quedas con esto: la gente es lindisima, honrada, buena, amable, un encanto, la gente es maravillosa. Y la comida esta buenisima, los tomates saben a tomate, un tomate es un vergel de sabores, una ensalada es una experiencia irrepetible que puedes repetir siempre que quieras. La comida italiana la hacen igual o mejor que en Italia. Y puedes tomar el sol sentada sobre un bunker. Es un pais muy surrealista, cambias tu mentalidad, usas la cabeza, es duro, pero compensa. Algo asi. Me encanta Albania, ya escribire mas sobre cada sitio cuando vuelva. He hecho miles de fotos.



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viernes, agosto 8

 
Vacaciones para todos los gustos.

Mi amiga Mau va a Matalascañas, Huelva, extremo sur de España, centro por excelencia de la catetez playera mundial, chanclas y cabezas de gambas, neveritas con latas de cerveza y tortillas de patatas, ella por supuesto va en otro plan, a casa de una amiga, no va buscando catetez, pero le ha pasado lo siguiente:

1. Va a desayunar a un bar y pide su café, etc. El camarero le pide 2 veces que lo repita, ¿qué pasa?, dice mi amiga, ¿no lo digo bien?", "Es que habla usté mú fino", dice el camarero "¡y no la entiendo!"

2. Va mi amiga Mau a una frutería y pide unas nectarinas, "maduras," especifica, "maduras," porque las quiere dulces. El frutero ignora las que tiene delante expuestas que tienen una pinta magnífica y va a rebuscar en la trastienda, le trae unas nectarinas completamente verdes que no se podrán comer en una semana, la Mau muestra su decepción y su sorpresa, y el tendero le dice, "¡pero le he puesto las nectarinas má' duras de to'a la tienda!"

Y yo.... que también voy buscando malentendidos y dificultades.... me voy a Albania, mañana a primera hora. Albania. Vuelo (si Dios quiere, ya se sabe) a Bergamo y luego a Tirana. Paso dos noches en Tirana, aquí, hotel relativamente buenísimo aunque relativamente menos bueno que el Sheraton Tirana o el Diplomat Fashion, claro, mucho encanto, muy surrealista con sus 'twittering birds' (algo así como 'pajaritos gorgoriteantes'), ¿cómo será Tirana con sus agujereadas calles, su chorrito de río y sus edificios pintados por el alcalde guay?

Luego voy a Vlora, ciudad costera con playas dudosas y bloques de pisos vacilantes (me lo estoy inventando), luego a Himare que es donde me tocará dormir en el búnker, deseadme suerte buscando algo, se dice "A keni një dhomë?" y si se obra el milagro y sí tienen una habitación dices "Mund të shoh dhomën!" y se supone que te la enseñan, aunque dudo que se vea mucho en un búnker a las diez de la noche, ¡ah! pero ¡he comprado una linterna! (por cierto, Dani, te fuiste con mi brújula de cuando la llevabas en el sketch del turista... bueno, creo, porque no la encuentro... ¡ahora me voy a perder!). Y luego me voy a Saranda, y espero que a Gjirokastra (si consigo ir y volver en el día y no tener que quedarme a dormir en un búnker otra vez).

Y si todo eso parece tortuoso y complicado, la vuelta lo es todavía más... paso sendas noches (aunque no en sendos búnkeres) en Corfú y en Bari, Italia....

Me hace mucha ilusión. Creo que tendré que armarme de valentía o de otro tipo de fuerzas en algunos momentos, pero creo que va a ser de los viajes más interesantes que he hecho nunca.

¿Cómo olería un perfume que se llamara Albania?

Ya os lo diré. Voy a intentar entrar en internet desde allí siempre que pueda, y postearé.... deseadme suerte!!!!!!



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sábado, agosto 2

 
Bueno, ya está bien de quejarme. Creo que todo el mundo se ha enterado ya de que aquello no me gusta. Ahora hablaré de otras cosas.

Ya estoy en Sevilla, ya he llegado a Sevilla pasando por Faro y la playas nocturnas y la faringitis y el Ibis y sus piscinas, sus cutremartinis y sus otros detalles, ya lo contaré en un próximo post. Definitivamente no ha sido fácil pero ya estoy aquí.

Mientras tanto,



mis maniquíes viven otra vez, están en la revista Luke este mes con "Perdone, ¿este dedo es suyo?", venid a verme (bueno a ellos) clicando en la palabra Luke. Gracias Inés por saber querer a estos extraños seres y darles un sitio en tu revista. (Inés, otra persona con una vida interesante...). En septiembre abriré un blog con ellos, un blog con, sobre, de, por y para ellos, ya os aviso.......

Sevilla es una maravilla en (a pesar de) agosto. Me voy a tomar una cerveza con Dani. Sonrío espontáneamente, me levanto del sofá, subo el post.

Ta pronto!



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miércoles, julio 30

 
Hoy he conseguido que me pongan internet aquí. Sigo aquí, por cierto. Hoy he conseguido que funcione internet, y mañana me voy.

Mañana me voy.....

Esto ha sido tan duro como siempre. Más, en algunas cosas, y menos, en otras, pero duro, siempre. Es duro estar aquí. No me gusta sentirme prisionera en el país de la lluvia horizontal, el país de las alfombras malolientes.

Tengo una amiga, antes no tenía amigos aquí pero he hecho amistad con una chica que conoce a mi madre, nos hemos hecho amigas y ayer salí a tomar unas cervezas con ella, he visto sitios mucho más bonitos que los que veo por aquí todos los días (más feos imposible) (son horribles). Me gustan los pubs rurales, bueno ya sabía que me gustaban. Es extraño estar aquí y salir. Como que son dos cosas diferentes. Aquí nunca salgo. No tengo ganas. Me cuestan trabajo esas cosas. Me cuesta trabajo hablar. Más que costarme trabajo, me cansa.

Veo los coches venir por el otro lado de la calle y pienso que van a chocar, y me mareo. Veo conductores kamikazes en todas partes. Voy a las paradas de autobús que están al otro lado de la calle, y luego pienso que soy un poco idiota.

A veces no sé dónde está nada de repente. Me pierdo.

La gente es estupenda, como en todos lados. Hay gente estupenda en todos lados. La simpatía.

Hace una semana que mi madre está en el hospital. Es tipo residencia, allí la cuidan mejor, yo no podía, no había más remedio al final, estaba realmente mal. Ahora está estable, fatal pero estable, algo más tranquila, o algo así. Ya mejorará, mejoró la otra vez. Sé que yo he hecho todo lo posible. Así que me voy tranquila y ahora paso el testigo a mi hermano (el pobre).

Y mañana cojo un avión a Faro, donde me tomaré algunas copas de champán en la playa por la noche y me quedaré en un hotel con un peaso piscina, y veré a algunos amigos y ¿falarei português? A mi propia fiesta de cumpleaños, con otros cumpleañeros. Será todo un poco surrealista... pero todo es surrealista para mí ahora. El día siguiente me iré por fin a casa, a los calores de Sevilla, a mi sofá, mi cama, mis paredes blancas, mis desayunos, el centro, la calle Niebla, la tele, las cervecitas que se llaman cervecitas y no otra cosa, mi estabilidad, mi ropa, mi espejo, mi ducha mi música mi terraza mi nuevo equipo de aire acondicionado. Casi no me lo puedo imaginar, o sí. Y luego a Albania.

S.u.r.r.e.a.l.i.s.t.a.



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sábado, julio 19

 
Me he tenido que venir aqui, a Inglaterra, lugar sin acentos en el teclado y sin sol y sin cosas bonitas y sin na de na. Mi madre esta fatal, el primer dia parecia que bah, que mira, que si, que no, pero ahora es como si tu no estuvieras alli, mira el vacio todo el rato y te ignora totalmente. O sea que esta la cosa pues regular, mas que regular. No se que va a pasar, solo se que si entre mi hermano y yo podemos evitar que la ingresen en el hospital pues mejor (solo sirve para que lo pase horrible, con todos sus miedos), y que SI ire a la fiesta que hacemos en la playa de Faro el 31 de julio y que SI me ire a Albania el 9 de agosto, porque si encima te quitan tus viajes y tu ilusion, pues eso no puede ser, de ninguna manera, no gracias. Es complicado pero si alguien tiene que estar aqui, hay que ponernos de acuerdo mi hermano y yo y ya esta.

Albania... todavia no he hablado de Albania. Me voy a Albania porque siempre he querido ir a Albania. Ha sido una peripecia reservar unos hoteles (incluso tengo una noche sin hotel, es la aventura del siglo, vere hasta donde llego en los autobuses delapidados que ruedan donde no hay infraestructura y procurare encontrar hotel y si no, dormire en un bunker), y todo es una peripecia y una gran aventura pero tengo ganas de hacerlo, es algo muy importante en mi vida. Si no fuera por las circunstancias diria que estoy loca perdida, jejeje, yendo a Albania yo solita y ademas recorriendola en autobuses y trenes inexistentes, lentos y/o medio destrozados, ya os contare mas cosas sobre el sistema de transportes. Tengo muchas ganas de ir, y no voy a dejar de ir, lo unico es que puede ser un poco parecido a esto (pais feo donde no funcionan los autobuses y me siento sola)... pero no. Seguro segurisimo que cuando este en el camino empiezo a pasarlo muy bien. Va a ser una experiencia. Una de las experiencias mas grandes de mi vida. Es mi idea.



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domingo, julio 13

 
Ya sabía (o no, no sabía, quizás) que no podía durar. Todo iba demasiado bien, ya me habéis visto. Tanto viaje, tanto aire acondicionado, tanta alegría, estoy libre, tengo dinero, puedo. Y me ha vuelto a golpear mi peor pesadilla, que mi madre está medio pallá otra vez. Qué mal. Que no vuelva a pasar eso, por favor, que no vuelva a pasar. Llamé esta mañana a mi hermano y está al tanto, va a buscar ayuda desde allí, lo que se pueda, los dos estamos de acuerdo en que tenemos que hacer todo lo posible mientras ella no esté tan mal, mientras sea reversible, ojalá, ojalá podamos conseguir algo. Y hablando con él, me he sentido más tranquila, menos preocupada (lo nunca visto, hablando con él, pero sí). Viéndolo objetivamente, probablemente no será más que un susto, todo quedará en un susto. Pero reconozco que no estoy para nada hasta que se solucione esto, no quiero ver a nadie, sólo a personas muy cercanas, algo así. Quiero aprender a estar perfectamente bien mientras tenga una preocupación, porque preocuparse no sirve para nada. Quiero seguir viviendo esta vida tan estupenda de sentirme bien y de viajar y de organizarme y sentirme a gusto y poder hacer todo lo que quiera. Tener una pesadilla en mi vida no significa que no pueda pasarlo igual de bien mientras no tenga la pesadilla delante, ¿verdad? O algo así. Quiero ser eficiente y alegre ante la pesadilla. Casi lo consigo, si quiero, lo consigo. Ya he conseguido ver lo bueno en esto, me ha enseñado que no se puede bajar la guardia y pensar que todo va a ir bien si no piensas. Y me ha catapultado a una realidad que es lo siguiente: que mi vida actual es cojonuda. Que no la puedo ver con indiferencia, porque vivir en Sevilla, mi ciudad, poder pasear, coger la Sevibici, tumbarme en el sofá a ver la tele, trabajar en lo que me gusta y lo que no me cuesta trabajo, tomarme unas cervecitas con amigos, organizarme unas pequeñas vacaciones cuando me da la gana e ir a Italia, a Praga, a Albania a aprender muchísimo y a moverme las ideas y a escribir y a observar y a hablar el idioma, es cojonudo y sé que tengo que apreciar lo que me está pasando todo lo que pueda, sentir el placer de esta época maravillosa en cada instante, aunque no tengo pareja, y es precisamente porque no tengo pareja que puedo hacerlo, puedo ser yo, nadie me corta las alas mientras me acaricie, nadie tiene poder sobre mí, y siento amor por las pequeñas cosas: palabras sueltas, pequeños objetos, lo otro ya vendrá (o no), lo importante es aprender a cada paso, hacer algo diferente cada día, disfrutar a fondo de tu sentido del humor, de lo surrealista que es la vida y de todo lo que te da, sacando un disfrute de todo, hasta de lo malo porque resalta lo bueno que es lo bueno, no quería escribir este post quería escribir otro pero pasado mañana ese lo escribiré.

Que sí.



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martes, julio 8

 
Mientras escribo (aplastada contra un ventilador que echa una especie de sopa, la puerta está abierta, entra todo el sol, hace 32 grados, el ordenador calienta motores, tengo tantos aparatos encendidos que está a punto de declararse un incendio forestal, pero en mi salón),

y quedan 20, 15, 10 minutos a que tenga aire acondicionado en mi casa.....

¿cuántos minutos más puedo aguantar este calor?
Y es la última vez......

El aparato ya está en la pared. Uno de los instaladores ya ha recogido sus herramientas y se ha ido a dar una vuelta (¿por mi casa?). El otro aporrea algo en la terraza, quizás su propia cabeza (mala suerte si te toca la parte de la terraza, ¿no? con los 50 grados que hace allí fuera). Son silenciosos y eficientes, un poco como los aparatos que instalan (y simpáticos, cuando hablan) (lo mismo pensarán de mí, quizás, pero eso es porque no saben que estoy escribiendo sobre ellos en el blog, jeje).

Y tampoco saben que les estoy haciendo fotografias artísticas mientras trabajan y posteándolas en internet, jeje..
.


He comprado un termómetro que me debe servir porque va desde 40 grados positivos a 40 grados bajo cero.



He preguntado cuánto queda, quedan 10 minutos. 9.... 8.... 7.....
.
Y !ya tengo aire!, jó, qué bien........
.
La vida de aquí en adelante será otra cosa.



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jueves, julio 3

 
Alghero, Sardegna, Italia, II. (si todavía no has leido Alghero, Sardegna, Italia, I, lo comprendo, porque sólo Dios sabe cuando voy a postear y no creo que nadie estuviera preparado, pero he vuelto. De verdad, esta vez.).



La mañana siguiente bajé al centro de Alghero desde el lugar este lejísimos y perdido entre elefantes salvajes, andando, porque no venía ningún autobús, charlando con otros veraneantes en el camino y rechazando una invitación de unos señores de Genova para ir a cenar en su barco (suena muy bien, lo sé, pero yo quería estar a mi aire, no quiero que me constriñan, yo qué sé), y llegué finalmente a mi 'apartamento' en el centro antiguo. El 'apartamento' lo alquilaba gente joven, muy simpática, se tomó su tiempo en explicártelo todo, como funcionaba todo. Me preguntaron si me había gustado el Hotel Mistral, y les dije, el hotel en general muy bien, pero la habitación era muy fea y horrible porque era una buhardilla y había que ir agachado y jorobado (bueno, ten en cuenta que no sé cómo decir ni buhardilla ni agachado ni jorobado en italiano, pero me hago entender con aspavientos y muecas), y luego subimos arriba y veo la habitación, resulta que también es una buhardilla y hay que ir agachado y jorobado, ups, creo que he metido la pata.

El 'apartamento' estaba bien, y perfectamente situado justo a la entrada de la città vecchia. Pero va entre comillas porque no tiene cocina, sólo una nevera, un fregadero y una cafetera horriblemente complicada, que me han explicado cómo es pero que no he escuchado.

(Playa playa playa playa paseo paseo paseo paseo playa playa excursión, supermercado tiendas paseo paseo playa playa playa playa, joroba joroba playa playa pasta pizza paseo paseo paseo).

Pues como no puedo calentar mi agua para mi nescafé traido de casa, ni hacer mis tostadas, lucho con la complicadísima cafetera todas las mañanas y me como los simpáticos materiales para desayunos que han dejado los dueños, croissants sin mantequilla, tazas sin cucharillas, o al revés, finalmente descubro unas microscópicas cucharillas de plástico, junto con unas sobredimensionadas galletas que no me gustan, y en ese apartamento he tomado algunos de los peores desayunos de mi vida. Después de una lucha más o menos larga cada mañana con la sofisticadísima cafetera, conseguía en mi taza un chorrillo de agua fría sin café o unos sedimentos negros imbebibles arremolinándose en el fondo de la taza, que removía con mi subcucharilla de plástico, llorando amargamente.

Y así empezaba cada fantástico día de playa, paseos, pasta y pizza (y grandes cervezas).



Y la cosa era que como no había escuchado cuando me lo explicó la primera vez, me daba vergüenza preguntarle una segunda vez y me resignaba a quedarme en la ignorancia y la vergüenza toda la semana.

Hasta que llegaron unos inquilinos nuevos al 'apartamento' de al lado...

Y las paredes eran muy, muy finas.

Y digo, no puede ser, qué suerte... vuelvo a escuchar toda la explicación de la cafetera otra vez, a través de la pared pero más claro que el agua, y me enteré de cómo había que echarle el agua, a qué botones había que dar primero y que la cosa que le sale de un costado no es una maneta para girarla para arriba y para abajo con la mano como hacía yo, es por donde sale el vapor y es para meterla dentro del café...

Y el último día disfruté por fin de un café medio en condiciones.

Eso es lo que te pasa por no escuchar y no mirar. También en una tienda me probé una estupenda blusa blanca y vaporosa y que me encajaba perfectamente en la parte de arriba, lo nunca visto: cuando hacen la ropa con concavidades ya confeccionadas para meter las tetas las mías nunca caben, siempre las hacen muy pequeñas... y pensé 'esta blusa es un prodigio de la naturaleza' y naturalmente la compré, era sólo cuando llegué a casa y la saqué de la bolsa que ví que en la etiqueta ponía 'pre-mamá'.



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lunes, junio 30

 
Cuando vuelves de un viaje, puedes cantar y bailar. A cualquier hora de la noche, y si es descalza, mejor. Cuando vuelves de viaje tu casa cobra otro significado, todas tus cosas son más bonitas, y las sensaciones más fuertes. Con tu alegría puedes hacer muchas cosas. Puedes sacar un inmenso placer de freir un huevo o de ver las noticias en la tele. Puedes ducharte en TU ducha. Puedes cantar en voz de grito. Lo que NO puedes hacer es abrir la boca, sacar la lengua, y echarte perfume. No lo probéis.

Me pasa una cosa terrible cada vez que viajo, me secuestran durante un mes y no puedo escribir el blog. Cuando se dan cuenta de que conmigo no hay rescates, no hay dinero y no hay ná, me liberan y vuelvo a escribir el blog.

Me encanta viajar, y ahora lo hago mucho.

Me encanta viajar sola.

ALGHERO, Sardegna, Italia. Un viaje muy deseado. Playita, cambio de aires, playita, italiano, tortellini con panna i funghi, playita, isla, sobrevolar Baleares y Córcega en un avión, playita. Eran mis planes. Y así ha sido. Un poco más surrealista a veces que lo que me había imaginado, un poco menos predecible, pero sí.

Llego ya de noche al primer hotel (es solo para una noche). El primer hotel (en una calle que lleva a la playa, han dicho, sí, pero...) está en medio de la nada, está perdida en la noche, no, mentira, yo estoy perdida en la noche. Resulta ser muy surrealista, tengo una agobiante habitación en el ático por la que tengo que andar agachada siempre, incluso cuando estoy sentada en el wáter, si hasta me sale una joroba, mismamente, y también hay un elefante al lado (tendría algo que ver con el circo que estaba al lado) y al otro lado un perro ladrador, el elefante está aburrido, anda de un lado para otro, su única compañía es una manada de caballos salvajes, vaya, cae la noche, empiezan a sonar las explosiones y las trompetillas del circo jodedor y al perro eso le pone francamente nervioso, un perro ladrador y un elefante agobiado no hacen buena pareja, finalmente el perro ladrador se queda dormido, ah, pero tiene pesadillas.

¡Agáchate, que pasa un avión!, lo que faltaba, bajo a recepción con una bolsa de hambre, "¿Dove posso mangiare a quest'ora?" (pasadas las once de la noche), "Ah, non c'è problema, a duecento metri c'è un ristorante-pizzeria, e a cinquecento metri ce ne un'altro!" qué bien... salgo a la oscuridad, al de duecento metri se llega pasando glorietas y curvas y trozos de carretera sin acera y es feo y caro, me doy la vuelta, me armo de fuerza interna y salgo a buscar el de cinquecento, y es exactamente como en la película de Rocío Wanninkhof, la zona deshabitada, el camino de tierra, el coche que se da la vuelta.... que no tengo miedo que no tengo miedo que no tengo miedo, hay un tipo rarísimo allí solo, apoyado en una barandilla fumándose un cigarro... ah no, si es del circo, su trabajo es asustar al público en algún trepidante número de circo, o quizás esté con el elefante, no pasa nada, trecento, quattrocento, cinquecento, ya es zona habitada, llego al restaurante y de repente TODAS las cincuenta personas que hay en el restaurante empiezan a celebrar algo muy grande todas juntas, los gritos de júbilo llegan al elefante, despiertan al perro ladrador y casi a todo Alghero, menos mal que estamos lejísimos del centro....

Hay otro bar al lado, con muchas fotos de piatti di pasta, raviolis y cosas así, en un gran cartel en la puerta. Ruidosísimo también, pero menos que el otro. Entro y pregunto "Si può mangiare qualcosa, a quest'ora, o é tarde?", la camarera, escandalizada, me suelta "ma questo non è un ristorante!", qué, ¿me suicido ahora o me tomo un campari primero?, "ma... i piatti di pasta nel cartello nella entrata?", "ah quello sì!", oh fú, pero lo he conseguido, a partir de ese momento todo ha ido genial, la cena buenísima, el camarero simpatiquísimo, la cerveza enorme, la vuelta al hotel sin elefantes, a la habitación hasta le cogí cariño, la joroba se me desinfló, y el día siguiente todo era distinto con la luz la playa el mar y el apartamento en el centro, seguiré contando Alghero (y pronto, porque esta vez no estoy secuestrada).

Un poco largo este post ¿no? No volverá a ocurrir, je je..





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jueves, mayo 22

 
Me voy a Praga mañana, y no tengo la gripe ni ninguna enfermedad en particular, sólo muchas cosas que hacer, que me han impedido pasarme más por mi propio blog y por los de los demás.


¿Qué haré en Praga? Voy con Pastora. De momento, sólo tenemos una lista de cervecerías de .... 17 páginas, creo que lo único que vamos a hacer es beber cerveza, o al menos eso es lo único que vamos a hacer organizadamente, el resto lo haremos desorganizadamente, pero el resto todavía no sé qué es. Yo, por mí, viajar en tranvías y pasear por los extrarradios. Hacer fotos. Ir de compras. Practicar mis siete palabras de checo. Mirar a ver qué tal el ambiente en el cementerio. Dormir lo suficiente. Ver cosas bonitas. Sentirme libre. No pasar frío. Aprender. Sobrevivir. Disfrutar. Sentirme bien. Que me sirva el viaje en mi vida.


No soporto los lugares turísticos, me veo reptando por las afueras, cerrando los ojos al centro y mirando siempre hacia afuera. Quiero un paseo solitario por día. Espero cambiar como persona. Ser mejor.


Quiero ponerme demasiado cerca de las fuentes, mojarme con el agua de las fuentes.


Quiero sonreir espontáneamente.





Este va a ser nuestro hotel.



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lunes, mayo 5

 
El piso, en el barrio lisboeta de Campo de Ourique, era estupendo, sólo tenía dos pequeños problemas: 1. que era un cuarto sin ascensor, y 2. que pasaba un avión por encima casi rozando el tejado cada 5 minutos. Vaya, se me olvidó traer el decibelímetro, ¿tú has traído el tuyo? No, pero tengo tapones, yo también! Pues no hay problema (no, ni a las 4:20 de la mañana, que es cuando empieza la actividad en el cielo). El lado bueno: las vistas maravillosas sobre el centro de la ciudad que tienen los habitantes del avión (que no los de la casa). Ya me sumo a la campaña por llevarse el aeropuerto de Lisboa a otra parte, ¿dónde tengo que firmar?



Lisboa: compras en la tienda retro de la Baixa, es genial (y tiene bar), almuerzo na Cervejaria Trindade, acoso a los turistas delante del Café A Brasileira (porque estamos preparando una exposición sobre toda la gente que se hace la foto con la estatua de Pessoa, queríamos material, y lo conseguimos), haciendo fotos por todas partes, paufotos (definitivamente, he vuelto a la fotografía, es una de las cosas que han ocurrido mientras estaba en el bucle del tiempo).

He conocido Campo de Ourique La Nuit, en más de una ocasión (el barrio es simpático, pero el Cemitério dos Prazeres tiene más vida nocturna).



El tercer día, visita morbo-fotográfica a dicho Cementerio, he pasado un rato muy bueno fotografiando ataúdes. Me gustan especialmente los que se están abriendo, los más descuidados, los que están a la intemperie, los poquísimos que tienen fotos (otros cementerios portugueses están llenos de fotografías de gente, son muy visuales, te sientes un poco en contacto)... Fotografiar en cementerios portugueses se está convirtiendo en una afición, y estoy empezando a juntar una buena colección. Si no te gusta lo tétrico no te gustará, pero a mí son sitios que no me dan tristeza. Eso sí, cada vez que visito uno me pierdo y no encuentro la salida, y eso te puede llegar a agobiar.



De vuelta en el apartamento, abres el grifo de la ducha y ves como el agua gradualmente inunda el suelo, compartes ducha con un espejo de cuerpo entero en un espacio angosto entre paredes negras (o eran marrones), una ventana que se abre sola cuando menos te lo esperas, dándole un gran porrazo a la estructura de la ducha (y a ti, si estás dentro) pero que tú no puedes abrir al menos que entres dentro de la ducha y te pones de puntillas (y eso sólo personas altas), siempre hay algo que se cae al suelo, el alto diseño (que no funciona) de hoy es el hortera de mañana. Aunque tengo que decir que el apartamento era bonito y cómodo, y en un barrio estupendo.

El cuarto día lo pasé entre el salón y la cama, por pachucha, por más que pachucha. Lo mejor: poder estar con una mantita en el sofá viendo Cuéntame Como Pasó en su versión portuguesa en la tele (Conta-me como foi), con gritos infantiles de "¡Mira Don Pablo! ¡Mira el Carlitos portugués! ¡Cómo se parece Inés! ¡Y Eugenio, es igual que él, se ha estudiado todos los gestos!" (dicho con los rugidos de los aviones de fondo, claro).

Una de mis principales metas con este viaje: no tener nada programado. No tener agenda. Sólo hacer lo que me daba la gana. Y eso lo he conseguido: he hecho poquísimo. Mi compañera de viaje Chari ha sido más activa que yo en todos los sentidos, quedando con las figuras del fado, saliendo de noche, haciendo networking... ella no ha perdido el tiempo. (Yo tampoco, que conste).



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jueves, mayo 1

 
Sí, salgo para Lisboa esta mañana. Y tengo algo raro, no sé qué tengo, no es la gripe, es algo resfrioide, confío en que se me quite en 24 horas, como me suele pasar con estas cosas. La otra vez estaba peor. Pero son los mismos síntomas, y justo el día/dos días antes de irme a Lisboa, cosa que hago muy de cuando en cuando. Es MUY extraño. No puede ser casualidad. Será casualidad.


Ya sé qué es, es un bucle en el tiempo. Nada ha pasado desde ese día de diciembre, la última vez que escribí. Me secuestraron, pero en el tiempo. Y he vuelto a aparecer. Me voy a Lisboa, con la misma amiga, a un apartamento guay (porreiro, en portgués) en el Campo de Ourique, barrio alternativo pero muy atractivo, cerca del Rato (mi casa), de Amoreiras.


Y hoy es el día perfecto para volver a empezar el blog.


Voy a reciclar Antiarrugas en un blog de viajes. Tengo mucho que contar. Ahora me dedico a viajar. Tengo viajes dentro de poco a Praga, a Cerdeña y a Albania. Y he hecho otros tantos. Porque ahora mismo puedo y debo viajar, y puedo y debo contarlo.


Así que ea, os dejo con unas fotos del principio del bucle temporal, hay que ir a Lisboa y cantar fados y ser impresentable, ¿no?, hay que disfrutar de la libertad y de este mundo que es tan grande y que tiene tantas cosas que si las ves y las entiendes, eres mejor persona.

Chari y yo de fadistas en la Rua Augusta ................Yo de fadista borracha, mi alter ego



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lunes, diciembre 24

 
Me voy a Lisboa, pero tengo la gripe.

Más bien dicho:

Tengo la gripe, pero me voy a Lisboa.



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martes, diciembre 11

 
Puente de la constitución en Salamanca. Lo hemos pasado

correteando por el Huerto de Calixto y Melibea,

tomando cervezas (y chupito de Tía María con escurridizos porteros y camareros) en la Cafetería Niebla,

en el Camelot, aparentemente bebiendo de una pecera...

o aparentemente bailando como una loca,

comprando faldas,

consiguiendo caber en el Cervantes,

consiguiendo no asfixiarnos con el calor en el hotel, que no estaba nada mal y muy bien situado,

en el bar de los niños expósitos,

tomándonos una copa con Gonzalo en el Novelty, sólo para descrubrir que es un hombre uniforme y gris, sin conversación,
en la calle de la Torre del Clavero, huyendo de unos quinquis,

no buscando la rana en la puerta (la gente viene aquí a buscar una rana que hay escondida en una puerta, pero yo es que ni consigo encontrar la puerta) (agnósica navegacional),

paseando. Diciéndole a Pastora cuánto tiempo las cosas llevan aquí. Viendo apróximadamente 9 de los 10 pisos donde yo viví en mis tiempos. Buscando alguna casa en ruinas (ya casi no hay). Encontrándonos con. Pensando en. Hablando de. Recordando. Bebiendo. Comiendo. Leyendo. Pidiendo cañassss y pinchosss. Y recibiendo racioncitas de patatas revolconas en el Edelweiss, no sé cómo no lo había descubierto antes. Genial. Mucho, sí.



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miércoles, diciembre 5

 


Me voy a Salamanca, dentro de catorce horas, me voy a Salamanca con Pastora, a pasar el puente en la ciudad donde pasé buena parte de mi juventud, jeje, buena parte no, estoy exagerando, la juventud es muy larga y fueron dos años sumándolo todo, pero dividido en muchas estancias diferentes, 6 meses + 2 semanas + 4 meses + 1 año y 3 meses + 2 meses + 1 mes, entonces son más de dos años, son dos años y medio. Salamanca es una de MIS ciudades. (son Salamanca, Lisboa, Sevilla, Aveiro y Pau. Creo.).



Digo, antes de ir, voy a leer mis diarios, los que escribí estando allí. Porque me llenan de nostalgias felices y me vienen muchos deseos de ir y estar allí... Voy llena de entusiasmo al diario de cuando pasé un año y pico allí. Y es SUPERdeprimente, jajajaa, yo salía de un infierno (no, ni eso, me echaron de un infierno) y me metía en otro, el otro era Salamanca, sí, la ciudad donde había sido tan feliz, llegué allí (sola-sin trabajo-sin dinero-sin amigos-sin ná de ná), y fue muy duro, estaba en la ciudad que me gustaba, pero todo lo demás fue un horror. No me salía nada. Al principio sobre todo. Bueno, leo un diario y digo úf, esto no es lo que yo quería leer. Abro el segundo y veo escrito en la primera página "Este diario es una mierda igual que el último, no merece la pena leerlo, pasa al siguiente..." y me parto de la risa y digo, vale, voy a seguir mi propio consejo......



Y paso al diario que escribí cuando pasé dos meses allí en el año 95. Y (ya lo sabía pero) yo era suuuperpobre, no tenía dinero, no tenía con quién salir, snif, no encontraba trabajo y cuando encontré encontré demasiado y estaba agobiada, me hice un esguince, me echaron del piso donde estaba, con mi esguince y todo, nadie quería de mí, iba cojeando de un lado para otro, iba a entrar en un bar a comer una vez, con mis muletas, y se creían que era una mendiga, no me salían mis fotografías estenopeicas, (eso sí que mi amiga María siempre fue genial conmigo), pero vaya verano en Salamanca, tenía un novio en Sevilla que me decía que no me volviera, que me quedara allí, es que es increible, vamos, y me dije, me voy a Portugal de vacaciones.



Cosa que hice, donde me llovió casi continuamente, pasé por una serie de pensiones cutres donde me dejaban medio sorda miles de ruidos, me espantaba con ratas, cucarachas y oscuros individuos..... pensaba ¿pero qué hago yo aquí?.... turismo masoquista.... todo tan cutre, incluso voy a entrar en un sitio a desayunar porque me parece que veo un tío comiendo una tostada y cuando miro más de cerca está moviendo la boca y tiene la dentadura postiza en la mano.... desde luego terminé riéndome como una loca de esos diarios tan oscuros y horrorosos..... te hace apreciar lo buena que es tu vida ahora, y siempre me pasa igual cuando los leo, me entra un punto de euforia. El "qué mal estaba entonces y qué bien estoy ahora"....

(Después me fui a Lisboa y me lo pasé bien, volví a Sevilla, encontré piso (mejor, era una casita), dejé al novio que me amargaba la vida y empecé a exponer mis fotos en serio y conocer a gente de fotografía.... o sea que final feliz no sé pero empezó a mejorar la cosa, sí...) y me quedan más diarios salmantinos para leer y creo que en ellos sí pasan cosas buenas. Y si los llevo al viaje no me voy a aburrir en el tren, desde luego. Puede que le deje sorda a Pastora con mis carcajadas, pero aburrirme no me voy a aburrir.

Todo es posible, en cualquier momento. Olvidarte de lo malo y pensar en lo bueno, que siempre hay mucho. (Las fotos son del 2001, cuando lo pasé mucho mejor).



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lunes, diciembre 3

 
Quiero hacer parapente, bueno, todavía no sé si físico o emocional, lo mío es tirarme por los precipicios, definitivamente. Voy a ver si se puede hacer parapente en Sevilla (si hablo en serio). Y cómo, y dónde, y cuánto, ese tipo de cosas. Luego veré si me compensa, si lo hago. Mi estado pos-loucos avanza, estoy bien, pero de vez en cuando se asoma la silueta del aburrimiento, le veo las orejas al lobo, no soporto dos días parecidos, y tres menos, con tres me empiezo a agobiar. Porque amo y odio la soledad. Pero no, ahora mismo no hay peligro serio de aburrirme, nonoo, tengo cosas muy interesantes en el horizonte, me voy a Salamanca, a Lisboa, a una cerveza, a un concierto, una cena, a casa de una amiga, y cuando me harte me iré a Cagliari, a Frankfurt y a la Quinta do Caracol, a hacer un cursillo en Dresden, a donde menos me lo espero. Quizás no haga nada. Todavía. Quizás, quizás, quizás......

En esa modalidad estoy. En el teatro lo que hice, lo mejor que hice es que en la Escena 6 me tiré el escenario. Y es un escenario muy alto. Y había gente en contra, que no quería que me tirara, pero para mí era uno de los momentos más importantes de la obra, y para mí significaba mucho, era absolutamente necesario que me tirara del escenario. Son esos momentos que la gente está en contra pero que tú sabes lo que tienes que hacer, sabes que tienes la razón, sólo lo puedo explicar así. Los ignoré y me tiré. Había que hacer que pareciera un accidente. Y lo conseguimos, había gente del público que se levantaba para ayudarme y todo, muy bien. Gracias a Dani, que se curró la caída conmigo, cómo se podía hacer de forma sencilla, impactante y digna, para que el público no viera mis bragas. Al final se hizo en dos etapas, con dos golpes limpios, avanzo cantando hasta el borde del escenario, giro y resbala el tacón del zapato, sólo se puede hacer con los zapatos de fadista, con otros no se podría, el primer golpe es el más fuerte y me defiendo con mucha protección dentro del traje, me caigo de bruces luego giro lo mínimo hacia el vacío (o el agujero negro del proscenio, como dice Stanislavski) y me dejo caer sobre las cuatro patas, como los gatos, sobre un invisible colchón y esa parte es muy agradable, muy fácil, no tienes que hacer nada, sólo descender suavemente y plof. Lo he conseguido, me ha salido bien.

Quiero hacer cosas así, esas son las cosas que quiero hacer.



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miércoles, noviembre 21

 
En la vida pos-Loucos el estrés desapareció, me encuentro bien, me río, jeje, por las esquinas, veo el tiempo que tengo por delante, un trabajo hecho, un éxito, amistades que he hecho, una realización, un gran logro, mucha risa, mucha diversión.



En la vida pos-loucos sueño todas las noches con la Casa dos Loucos, la hacemos, la rehacemos, es la nueva puesta en escena de todas las escenas, las escenas se meten dentro de cajas y bolsas, las cajas y bolsas se cierran y las escenas nos salen bien.

Siento una gran amistad por todos los personajes y actores y actrices, se me han olvidado todos los malos rollos y los problemas que tuve. Tengo ganas de verlos (aunque no todos los días), tengo una relación especial con todos ellos. Si alguno me ha hecho la vida imposible en algún momento, están perdonados, yo les quiero a todos ahora.

Eso sí, y ya me lo ha dicho más de uno, "¿Y para cuándo la Casa dos Loucos III?" y yo digo "Noooooo.... no hay Casa dos Loucos III". Porque no lo hay. Dos años y dos Casas dos Loucos es suficiente. Hacer lo mismo otra vez.... ni loca. Se acabó.

Tardes sin ensayos, mañanas sin problemas, sin la resistencia del Pabellón de Uruguay, la lucha por encontrar la sala perfecta, sin tener que idear atrezzo y mecanismos, avisar de ensayos, reservar salas, pintar tanques y pasteles, dirigir, pacificar y desarmar, reconciliar, procurar, defender, modificar, recordar, calcular, apoyar, corregir, criticar, felicitar, repetir, insistir, diseñar, visionar, desmenuzar, mejorar, arreglar, cantar y trinar, desvivirme, esforzarme, acallar, sonreír, perseverar, esperar.

Y llevo tanto tiempo diciendo mentirosamente (yo soy así) que cuando se acabe esto me voy yo sola por ahi y me paso un fin de semana sola, sin hablar con nadie, feliz, escribiendo, desahogándome en cervecitas solitarias y libertad absoluta.

Y.... lo he hecho....




Qué pasada... un fin de semana (corto) (suficiente) en la Quinta do Caracol, qué pasada de sitio.

Tavira, Algarve. Y está dentro de la ciudad. Pero es un sitio tan idílico que si sales a la ciudad sólo quieres volver a tu casita en la Quinta do Caracol. La sensación de "¿Qué se me ha perdido a mí en Tavira?". Y vuelves allí y allí estás, entre árboles, flores, céspedes, chimenea, mermelada de tomate, palmeras, casitas, gato, silencio, aire, luz, pájaritos....

He ido para pensar, para estar sola y pensar en cómo va a ser la vida pos-loucos, básicamente. Y desde luego he decidido cómo va a ser. Que necesito seguir descansando, y mucho. Que estoy tan agotada que no es cosa de días o de semanas, sino de meses. Que voy a descansar y no hacer nada durante meses. Bueno, no nada, ya sabes, mi relajante trabajo y todas las cositas que hay que hacer en la vida, y algún viaje. Pero no meterme en nada. No pensar en nada. Descansar, descansar y descansar. Como tiene que ser.



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miércoles, noviembre 14

 
Leyendo blogs (sí, de vez en cuando tengo tiempo para leer alguno) llego a la página de Violeta y veo su colección de sitios web con nombres un poco desafortunados..... como por ejemplo las chimeneas alemanas "kago.de" o los desarrolladores de software "memeo.com", que suena requetetecnológico y profesional en inglés pero no tanto en español....



Y los memeos me han recordado estos enormes anuncios que vi en Lisboa este verano.





Ella sobre todo tiene todo el arte. Inimitable.....



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viernes, noviembre 9

 
Hola, no quería estar tanto tiempo sin postear pero ya estamos representando el teatro y ha sido un estrés sin precedentes en mi vida. He perdido varios kilos, no sé dónde los he puesto. El traje se me cae (y es un traje que hace unas semanas necesitaba un equipo de empujadores para meterme dentro). Y ya que estamos en el escenario con el público delante.... estamos encantados. Nos salió muy bien los dos primeros días y hoy es la última función... espero que no vayamos hoy demasiado relajados porque desde luego estamos relajadísimos y contentísimos con hacer el ganso delante de tanta gente. Hoy, la última representación.... a las 10 de la noche.... besos y abrazos y empanadas y ginjinha para todos.... y cervezas, muchas cervezas.... el año pasado me sentía muy rara cuando acabamos, como que me implico emocionalmente mucho mucho mucho, este año no sé, no sé qué va a pasar. ¿Habrá vida después de la Casa dos Loucos?




Esta noche, viernes 9 de noviembre, en el Pabellón de Uruguay, Sevilla, a las 10 de la noche. A ver si podéis venir.



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jueves, octubre 18

 
Ayer pasé la tarde en una tienda de artículos de broma, bueno, no, la tarde no, unos 10 minutos, pero si no exagero no estoy a gusto. Estaba buscando patillas y barbas tipo años 70 para mi teatro, y era dificil encontrar algo porque todo estaba lleno de cosas de Halloween, asquerosa importación americana que no pinta nada en Sevilla por cierto, aunque sí me gustaron unas velitas con forma de calavera (ui me voy a tomar otra cerveza), había como una fila de ellas y eran muy pequeñitas y muy lindas, igual me las compro para iluminar esas noches románticas (ya me veo quedándome sola rápidamente, con mis calaveras) o para cuando haya un corte de luz (ya estoy sin agua caliente, una pregunta, si se te rompe el termo ¿a quién hay que llamar?, ¿a un fontanero o a un electricista?, y mientras tanto no llamo a nadie).

Pues que eso, que al salir de la tienda de artículos de broma (ayer) me meto en un todo a cien y veo la escoba más bonita y más folclórica, blanca con lunares rojos, oh, ¡para mí! Con una escoba así me podrían entrar ganas de limpiar... Así que la compré y la llevé a un bar, estábamos mi amiga Pastora, la escoba y yo (y una docena de conocidos nuestros que salían de una conferencia literaria). Y luego me voy para mi casa, con la escoba, y me entraron unas ganas locas de montarme encima y volver a casa volando. Pero muchísimas ganas, casi no podía reprimirlas y sí, en algunos momentos cuando no había muchos transeúntes me subía encima de la escoba, y me parecía que estaba a un paso de salir volando, pensaba, no, aquí no porque no hay sitio para coger vuelo (Los Remedios es un barrio de pisos altos, años setenta), hay que buscar el sitio justo, aquí no porque hay el rótulo de una tienda y voy a chocar, sería subir demasiado en vertical. O sea que para despegar primero hay que colocarte en medio de la calle, justo en medio porque si intentas despegar desde la acera vas mal, colisionas con los edificios, hay que despegar desde un sitio despejado, el despegue tiene que ser suave, aprovechando las corrientes de aire. Pero luego cuando sales del suelo, cuando ya estás en el aire es una sensación increible, da un poco de miedo porque tienes que ir muy concentrada entre los edificios, además hay que buscar el equilibrio y agarrarte muy fuerte, yo por lo menos porque soy principiante, cogía la escoba muy fuerte con las dos manos e iba casi con la cara pegada a ella porque tenía un poco de miedo, pero la sensación que te da es tan única que merece la pena, hay que sobreponerte al miedo, veo mis propios pies en el aire debajo de mi y da una sensación en el estómago y en la cabeza al mismo tiempo y una risa espontánea cuando te ves en el aire y las ventanas de los edificios a tu lado..... hay que hacerlo, tenéis que hacerlo, ahora sí el aterrizaje es más complicado, haces con las piernas como que vas a correr muy rápido pero no puedes y te caes, las manos en el asfalto, la frente, en el asfalto, y te ven allí y se creen que eres una borracha más......

Los lunares rojos sobre fondo blanco. Eso.



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domingo, octubre 7

 
Soñé que como hacía dos semanas que no entraba en el blog, se me cambió toda la plantilla y se llenó la página de dibujos horteras y no podía volver a cambiarlos, y digo voy a volver a entrar en el blog.

Tomo cervecitas todos los días, después de los ensayos, tomo dos cervecitas, o tres, o cuatro, o cinco, y luego me llego a casa y me tomo un vaso de agua, o dos, o tres, o cuatro vasos de agua. Sigo tomando cervecitas cuando no hay ensayos, hoy me he tomado tres, y un café, y Pastora y yo hemos decidido (o nos hemos reafirmado en nuestra decisión de) ir a Dublín a dar una vuelta por los pubs. Y yo cuando acabe el teatro me voy a alguna parte, yo sola, pero no le voy a decir a nadie dónde, ni cuándo, me voy a ir simplemente, y luego volveré y todo será como antes.

Hoy me siento humana, sensual, amable.

Hoy me siento como antes.

Me gusta leer en mi diario mis viajes a Sheffield y a Palma de Mallorca, un día los contaré aquí porque merecen estar aquí. Can Pastilla, Son Sardina (o sea que estás en una playa como sardinas rodeada de pastilleros), el trenecito a Sóller, el hotel cutre, (acabo de entrar un bicho ENORME en mi salón volando por la puerta-ventana pero será inteligente porque ha vuelto a salir, qué alivio), el calor después del frío intenso de Sheffield y de Leeds, Palma, ciudad oscura y catalana, preciosa, me encantó aunque me recordaba Barcelona de sobremanera. Me pasé mucho tiempo buscando una tienda que me vendiera un bolígrafo para poder escribir el diario pero bueno. Total que somos seres humanos y nos olvidamos de cosas al salir del hotel.

Como que hoy me sale la sonrisa natural. Creando atrezzo para mi teatro, pastel combustible de cumpleaños, sofá virtual, rata, ratón, semáforo y más cosas, muy artístico todo y las manualidades relajan, me gustan los fines de semana (por fin).



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domingo, septiembre 16

 
Parece mentira, pero sigue haciendo demasiado calor en Sevilla para tomar el sol.

Así que me quedo dentro y este fin de semana he tomado cero cervezas (bueno, no cuento el viernes) y he hecho un enorme cartel que pone "Proibida a venda e consumo de bebidas alcoólicas a menores de 18 anos e a quem se apresente notoriamente embriagado ou possua anomalia psiquica", un semáforo, un bote de líquido de limpieza "Pom!" (partido marxista obrero), un baúl lleno de pantalones de campana, artículos de cutre-bar y otras cosas para el teatro, y he encontrado un ready-made fantástico para hacerle un micrófono a nuestro setentero DJ.

Lo que en realidad me interesa con tanto quedarme en casa es ver las últimas morbosas notícias del caso Madeleine, pero cada vez que salen en la tele o estoy en la ducha, o me llaman por teléfono, o se me olvida en ese momento y salgo a dar un paseo. Así que no sé absolutamente nada. ¿Qué ha pasado?

Habrá más crónicas de mi aburrida vida cuando me pase algo (espero que pronto). Aburrida y al mismo tiempo surrealista, son épocas que se pasan.



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lunes, septiembre 10

 
Tengo un tanque en mi salón.




En la foto le falta una rueda, pero ya está terminado del todo. Me lo he pasado muy bien haciéndolo, recortando, pintando, buscando mecanismos para que funcione y para que sea un tanque muy pacífico y antiguerra. Vamos a ir a la revolución de los claveles en él, bueno, yo no, 4 de mis actores, les tengo una envidia loca a los que van a ir a la revolución en el tanque (es que yo me voy andando) en la segunda parte de A Casa dos Loucos que vamos a representar a finales de octubre. Bueno, eso si todo va bien, porque tenemos problemas con la sala y casi que nos tenemos que buscar otra, tendríamos que estar ensayando como locos pero hay gente fuera todavía y me está costando la misma vida reunir todos los que hay en una misma escena para ensayarla, mil cosas, algunos problemas todavía peores, yo ahora tengo que ser como mi tanque y arrollar con todo, pacifista y optimista y decidida. ¿No? Hoy casi me he visto superada por tanto problema, pero saldremos de esta(s), saldremos con otra obra de teatro todavía mejor que la del año pasado, porque es así, es mejor que la otra, más grande, más loca. Problemas aparte, se pasa TAN bien ensayando y buscando todo el atrezzo que no podría vivir sin esto, así que ... Viva a revolução! Viva Portugal! Homens para a cozinha! Liberdade sexual! Agora o bacalhau é para todos os portugueses!



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jueves, septiembre 6

 
Después de Pau, Biarritz, quería conocerlo. Típico día de agosto (lloviendo). Un sentimiento de no-puedo-irme-de-Pau, yo-soy-Pau. En Biarritz, casi nadie es de Biarritz. Biarritz es turístico, no contaba con eso. Sólo pensaba en todos magnificos edificios de principios de siglo, casinos, hotelazos, balnearios. Y es caro carísimo. Tampoco contaba con eso. Biarritz está lleno de señoras con perros. Y de personas paseando, a muy poca velocidad. Biarritz es muy diferente a Pau. A primera vista, Biarritz no le gusta a Pau.

Muertecita de miedo (porque cuando estás de vacaciones siempre tienes problemas o te inventas unos) (como para divorciarte a la vuelta, en este caso de mí misma) porque tenía una reserva en un coqueto hotelito pero la página web del coqueto hotelito había dejado de existir de repente, no es buena señal diría yo, además mirando mi mapa veo que después de tanto trabajo para llegar a la Rue Gambetta el coqueto hotelito está en la Avenue Gambetta, pero llego, llego, cruzo el centro esquivando a todos los perritos y pensando esto no pinta nada bueno, y veo que por lo menos hay una Gambetta, aunque sea Rua. Buena señal. Y ¡un milagro! mi hotel existe también, ¡qué alivio!, me veía tirada en la acera durmiendo entre los perritos. Y entro y también tenían mi reserva en su cuaderno, y me piden que pague la habitación y pago encantada porque después de cruzar el hostil Biarritz viendo Complet Complet Complet en todas las puertas y de tener tantas dudas existenciales pagaría para que me dejaran dormir debajo de la mesa de recepción (lo que no pude hacer en Pau). Ánimo, me dice, es un tercero sin ascensor, y no me importa nada, subo propulsada por mi alivio, escaleras estrechísimas con alfombra azul, abro la puerta de mi buhardilla (porque era una buhardilla) y lo primero que veo es que tiene vistas al mar (es gris y está detrás de una casa, pero es mar) y que sobre una mesa hay un calentador de agua y unos sobres de café y un café era JUSTO lo que necesitaba en ese momento, y me hice un cafe, sonriendo ya como una loca y viendo el mar detrás de las casas (y pensando ¿qué hago en Biarritz?),



Y luego salió el sol. Y menos mal porque si no vas a la playa no hay mucho que hacer en Biarritz. Puedes subir y bajar inútilmente por caminitos y puentecitos como todos los demás, o puedes gastarte 23 euros en un filete, puedes hablar francés en un restaurante chino, yo qué sé, y si me gusta Biarritz, en una palabra No, no me gusta, lo que tiene de bueno: la playa,





una playa con casinos y el hotel Palace y rocas y puentecitos para ir tú a visitar las rocas, yo en el último día de mis vacaciones, de paso y curiosa, sólamente, y ya está.



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