En la Sevilla pos-terremoto, pasan buenas cosas. (Sí, fue un terremoto.... y no lo empecé yo como ha sugerido Chin.... ni lo provocaron mis vecinos tampoco, con sus constantes actividades.... fue un terremoto en toda regla, con epicentro en Portugal, ¡toma ya!)
Pues en la Sevilla del día después del terremoto, aparece una calle nueva. Bueno, la calle ya estaba, el nombre no. El nombre es nuevo. Y me ha dado mucha alegría, porque hace unos años en Sevilla tuvimos una época muy oscura cuando estaba la Becerril de alcaldesa y nos quitaba los nombres de las calles y nos ponía otros, terroríficos y de integrismo católico como "Señor de la Sentencia", "Virgen del Mayor Dolor" o "Cristo Sangriento Agonizante y Traspasado por Clavos" (vale, ese último me lo he inventado, pero los dos primeros son de verdad, y hay más, todos con el mismo horrible tonillo religioso-sanguinario). Ah, y uno muy gracioso, a la Calle Lerena le quitaron el nombre y le pusieron "Divina Enfermera" que es genial, parece de una película porno.
Pero esta calle de mi barrio ha cambiado su identidad de la noche a la mañana y me parece la mar de simpático y necesario:
Los Remedios está mejorando poco a poco, sí. En este barrio tenemos exactamente 21 calles con nombres de vírgenes, es horroroso, a ver si empiezan a quitarlas ya, creo que sería un mundo mejor sin vírgenes. Yo tengo la suerte de vivir en la Calle Pedro Pérez Fernández (me encanta el nombre), uno de los poquísimos hombres de la vecindad, uno de los pocos que no son vírgenes, y dramaturgo como yo :) :) :)
Las diez, las once de la noche en la Plaza de Cuba.
La Plaza de Cuba es donde la juventud hace sus botellones, tiene un nombre muy apto y un montón de banquitos de piedra entre los árboles, pide a gritos que hagan botellones a la sombra de sus vecinos.
Está llovisqueando y no hay nadie, cero botelloneros. Detrás de los árboles, una gran puerta, está abierta ... aaah, nonooooo, es el convento. Nonooooo. Sigo andando, voy hacía mi casa.
Hay una tienda de muebles, muebles que molan mazo y que son carísimos. Con un enorme papel en la ventana, Liquidación, nos vamos de aquí, nadie nos compra, estamos en bancarrota. Por debajo del enorme papel se asoman las patas de una cama. Tiene una sábana. Tiene un edredón. La sábana se asoma, la cama está un pelín deshecha, justo como la mía.
¿Por qué, por qué, por qué, por qué no puedo dormir en esa cama, sólo una noche?
Anoche, Pastora quedaba con unos amigos en la Plaza del Pumarejo y le dije, pues voy. Catt y Enda quedaban en el bar de Rosa y les dije, pues voy. Y Pepe quería quedar para ver lo del proyecto de los escritos y los dibujos que vamos a hacer, y le dije, pues voy. Un poco de overbooking, ¿no?
Al final quedé con Pepe (más cerca de casa, je) y después de ver las fotos y dibujos nos dedicamos a descubrir el lado oscuro de Los Remedios.
Escala #1: La Peseta. La Peseta como siempre.
Escala #2: El Céntimo. Lo lógico después de ir a la Peseta es ir al Céntimo, yo nunca he estado y tenía curiosidad, además tiene pinta de ser muycutremuycutremuycutre, pero estaba cerrado.
Escala #3: Angelito (El Atacao). Dice Pepe, hay un bar con un camarero para todo y para todos, un camarero hiperactivo, un camarero increíble. Vamos allí, y es verdad, el camarero es increíble. Sonriente, solícito y vertiginosamente rápido, y yo no quería leer la lista de las tapas porque dice Pepe, tienes que oirlo, es alucinante cuando dice la lista de las tapas. Nos dice (un extracto): Salchichasrellenasderoquefortpimientosrellenosdebacalaoberenjenarellenadecarnepicadapatatasrellenasde-lechuganosecuantoymojopicón. Yo me pedí salchichas rellenas de bacalao porque era imposible encajar tanto relleno a la vez. Pero al final cada cosa vino con el relleno perfecto y estaba todo muy bueno.
Escala #4: תּ 3, K torce (vaya nombrecito, pero le pega, le pega). Queríamos ir a un sitio muy feo o muy cutre o que tuviera algo, algo especial, y este nos vino de perlas, con sólo mirar desde la puerta y ver cinco gorras de beisbol colgadas de una lámpara y un trofeo descomunal en medio del bar ya nos hacíamos la idea de que esto era lo que queríamos, un sitio con un cierto je ne sais quoi... Había poca gente, pero entramos. Y luego resulta que la poca gente que había era el camarero, que se había sentado en la mesa más céntrica y más cerca de la puerta haciendo de reclamo, como si fuera varios clientes,y éramos los únicos en el bar. Pero era un sitio extraordinario. Era territorio pijo (como todo mi barrio, vamos), y el uniforme de este año es el niki rojo y las bermudas beige sobradamente provistas de bolsillos. Los servicios, con el picaporte dorado sobre fondo crema y azul mar y los letreros masculino y femenino en punto de cruz. Y dentro, el mueble colgante de mimbre con distintos Airwick Mecha Activa para ambientar aquello. Pero el elemento clave del lugar era un trofeo enorme con una inscripción del Ayuntamiento de El Gastor, con asa de serpiente y cuatro patas en forma de gansos, y lleno de manzanas.
No puedo seguir, es que me parto de la risa. Lo voy a dejar.
Dentro de aproximadamente una hora me voy a la playa con Catt. Voy a preparar una selección de bañadores y bikinis y los llevo todos y allí elijo. Nos vemos el domingo.