HOY ES UN GRAN DÍA. Hoy los de la Sevibici han liberado mi tarjeta de su secuestro de 35 largos días (ver post del 31 de agosto) y me han devuelto el dinero. No me han dicho nada, no han contestado ninguna de mis comunicaciones, pero de repente ya no tengo una deuda de 55 euros con ellos. Creo que es porque el otro día encontré un e-mail para ellos (no lo ponen en su página) y les hice llegar mis quejas por ahi, junto con una fotocopia de la factura de telefónica con una enorme lista de llamadas a su número... (aquí está, por si alguien necesita usarlo: soporte-sevici@jcdecaux.es).
Carlos... ya no tendré que usar tu tarjeta. Chari, ya no tendrás que sacar una tarjeta para mí. Qué alegría. Me han gustado mucho vuestros gestos de solidaridad.
Carlos, no sabes lo que dependo de ti (y de esa tarjeta de la Sevibici que me regalaste cuando te marchaste de Sevilla, para que la pudiera usar en alguna emergencia) desde que hace una semana y pico decidí coger una bici y en vez de devolverla, quedarme con ella durante 55 horas y 29 minutos (según los de la Sevibici, claro), pedaleando, pedaleando sin parar, una hora, otra, me he llegado hasta Cádiz, he vuelto, luego a Huelva, he tenido sueño, me he dormido sobre la bici, ¿para qué iba a devolverla?, ¿para dormir?, ¡puah!, ¿para comer?, ¿pero qué dices?, no, no, yo he pedaleado toda la noche y durante dos días más, yo no me canso nunca, yo no devuelvo la bici, yo monto, yo pedaleo, yo soy la mejor, yo tengo el record de días de supervivencia sobre una sevibici, tengo el record de saltos, de derrapes, de wheelies, de can-cans, de no-foots, de cross-ups, de escalada por fachadas de edificios, farolas y papeleras, soy la campeona de la sevibici, y después de las 55 horas y 29 minutos devolví la bici justamente donde.... bueno, justamente donde la había devuelto ya sin novedad y sin problemas 55 horas y 16 minutos antes... mira qué casualidad, ¡en el mismo sitio!
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De paso, y para entretenerme, llamé al número de teléfono de ayuda de Sevici unas 50 veces, 60 quizás, y no me cogieron el teléfono ni una sola vez. Siempre estaban ocupados con otras muchas llamadas, decían ellos. Incluso fuera de su horario de trabajo. Incluso de madrugada. También (sólo para ver si podía hacerlo sin caerme mientras montaba en bici, claro) rellené el maldito formulario de su página web quejándome, unas 20 veces apróximadamente, sin que me funcionara ni una sola vez. Y ya como el truco supremo de una experta free-rider, ¡les escribí una carta desde el sillín de la sevibici diciéndoles que desbloquearan mi tarjeta, y se la mandé por correo!
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Y siguen sin decir ni mú, por supuesto. Y mi tarjeta sigue bloqueada, y yo sigo debiéndoles (según ellos) 55 euros y 50 céntimos. Y así seguirá hasta que me digan algo, y si no me dicen nada lo siento mucho pero yo no pienso pagarles ese dinero.
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Y de una manera, y de otra también, pensaré que la Sevici da un servicio nefasto al público, quizás sólo en agosto, quizás todo el año, y ya veré si hago o no una campaña de odio contra ellos, o si me compro mi propia bici (o si robo una de las suyas) o qué hago, porque esto le puede pasar a cualquiera y te puede pasar a ti (no, a ti no, Carlos, porque no sabes la cantidad de papelitos-recibo que saco de la máquina cada vez que uso tu tarjeta para que no me pillen los dedos otra vez), y bueno, estos problemas son lo que pasa tarde o temprano con la Sevibici, que conste.
Espero que os gusten los posts largos. No os preocupéis: os daré unos días para leerlo, jejeje....
Voy a divagar sobre la Sevibici.
1. Sé que no se llama la Sevibici. Se llama la Sevici. Pero yo le llamo la Sevibici, porque me resulta más simpático. Las Sevibicis, o Sevicis, son unas bicis que sacas, y metes, y montas, y que puedes usar para ir en bici por Sevilla. Como su propio nombre sugiere.
2. La Sevibici te cambia la vida. Para bien o para mal. Cuando coges una Sevibici para ir a alguna parte, sabes a qué hora sales pero nunca sabes a qué hora vas a llegar, ni qué cosas te van a pasar en el camino. Pueden pasar cosas buenas o malas. Empiezo con las malas. Estas son algunas de las malas cosas que te pueden pasar:
1. No se puede sacar.
2. No se puede meter.
3. Parte de la Sevibici se cae al suelo, por ejemplo la cesta (acompañada de grandes carcajadas).
4. O te caes tú de la Sevibici (sííí, me ha pasado....) (menos carcajadas que con la cesta, aunque alguna sí). (No me pasó nada, aterricé sobre las, ejem, tetas, y reboté hasta encontrarme de nuevo sobre la Sevibici).
5. Tienes un pinchazo y no lo sabes (hasta después de cargar con una bolsa pesadísima hasta la estación de autobuses porque te vas de fin de semana) (y luego te pasas todo el fin de semana recuperándote del esfuerzo).
6. Te puede perseguir un perro rabioso por la calle intentando morderte, jajaja, jajaja, jajaja, ya sé que no debo reirme, pero es que ¡¡¡no me pasó a mí!!! Le pasó a mi amigo Dani.
7. También a mi amigo Dani se le saltó la cadena por los aires mientras navegaba entre grandes y peligrosos flujos de tráfico (se me congela la sonrisa en la cara.... menos mal que no le pasó nada...).
8. O por ejemplo puede pasar que la tarjeta de la Sevibici te la manden toda escrita en inglés y no entiendes ni papa, jajaja, jajaja, eso le pasó a mi amigo Marcos.
9. La Sevibici siempre tiene algún defecto. Por mucho que tu la inspecciones antes de cogerla, siempre hay algo que se te pase por alto. Que si los pedales, que si el sillín, que si los puños, que si el timbre, que si los neumáticos, que si los frenos, que si está agarrotada, o está floja la cesta, o que hace un ruido, o yo qué sé.
10. ¿Por qué desaparecen los puños? Hay una pandemia de puños desaparecidos, pero los que van en Sevibici ¿qué movimientos harán con la mano mientras montan, para que terminen cayéndose todos los puños? Desde luego hay gente pa tó...
11. Es taco dificil hacerse una foto cuando vas en Sevibici: (menos mal que si me caigo, reboto).
12. Al arrancar en los semáforos te picas con los coches, con los Porsches y eso, a ver si puedes ir más rápido que ellos, y al principio bien pero luego tú siempre pierdes.
13. Pero yo al principio no sabía ni cómo cambiar de marcha, ni sabía a quién preguntar (y no les iba a poner un e-mail), así que cuando quería cambiar de marcha... cambiaba de bicicleta... (pero ya sé, que conste!)
14. Y luego hay los choques, con personas, objetos y con otras Sevibicis, y nadie parece estar muy contento cuando chocas con él. Pero se va chocando menos con el tiempo, con la experiencia.
15. Y me daba miedo quedarme con la rueda atrapada en la vía del tranvía. Le pasó a mi madre, ella me lo contó, iba en bici con sus amigas y se le quedó la rueda atrapada en el raíl del tranvía y la pobre se cayó de la bici... y así conoció a su primer novio, que la recogió del suelo. Pues mira, me pasó a mí también el otro día, iba muy despacio pero había un coche y me forzó a la vía del tranvía... lo veía venir... y la bici se quedó parada en seco pero como iba muy despacio no me pasó nada, no me caí, sí me tuve que bajar precipitadamente pero no me caí (y tampoco conocí a mi primer novio).
16. O por ejemplo un día iba a salir de un semáforo y oigo bip biip biiip biiip (pero en plan agresivo), y resulta que es una enorme panda de moteros, una jauría de ángeles del infierno, vamos, y salimos todos del semáforo al mismo tiempo y yo en medio de todos ellos con mi Sevibici, bip biip, bip biip biiiip biiiiip biiiiip, pues oye, me sentí muy protegida.
17. Las Condiciones de Uso que tienes que aceptar antes de darte de alta son desternillantes, te prohiben toda una lista de cosas como por ejemplo salir de la provincia de Sevilla, alquilar la bici a terceros, a usarla para "cualquier uso anómalo o inapropiado" (pero eso ¿qué podría ser?, ¿para afilar cuchillos por ejemplo?, yendo por el barrio tocando una flautita), te prohiben "el desmontaje y/o manipulación total o parcial" de la Sevibici (vaya, con las ganas que tenía de saber cómo funcionaba por dentro), y a no conducirla "bajo los efectos de bebidas alcohólicas y estupefacientes" (apaga y vámonos, ya no me sirve..).
18. A veces (pero no es una cosa mala, es una cosa buena) haces amistades en los puestos de bicis, os ayudáis unos a otros, no cojas la 7, coge la 11, ¿cómo me doy de alta?, mira, es aquí, mucha suerte, adios!
19. No se puede ir por la acera viendo escaparates en la Sevibici. Es prácticamente imposible. No lo parece, pero lo es. Pruébalo.
20. Luego hay los comentarios que atraes, como por ejemplo "¡Idiota!" "¡Ten cuidado!" o incluso (y todo lo digo de experiencia) "¡¡¡¡Pibaaaa, que se te sube la falda!!!!!" (me encanta lo de 'piba', jaja) (y a gran velocidad se te sube la falda, es una ley natural).
21. O vas por la acera y de repente ves otra Sevibici que viene directo hacia ti y te asustas mucho... y luego resulta que es el reflejo de tu propia Sevibici en la puerta abierta de un local (las cosas que puede hacer una tonta sobre una bici, la lista es interminable...)
22. Las conversaciones en los puestos de bicis pueden dar de si (o no), hace no mucho estaba a punto de retirar una bici y viene un chico guapísimo a interesarse por mis intenciones, y la conversación es como sigue: ÉL: Hola.... ¿la vas a sacar? YO: Jeje, jiji, sí.. MI AMIGA Y YO (bajito para que no nos oyera): Qué guapo, qué guapo! Esa fue la conversación verdadera. Si yo hubiera sido un poco más graciosa/astuta/rápida de lo que soy, la conversación habría sido así: ÉL: Hola.... ¿la vas a sacar? YO: Si tú la vas a meter, sí! (Después me dijo mi amiga (porque yo no lo ví) que al darme la vuelta yo y liarme con la Sevibici, el guapo empezó a liarse también, pero con otro guapo... así que... bah... déjalo... no me convenía...)
Y que bueno, 22 puntos ya son suficientes, si has llegado hasta aquí ENHORABUENA... me callo ya, me voy... pero que conste que a pesar de todas estas cosas y muchas más, le recomiendo la Sevibici o la Sevici a cualquiera... ¡tú también puedes! (o ya lo haces, quizás..)