Voy a hablar de una exposición de fotografía que hicimos seis años ha unos amigos y yo. Es la misma que describe Carmen en su blog el día 9 de octubre, me he alegrado de encontrarla allí, pero como mi hermana reconoce mismamente, tiene la cabeza como un colador y le falla la memoria en todos los puntos álgidos del relato, así que yo también voy a poner una versión, para que no se queden con la idea de que no vendiéramos nada ni que nuestros fotógrafos masculinos nos abandonaran a nuestra suerte. Yo tengo la gran ventaja de llevar un diario en el que doy peluda y señalada cuenta de todo lo que ocurre en mi vida, y aunque ya me acordaba bien de nuestra bonita exposición (y me acuerdo mejor que los demás lógicamente porque yo la organicé), he vuelto a leer el diario para poder recordar más cosas todavía. No lo voy a contar de la misma manera que Carmen, lo mío será totalmente introspectivo, inconexo y descabellado y lleno de absurdos y fallidos ligues como siempre, pero allá voy, y te lo dedico, hermana :)
Pues eso, los seis temas eran La Soledad, El Amor, La Alegría, El Sexo, La Belleza y La Borrachera, me los sé decir del tirón y sin pensar todavía después de tantos años. Y los fotógrafos eran Eduardo Ruiz (mi amigo Eduardo de Cádiz, mismamente), José Luis Nievas, Luis Castilla, Carmen Herrera (o Lumière), Elena Martínez y yo. El lugar, la Galería Taberna Ánima (ya sabéis, ambiente artístico, vino caliente), la fecha, Febrero 1997.
La inauguración estuvo muy bien, muchas carcajadas, tocó un grupo de jazz y distribuí unas pegatinas con "La belleza eres tú", "La alegría eres tú", "La borrachera eres tú" etc a todo el mundo para irlas pegando a las personas que les parecieran, nos reímos mucho.
Pero claro, después de todo el alegre bullicio del montaje y de la inauguración, las cosas volvieron a lo que eran, y yo visitaba nuestra exposición con asiduidad, pero sólo yo, bueno, iba gente algunas veces, los fines de semana principalmente, y de mi estado inicial de Alegría y Borrachera pasé pronto a La Soledad, pero sin pasar por El Amor y El Sexo en el camino ni mucho menos. Bueno, El Amor quizás sí, porque andaba enamorada de dos tíos en aquel entonces pero me temo que ninguno de ellos anduviera enamorado de mí, y aprovechaba la situación para hacer manifiestos de principios en mi diario:
"Casi estoy a punto de decirme, bah, los hombres, yo prefiero estar sola otra vez. Ni dos hombres ni ná, ni amor ni ná, ni un polvo, los polvos no se dejan echar. Ni libertad ni ná, cuando la única libertad que te da la libertad es la libertad de enamorarte otra vez y perderla de nuevo. Yo desde luego de novios nada, me parece repugnante. Yo seré la última en echarme novio, yo siempre he odiado las parejas."
"¿No tengo derecho a amor si no quiero tener novio? ¿Siempre hay que hacerlo todo como lo hacen los demás? ¿Yo por qué tengo que buscar novio? ¿No puedo amar a dos hombres a la vez? ¿A dos, o a más? Es que parece que no puedo amar a ninguno."
"El amor es flexible, el amor se distribuye, es un abanico. Tenemos que romper con eso de que sólo es permisible amar a una persona y para siempre."
(Aquí estoy en soledad en el Ánima pensando estas cosas:)
Sí, sí, me sentía un pelín incomprendida pero también me sentía muy artista en esa época y muy loca. Y aunque el arte y la locura no siempre daban sus frutos, sabía que iba por buen camino:
"Y si me emociono un poco de vez en cuando, qué coño, ¿porqué no? Si no me atreviera de vez en cuando a plantarle un beso en la boca a un tío porque sí, porque me gusta, sería más sosa que la ostia y tendría menos éxito. Tengo que seguir siendo fiel a mí misma."
Llegó el día 14 de febrero, el Día de los Enamoraos, y esa noche estaba sentada en el bar con varias personas, entre ellos el hombre que me gustaba (bueno, uno de ellos). Hacíamos buenas migas y estamos hablando cuando de repente otro chico del grupo que era amigo de él y que yo no conocía casi de nada empezó a mirarme a los ojos todo emocionado y decirme, "Me encantas, me gustaría conocerte mejor, a ver si nos vemos un día, ¿qué haces luego?" y aunque me sentí halagada me dió un coraje tremendo y sólo pude pensar una cosa:
Que Cupido es un gilipollas y su puntería es nefasta.
Bueno, hablamos de arte mejor. Las visiones de los fotógrafos de los distintos temas eran muy variados y en general todo tuvo éxito, Eduardo por ejemplo hizo reir al personal con su visión de la borrachera que era una visión completamente movida y superpuesta de una mano con una llave intentando abrir la puerta de un piso y que no daba con el boquete de la cerradura - creo que todo el mundo se reconocía en esa foto - (Edu, mándame la foto y la pego). Aquí estoy yo con mis 6 cuadros antes del montaje:
Yo vendí un cuadro, que me venía muy bien dado el estado de mis finanzas, apunto esto en el diario: "Hoy no ha sido como un día cualquiera. He ido fregando los platos, he comido aquí dos veces y he preparado algo, huevo con patatas y tortilla de patatas, pero aquí es que no como otra cosa. Hoy me quedé en doscientas pesetas, tengo un poco miedo...". Me encanta lo de "he ido fregando los platos", creo que acumulaba tantísimos platos sin fregar que era imposible fregarlos todos del tirón o en un solo día, y lo de "comer aquí dos veces", no sé si normalmente no comía en casa o si no comía dos veces al día .... son las cosas que te hacen reir después ¿verdad?. Fue una época maravillosa en el sentido de que me dedicaba al arte a más no poder y lo tengo todo documentado (en un libro que hice con muchos escritos y una foto diaria) y una de las frases de esta época que más me gustan y que representa muy bien toda mi desgracia es la siguiente:
"Soy artista, mis depresiones son artísticas y cuando meto la pata lo hago con mucho arte."